Vitrina de la CULTURA JUDÍA, Por Abel Flores

Por Abel Flores / Fotos Néstor Luis Garrido

La milenaria historia de los judíos sefardíes, su tradición y legado ancestral, su paso por la España medieval, la cuenca del Mediterráneo, los judíos en Curazao y su centenaria residencia en Venezuela son temas expuestos por el Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel.
En una entrevista, el presidente del Museo, Alberto Botbol, comentó sobre los planes y proyectos de la institución.

–¿Qué es y por qué fue creado?
–En 1998 se fundó el Museo Sefardí de Caracas Morris Elías Curiel, como un ente de resguardo y difusión de la cultura judía venezolana. La institución es una entidad autónoma que pertenece a la Asociación Israelita de Venezuela (AIV), y cuenta con una junta directiva propia. El Centro de Estudios Sefardíes de Caracas (CESC) concibió, desde hace un tiempo, crear un museo que transmitiera a toda la sociedad venezolana los valores culturales y religiosos del judaísmo en general, y en particular, de los sefardíes. En un principio, se le propuso a Morris E. Curiel, destacado miembro de la comunidad, la idea de crear un museo sefardí y poco a poco la idea fue tomando forma.
Para entender la importancia de la cultura sefardí, y su llegada a Venezuela, se debe tener
en cuenta un marco histórico que determine la relevancia milenaria del judaísmo. Después de
la expulsión de los judíos de España (llamada en lengua hebrea Sefarad), en 1492, muchos de los judíos se fueron a los países del mediterráneo (Turquía, Marruecos, Siria, entre otros)
y otros se fueron a Portugal, país vecino de España, ya que pensaron que en algún momento
podían retornar.En 1497, los judíos también son expulsados de Portugal y ellos eligen Holanda como futuro país de residencia, ya que esta nación, para los siglos XVI y XVII, era uno de los lugares de Europa que tenía mayor contacto con el continente americano. Holanda
fue uno de los centros comerciales más importantes del mundo en aquella época.
En el siglo XVIII, Curazao se convirtió en un atractivo lugar para los judíos holandeses.
Para el siglo XIX muchos de los judíos curazoleños vienen a Venezuela, el primer lugar a donde llegan es Coro, y de esta manera se crea la primera comunidad judía de Venezuela. Entre los hechos históricos que destacan a los judíos curazoleños está su apoyo al Libertador Simón Bolívar en su gesta independentista.
En la tercera parte del siglo XIX empiezan a llegar a Venezuela judíos de Marruecos, en su
mayoría comerciantes, industriales que aportan sus conocimientos al desarrollo del país, al
igual un número importantes de judíos entra a las universidades y se desarrollan en diferentes ámbitos del conocimiento.
En el siglo pasado, muchas familias judías de Marruecos se trasladan a Venezuela y es cuando verdaderamente se desarrolla la vida sefardí en el país. Debo recalcar que no solamente ellos intervinieron positivamente en el desarrollo de la nación. Los judíos askenazíes, después de la II Guerra Mundial sobre todo, fueron los que emigraron en gran cantidad desde Europa y uno de los países de mayor receptividad fue Venezuela. El aporte de la comunidad askenazí ha sido enorme en la economía y la educación venezolana. Una de
las características de nuestra comunidad es que no hay distinción, y que muy unidos.
–¿Cuáles han sido las exposiciones del Museo Sefardí de Caracas?
Desde un principio, el museo ha realizado varias exposiciones, de dos a tres por año, de donde se destaca una obra enorme que se llama: «El Viaje», que recopila dieciocho artistas
judíos de Latinoamérica reconocidos mundialmente.

También se escogieron dieciséis poetas judíos latinoamericanos que forman parte de una obra que editó el Museo, esta fue nuestra exposición de apertura, en 1998, en lo que fue la inauguración celebrada en el MACSI.
Posteriormente, hemos realizado varias exposiciones, entre ellas una de las más importantes, que se titula: “Los Sefardíes Vínculos entre Curazao y Venezuela”, obra que fue presentada en el Centro Cultural La Estancia, en 2002, por seis semanas continuas, y fue visitada por 32 mil 500 personas, un récord. Esta obra también fue presentada en el Aniversario 35 de la Universidad Simón Bolívar, durante un mes, donde acudieron muchos estudiantes venezolanos. Nos honra haber sido invitados por esta universidad. También hemos organizado conferencias, actos culturales, conciertos.
–¿Cuáles son los planes y proyectos del Museo Sefardí Morris E. Curiel?
–Se retomará el proyecto de arquitectura, ya aprobado, en la planta baja de la Asociación Israelita de Venezuela. Se espera que para finales de este año se tengan las instalaciones listas.
–¿Qué colecciones u objetos tienen?
–Entre los objetos religiosos sobresale un rollo de la Ley de Moisés que fue donado por el padre de Moisés Naím, ex ministro de Cordiplan de Venezuela. El padre de Naím, cuando se enteró, en 1999, de que se había fundado en Venezuela un museo judío sefardí nos mandó a llamar y nos donó un Séfer Torá con más de 300 años de antigüedad, ya que sus antepasados oriundos de Libia cuando huyeron de ese país, al llegar Gaddafi al poder, separaron el rollo en varios fragmentos y lo envolvieron en papel de periódico para podérselo llevar. Se debe recordar que Libia fue una de las naciones que albergó a una de las comunidades judías más antiguas del norte de África.
También contamos con objetos, libros, obras de arte de judíos venezolanos, entre ellas, y nos enorgullece mucho, todas las obras escritas que nos donó el dramaturgo venezolano Isaac Chocrón. Una universidad norteamericana pidió esos documentos; pero, Chocrón les comunicó que él tiene un compromiso muy grande con la AIV y su comunidad y que sus libros serían donados al Museo Sefardí de Caracas.
Un aproximado de casi 600 objetos, entre textiles, trajes de novia, vestiduras para los sifrei
Torá, coronas para la Torá, candelabros, mezuzot, trajes de hombre que utilizaban los judíos de Marruecos son de propiedad del Museo Morris E. Curiel. Todos estos objetos han sido pertenencia de la comunidad sefardí venezolana y muchos de ellos fueron traídos por antepasados a su llegada al país desde Holanda y, en su mayoría, de Marruecos.
–¿Cuál es la integración cultural del Museo Sefardí con otras instituciones nacionales?
Tenemos contactos con museos nacionales, con un gran número de galerías que nos
invitan a sus exposiciones. También tenemos estrechos contactos con la Universidad Simón
Bolívar. Existen relaciones con embajadas. En el año 2000 fuimos invitados a Marruecos por
su embajada en una visita que estrechó los lazos culturales entre la comunidad sefardí y el país desde donde muchos de nuestros antepasados vinieron.Con el Instituto Goethe disfrutamos de una excelente relación. Hemos celebrado festivales de películas de directores judíos sobre la segunda guerra mundial y judaísmo.
–¿Cómo ve el desarrollo y futuro de la institución?
El Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel es una institución cultural para el público en general, especialmente para el gentil. Entre sus misiones está dar a conocer la cultura judía en Venezuela, dar un testimonio de la II Guerra Mundial y el Holocausto, el Museo contará
con una sala especial en la sede, así cómo mostrar la situación cultural de los sefardíes.
Lo que pretende el museo es perpetuar el judaísmo venezolano, mostrar la actividad, cultura y religión de una comunidad milenaria que desde su llegada a esta tierra, que es nuestra asa, ha contado con una riqueza cultural que no puede quedar en el olvido.

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