La razón de los VENCIDOS, Por Míriam Harrar de Bierman

Por Míriam Harrar de Bierman

Estamos hoy para acá inaugurar la exposición Visados para la libertad. Diplomáticos Españoles ante el Holocausto que trae a Venezuela mediante la embajada de España, la Casa Sefarad Israel, exhibición que nos narra la otra historia, la historia no oficial, la historia de hombres y mujeres que arriesgaron sus puestos de trabajo y hasta sus vidas por ayudar a otros.

La historia que hoy tenemos ante nuestros ojos, es la historia de fragmentos de la que habla Walter Benjamín en sus tesis de La filosofía de la historia (Tesis VII), una historia que alejada del discurso dominante y en vez de legitimar el orden imperante, lo cuestiona en un tiempo no cronológico, no de sucesión de momentos, sino en el «tiempo lleno» de Walter Benjamín en donde cada instante puede convertirse en el de la irrupción del Mesías, en la redención de la humanidad, en donde cada momento, aun el pasado es actual, y debe ser usado por el hombre en la generación presente.

Cada generación, afirma Benjamín, en el rostro de sus predecesores vencido puede alcanzar la redención, rememorando la historia no oficial, la razón de los vencidos de la que habla el filósofo español Reyes Mate siguiendo este pensamiento.

El hombre, afirma Benjamín, debe abstenerse del embate cultural y de progreso que muchas veces es expresión de dominación y obnulación y encontrar las voces de la resistencia, rememorar e interpretar el pasado por medio de la memoria. Solo redimiendo el pasado puede el hombre aspirar a su salvación.

Ahora bien, ¿qué es sino una rememoración de la razón de los vencidos la exposición que tenemos hoy presente? La memoria privada, la historia fragmentada de aquellos negros tiempos para la humanidad hecha común, la mirada y rememoración de aquellos vencidos por la historia, de aquellos perdedores que nos permite hoy escuchar sus voces en un diálogo moral y de justicia.

La elección misma del tema de esta exposición habla ya de una filosofía de vida y de concepción de la historia. Afirmó en la entrevista en 2005 el presidente del gobierno Español, José Luis Rodríguez Zapatero, «los grandes avances del mundo se han hecho defendiendo las casas de los dominados» (Entrevista a Zapatero de la revista Marie Claire, ABC 2005).

Es en estos dominados por la historia, por la barbarie nazi, en su memoria en donde la humanidad puede y debe reflexionar sobre hacia dónde nos condujo un desarrollo tecnológico y un «progreso» que permitió la barbarie y el asesinato, privando a la sociedad de su singularidad y humanismo. Es con esta «otra historia», sin duda, que debemos cuestionar hacia dónde nos conduce nuestra civilización occidental.

En los pendones expuestos esta noche veremos detalles, documentos, fotos de un grupo de valientes que, alejados del discurso oficial y del poder emanados de la dictadura franquista, se arriesgaron y escribieron su propia historia.

Hombres y mujeres de bien que sintieron su responsabilidad por el otro, por el humillado, por el masacrado, por el perseguido. Hombres y mujeres de bien que vieron en los judíos a sus semejantes, o en palabras del papa Juan XXIII en su última encíclica Pacem in Terris (Paz en la Tierra) “lo que nos une a los hombres y no lo que nos separa” y con este sentimiento de responsabilidad por el que sufre usaron su fragmento de poder, que les permitía su función de diplomáticos, para ayudarlos.

Afirma Emmanuel Levinás, filósofo judío, que la ética es la filosofía primera, una ética basada en la responsabilidad por el otro, por una alteridad irreductible a uno mismo.

Dice Levinás: «Desde el momento en que el otro me mira yo soy responsable de él», «Él», para Levinás, es el huérfano, el extranjero, las viudas con los cuales estamos obligados. Además, dice Levinás, nuestro humanismo se determina por la alteridad infinita del otro, corresponde al hombre acoger al otro su trascendencia, satisfacer sus necesidades y es en esta medida que se constituye como tal.

Nunca unas palabras fueron tan sabias y tan prácticas, en mi humilde entender. En las acciones que salvan vidas, en la preocupación y responsabilidad de estos diplomáticos por el otro desvalido y necesitado de ayuda, se constituyeron ellos como verdaderos seres humanos.

Esta noche contamos con la honorable presencia de la embajadora para la relación con la comunidad judía, doña Ana Sálomon, ex directora de la Casa Sefarad Israel, con su actual director, don Diego de Ojeda, y con el excelentísimo embajador de España en Venezuela, don Juan Serrat. Los acompañan otros miembros del cuerpo diplomático. Es un honor para la Comunidad Judía Venezolana recibir a estos distinguidos visitantes y un privilegio haber podido concretar, no sin esfuerzo y trabajo mancomunado de personas e instituciones, esta magnífica exposición.

Casa Sefarad Israel nace el 18 de diciembre de 2006 como una iniciativa del canciller Moratinos mediante un acuerdo entre el Ministerio de Relaciones Exteriores y de Cooperación de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y la Comunidad Autónoma de Madrid y cito de su documento fundacional: «En compromiso asumido por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de crear a una institución que sirviera a los siguientes objetivos, profundizar en el estudio del legado de la cultura sefardí como parte integrante y viva de la cultura española, fomentar un mayor conocimiento de la cultura judía e impulsar el desarrollo de los vínculos de amistad y cooperación entre la sociedad española y la sociedad civil».

El 27 de enero de 2009 se firma un convenio de cooperación entre Casa Sefarad Israel y la Federación Sefaradí Latinoamericana (FESELA), a la que pertenece el Centro de Estudios Sefardíes de Caracas de la Asociación Israelita de Venezuela el cual coyunturalmente hoy presido.

Al señor embajador de España y el resto de su comitiva no podemos menos que expresarle que hoy, por el período de oscuridad que vive Venezuela, no tenemos representación diplomática de Israel entre nosotros, a un embajador que pudiera recibirlo a usted como un amigo. Tenemos de hecho un largo tiempo sin contar con nuestra Embajada pero en cada uno de nosotros judíos venezolanos podrán ustedes encontrarla. Israel está presente en nuestra alma, en nuestra identidad, en nuestra idiosincrasia y gestión vital, en nuestro espíritu y en nuestra pertenencia a nuestro pueblo ancestral. En Venezuela hoy y siempre «¡Am Israel jai!».

Pasemos ahora a rememorar, a recordar a aquellos justos que salvaron miles de vidas en los tiempos aciagos de 1939 a 1945. Nombrémoslos sin jerarquía, digamos sus nombres para que su memoria no sea relegada al olvido.

• Eduardo Propper de Callejón, cónsul en Francia; • Bernardo Rolland de Miota, cónsul general en París: • Ángel Sanz Briz, cónsul en Budapest y su antecesor Miguel Ángel de Mugiro, destituido por su ayuda a judíos entre ellos 500 niños a los que consiguió un visado español. La labor de Ángel Sanz será continuada por Giorgio (Jorge) Perlasca, italiano que se hizo pasar por cónsul del gobierno español y que salvó miles de judíos: • Sebastián Romero Rodigales, cónsul general en Atenas: • Julio Palencia y Tubáu, en Bulgaria: • Jorge Rojas Moren, embajador en Bucarest: y • Jorge Ruiz Santaella y su esposa Carmen Schrader, cónsules en Berlín.

Fueron personas que vivieron al borde del peligro por el interés en su prójimo, que salvaron a sus semejantes. La del Holocausto es una historia de horror y de heroísmo, dice la religión judía: «El que salva una sola vida es como si haya salvado el mundo entero». Pirke de Rav Eliézer, capítulo 48 y dice la religión católica: «Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como os he amado, amaros también vosotros los unos a los otros». Juan 13:34.

Y con estos dos mensajes doy por terminada esta pequeña intervención, añadiendo solamente que el CESC tiene como proyecto inmediato que esta exposición cuando esté en nuestra sede de Maripérez sea el motivo central de una serie de conferencias sobre España y los judíos o Franco y los judíos. Tema bien controversial pero en el que hay que resaltar que a través de España y por las circunstancias políticas o económicas que se quieran se salvaron decenas de miles de judíos. Habría que hacer en palabras de Walter Benjamín: «Un cepillado de la historia a contrapelo», revisar esta historia desde la inclusión, desde la diferencia, tomar conciencia a partir de la memoria de los vencidos y no de las construcciones artificiales de los vencedores.

Agradezco a todas las personas, instituciones en Venezuela que hicieron posible esta exposición: A David Benzaquén, a David Bittán, Haim Bentolila, Lucía Chicote, Federica Palomero, Priscilla Abecasis, Diana Ponte, Alberto Moryusef, Jacqueline Flugelman, Salomón Cohén, Sharon Sadovnik, Iris Harlev y a mis compañeros del Centro de Estudios Sefardíes de Caracas.

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