Variantes arcaicas de LAS TRES COSAS PARA MORIR en el cancionero y en el refranero de los sefardíes

José Manuel Pedrosa

Entre las expresiones del saber popular (refranes, canciones e historias que corrían de boca en boca) que Gonzalo Correas reunió en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales (Salamanca, 1627) figura la siguiente composición que, aunque sin especificación de género, se identifica con la estructura rimada de una canción:

Esperar i no alkansar, ni venir; estar en la kama, i no rreposar ni dormir; servir i no medrar ni subir: son tres males para morir 1 .

El cantar viejo que quizás oyera Correas en las calles de Salamanca, a las que salía para engrosar sus cuadernos con los dictados y ocurrencias de los transeúntes, ha tenido una curiosísima andadura hasta llegar a la tradición oral moderna.

En 1659, el maestro Julliani publicaba la primera edición de Les proverbes divertissants, en italiano y en francés, donde se incluían estos testimonios

Aspettáre, e non venire, star in letto, e non dormíre: ben servire non gradíre: avér amíco che ti vuol tradíre: èsser incarceráto e non pottér fuggire: dónna gravida che non può partoríre: smarir la strada quando si vuol gire: strangolársi nell’inghiotíre, sono cose da morire.

Attendre quand rien ne vient, estre au lict et ne dormir point, servir bien ne t’avançant point, avoir un amy qui te veut trahir, estre en prison, et ne pouvoir fuir, femme grosse qui ne peut accoucher, s’esgarer du chemin quand on voyage, s’estrangler en voulant avaler, sont choses pour morir 2

Entre los pasos intermedios más sorprendentes que ha dado está, según apuntó ya Eduardo Martínez Torner 3 , el de la ópera italiana La serva padrona de Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736), en cuyo comienzo el personaje Uberto cantaba:

Aspettare e non venire, stare a letto e non dormire, ben servire e non gradire: son tre cose da morire.

En la adaptación de esta ópera que María Hidalgo publicó en 1769 con el título de La criada señora se daba la siguiente versión de la canción, puesta en boca del personaje Pandolfo:

Siempre esperar, no ver venir; mucho anhelar sin conseguir; irse a acostar y no dormir, son tres cosas para aburrir 4 .

Otra variante con rima en -í, pero documentada como refrán y no como canción, fue la publicada por Francisco Rodríguez Marín en 1926: «Esperar y no venir, tener sueño y no dormir, penas son muy de sentir» 5 . Una última versión, también con rima en -í y documentada como dicho o refrán, es una recogida en Galicia por Federico Zamora Mosquera: «Despertarse e non durmir, esperar a quen non chega, e sin galardón seruir, cousas son desesperadas en que non debes cair» 6 .

Este tipo de versiones con rima en -í y documentado desde antiguo se diferencia claramente de las otras que se han documentado en la tradición española moderna y que presentan variantes refundidas con distintas rimas. Cierta vez, en el transcurso de una encuesta que realicé en el pueblo leonés de Candín, encontré una de estas versiones en forma de enigma, con el que mi informante quería ponerme –y lo consiguió– en un aprieto. Obsérvese que la rima en -í se ha desplazado a los versos impares, mientras que la de los versos pares se ha convertido en -é.a:

Esperar y no venir, querer y que no te quieran,

acostarse y no dormir, ¿cuál será la mayor pena 7 ?

La forma que más abunda hoy a lo largo y ancho de la Península es esta, aunque se suele dar como canción y no como refrán ni como enigma. Quien se sorprenda de encontrar un refrán que puede ser al mismo tiempo canción y una canción que se puede utilizar como refrán, sepa que la relación entre ambas formas, lejos de ser la de dos géneros estancos inconciliablemente separados por la oposición canto / recitado, se basa más bien en una comunicación fluida e intercambiable que asumieron desde el Marqués de Santillana, cuando los mezclaba en su precursora recopilación de Refranes que dizen las viejas tras el fuego, o Juan de Mal Lara cuando defendía en 1568: «No pierde el refrán por ser cantar, porque se puede hacer el uno del otro», hasta el propio Gonzalo Correas, quien justificaba el no hacer distingos con ellos diciendo: «De refranes se han fundado muchos cantares, y al contrario, de cantares han quedado muchos refranes». No puede extrañar, de este modo, que todavía hoy los testimonios de Las tres cosas para morir continúen repartiéndose el amplio espacio que va del cancionero al refranero, acercándose ora a uno, ora al otro género8

Los testimonios cantados (nuevamente con rima -é.a) que inauguran su documentación moderna fueron los que la escritora romántica Fernán Caballero y el folclorista Rodríguez Marín recogieron, idénticos, de la tradición andaluza del pasado siglo:

Esperar y no venir, querer y que no lo quieran, acostarse y no dormir, ¿cuál será la mayor pena 9 ?

Y cantados eran otros testimonios de diversas regiones de España (Galicia, Asturias, León, Castilla y Andalucía) que han sido publicadas en distintas lenguas y con distintas variedades de rimas:

Catro cousas hai n’ o mundo que revolven o sentido: amar e non ser amado, querer e non ser querido 10.

Esperar e non vir, estar na cama e non dormir e servir sin galardón tres cousas moi malas son 11

Esperar y no venir, querer y que no te quieran, acostarse y no dormir, ¿cuál será la mayor pena12?

Esperar y no venir, querer y no ser querida, tener sueño y no dormir, ¿dónde habrá mayor fatiga13 ?

Esperar y no venir, querer y no ser querido, tener sueño y no dormir, ¿cuál será el mayor castigo 14.

Esperar y no venir, querer y que no lo quieran, acostarse y no dormir, ¿cuál será la mayor pena15?

Esperar y no venir, querer y que no te quieran, tener sueño y no dormir, ¿cuál será la mayor pena 16?

También una forma con estructura mé- trica de quintilla (asociada con frecuencia a algunas formas y estilos del cante flamenco) debió alcanzar un cierto cultivo en España, y de allí debió pasar en época moderna al repertorio de los sefardíes de Marruecos, donde fue recogida así por Arcadio de Larrea:

Querer y no ser querido, esperar y no venir, tener sueño y no dormir, ¿cuál será mayor penar para el que sepa sentir 17?

En Hispanoamérica, y en dominios tan diferentes como el de Puerto Rico (de cuya tradición publicó en 1918 una versión J. Alden Masson18) y el de Argentina (donde se conocen dos textos recogidos por Juan Alfonso Carrizo en las regiones de Catamarca 19 y de Tucumán 20) se encuentran variantes con la terminación -é.a que tan amplia difusión tiene en la tradición peninsular moderna. Siguiendo la costumbre arraigada en gran parte de la poesía popular que se desarrolla desde México hasta la Argentina, todas han recibido la ampliación de cuatro décimas que glosan cada uno de los cuatro versos de la cuarteta inicial 21. He aquí, a modo de ejemplo, la que Juan Alfonso Carrizo obtuvo en la región argentina de Tucumán:

Acostarse y no dormir querer y que no lo quieran, esperar y no venir, ¿cuál de los tres eligieras?

El sueño es un alimento, parte de la vida humana, que lo priva de quien ama y lo expone a un mal violento. Allí trae el pensamiento la desgracia y su vivir. ¿Cómo podrá disuadir la suerte de su penar? ¿Cómo se podrá pasar acostarse y no dormir?

El sueño quita el vivir: también lo quita un desaire. Y son males que en el aire lo acaban al hombre al fin. Aquí se pone a sufrir, que en una muerte ligera, porque tarde o nunca llega la suerte de un afligido. Enciende más el martirio querer y que no lo quieran

Lo mismo sufre el que espera y vive con la esperanza de que el tiempo se le pasa y no goza su carrera. Arrastra crueles cadenas, aburrido de vivir. Nada se le hace morir, anegado en mal profundo. No hay peor cosa en el mundo que esperar y no venir

Al fin, diré que estos males muchos los habrán pasado, y habrán experimentado en angustias muy fatales. De esto el amor es culpable; ¡Y ojalá que amor no hubiera! Entonces no padeciera en apasionado estado. Referente lo pasado

¿cuál de los tres eligieras?

A la vista de estos testimonios se puede hacer ya un primer cotejo de las diferencias que separan las versiones de documentación más antigua, con rima en -í en los versos pares, de las versiones modernas, que, con excepción de los restos de aquella rima en -í conservados en el refrán de Rodríguez Marín y en la quintilla de Larrea, han desplazado la terminación en -í a los versos impares y han introducido otras (en -é.a sobre todo pero a veces también en -í.a e -í.o) en los pares que alteran el molde fónico de los finales de estos versos y determinan su «relleno» con sentencias de contenido muy diferente. Véase un ejemplo de las profundas transformaciones significativas que puede determinar la nueva configuración mé- trica de la composición:

Correas (-í) Versiones modernas (-é.a) ……………… ……………….. servir i no medrar querer y que no te quieran ni subir ……………… ……………….. son tres males para morir. ¿cuál será la mayor pena?

Después de los testimonios peninsulares, sefardíes de Marruecos e hispanoamericanos, quedan por analizar los de otra rama de la tradición hispánica: la de los judíos sefardíes descendientes de los expulsos de 1492 y asentados en diversas comunidades del Mediterráneo Oriental. Entre ellos se ha conservado un tipo de variantes que se encuentra formalmente más próximo al que documentaron las fuentes de los siglos XVII y XVIII que al que es habitual encontrar en los repertorios modernos de España y de Hispanoamérica. Entre los rasgos arcaicos de esta rama sefardí se cuentan la conservación en los versos pares de la rima en -í de los testimonios viejos, y la lectura de las «tres cosas son de morir» que dan la réplica al «son tres males para morir» de Correas, al «son tre cose da moriré» de Pergolesi o al «son tres cosas para aburrir» de María Hidalgo. Apréciense ambos extremos en el testimonio obtenido por Moshé Attías en la comunidad sefardí de Salónica (Grecia):

Tres cosas son de morir, esperar y no venir, meter la me’sa y no comer ha’cer la cama y no durmir 22

Lo más llamativo de este tipo de testimonios debe ser, sin duda, que el «servir i no medrar ni subir» del texto del XVII se vea sustituido por un curioso «meter la me’sa y no comer» que, a menos que sea una evolución casual y errática de las que nunca faltan en la imprevisible tradición sefardí, habría de explicarse como una derivación de tipo semántico de la acepción de servir que utilizó Correas («trabajar para», «estar al servicio de») hacia su segundo sentido de «servir la mesa» (en judeoespañol de Oriente, «meter la me’sa») que es la que se reitera en estas versiones. Volvamos a verlo en el testimonio cantado que Susan Bassan recogió de emigrantes sefardíes originarios también de Salónica, pero establecidos en Nueva York:

Tres cozas son de muerir, asperar y non venir, meter la meza y non comer, echar a la cama y non dormir 23.

Isaac Levy, sin mención de origen, publicó la siguiente versión (con transcripción musical) en sus Chants judéo-espagnols:

Tres cozas son de morir: Asperar y no venir, Meter la meza y no comer, Hazer la cama y no dormir 24.

El siguiente texto, inédito y procedente de Turquía, forma parte del fondo documental reunido del Proyecto Folklor de la Radiodifusión Israelí:

Tres co’sas son de murir, asperar y no vinir, meter me’sa y no comer, ha’cer la cama y no durmir 25.

Por otra parte, y tal como ya sucedía en la tradición española, la sefardí de Oriente también conoce, al lado de las versiones puramente cantadas, otras que se utilizan como refranes 26. Quizá por carecer del elemento rítmico y cohesionador de la música es por lo que este tipo de versiones suele presentar mayor vacilación, incluso con amputaciones del texto, que las cantadas. Siguen conservando la rima arcaica en -í de las fuentes antiguas, pero con la curiosa peculiaridad de que el «servir i no medrar / ni subir» de Correas que derivó hacia el «meter la mesa y no comer» de las versiones orientales cantadas se convierte en los textos proverbiales orientales en un «hacer y no agradecer» que parece tener relación también con el «ben servire e non gradire» de Pergolesi. He aquí algunos de los textos judeoespañoles que se presentan en forma de refrán:

A: «Tres cosas quitan al hombre del mundo: echar y no dormir, esperar y no venir, hacer y no agradecer» 27.

B: «Esperar y non venir, echar y non dormir, hazer y non agradecer, son más hurte de morir» 28.

C: «Echar y no dormir» 29.

D: «Tres kózas son négras: A’zer i no agradesér, ‘sperar i no vinir, evcar i no durmir» 30.

E: «Tres co’sas son de muerir: esperar y non venir, meter la me’sa y non comer, echar en cama y non dormir» 31.

F: «Cumer y no biver, insigar y no ver» 32.

G: «No hay más negro que esperar y no venir, echar y no dormir, azer y no valer» 33.

H: «Reposar y no dormir, esperar y no venir, hacer y no agradecer, es lo más malo que puede ser» 34.

I: «Hazer y non valer, echar y non dormir, esperar y non venir» 35.

J: «Azer y no agradeser es el mas fuerte dezplazer» 36.

K: «Esperar y no vinir, etchar y no durmir, fazer y no agradecer, son más fuerte que muerir» 37.

L: «Fazer y no agradecer es un pecado» 38

M: «Repozar y no dormir, asperar y no venir, fazer y no agradecer, es más malo que puede ser» 39.

N: «Azer y no agradeser, siegar y no ver» 40.

Ñ: «Fazer i no a^gradiser» 41.

O: «Asperar i no venir, azer i no agradeser, echar i no dormir, son más fuerte de morir»42 .

P: «Azer y no agrandeser, syegar i no ver» 43.

Las pocas versiones proverbiales sefardíes que, entre todas las que hemos visto, no se han convertido en debilitadas ruinas orales y conservan textos de calidad son suficientes para permitirnos reconocer los rasgos arcaicos de la rima en -í en los versos pares y del elemento «son más fuerte de morir» que caracterizan a estos refranes, como caracterizaban a los documentos sefardíes cantados y a los textos españoles e italianos antiguos. El cotejo verso a verso entre las distintas ramas confirmará acaso algo más: que la intrigante sentencia «meter la me’sa y no comer» desconocida en las versiones proverbiales (salvo en la E, que sospechamos que Ya’acob Yoná pudo escuchar cantada, aunque la incluyera entre sus «proverbios») debió nacer y desarrollarse tardíamente solo en aquella rama en que de forma (casi) exclusiva aparece: en la de versiones judeoespañolas cantadas. También exclusiva dentro de la tradición moderna es la proposición «hacer y no agrade’cer» de la rama de los refranes orientales, que parece relacionable, en todo caso, con una proposición parecida de los textos de Correas y, sobre todo, de Pergolesi.

Estas dos sugerentes evoluciones tardías sefardíes, una completamente original y otra derivada de formas de documentación antigua, ejemplifican la cara y la cruz, la mezcla de dinamismo y arcaísmo característica de esta tradición, que vuelve a ponerse de manifiesto a través del aparentemente inocente testimonio de esta cancioncilla de sentido y uso a veces proverbial –o de este refrán ocasionalmente cantado– que enlaza directamente con la tradición folclórica del Siglo de Oro español. O puede que con la anterior al Siglo de Oro, porque resulta probable que por las fechas en que lo recogió el maestro Correas fuera ya cantar viejo este de Las tres cosas para morir, y probable pudo ser también que la forma que viajara «enfardelada» hacia el exilio oriental de los judíos antecediese en bastantes años –y en algunos rasgos de poética, quizá– al del profesor salmantino 44. Los textos sefardíes llegados hasta nosotros se constituyen, pues, en reliquias vivas de un pasado cuya memoria más antigua coincide, como otras veces ha sucedido, con el rostro complejo y no pocas veces venerable de esta tradición.

Tras 200 años Reunieron dos volúmenes de la MISHNÉ TORÁ DE MAIMÓNIDES

Después de dos siglos separados, en Jerusalén se juntaron dos volúmenes de la Mishné Torá, el código de la lay judía escrita por el filósofo, rabino y médico Moshé ben Maimón (Maimónides). El hecho estuvo a cargo del Museo de Israel en la capital israelí.

Hace unos 570, un grupo de amanuenses italianos escribieron dos volúmenes de la Mishné Torá y aproximadamente 370 años después, los dos magníficos y raros ejemplares fueron separados. Se cree que fueron transcritos por dos artistas diferentes del norte de Italia. Maimónides escribió la Mishné Torá entre 1170 y 1180, mientras viviía en Egipto.

Se le considera la obra maestra del rabino. Los dos volúmenes fueron separados en el siglo XIX y uno de ellos pasó a la biblioteca del romano Giovanni Francesco de Rossi, y de allí a la Biblioteca Vaticana. El segundo volumen pasó a otras colecciones alemanas y estadounidenses, hasta que llegó a manos de Judy y Michael Steinhardt, de Nueva York. En este momento, este volumen es propiedad conjunta del Museo Metropolitano de Arte de esa ciudad y del Museo de Israel. «Este manuscrito es un raro tesoro que une el patrimonio literario judío con algunas de las mejores inspiraciones del Renacimiento italiano.

Este legado es un ejemplo raro y significativo del intercambio cultural entre Israel y el Estado de la Ciudad del Vaticano», explicó James S. Zinder, director del museo jerosolimitano.

Basado en un texto de The Forward

 

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