Una plegaria sin palabras Mario Eduardo Cohén EL SHOFAR Antiguas y nuevas interpretaciones

Mario Eduardo Cohén

Si hay una sonoridad que se asocie con las altas fiestas judías esta es el sonido del shofar. En este artículo intentaremos brindar algunos pantallazos sobre el mismo.
¿Qué es el shofar? Se trata de un antiquísimo instrumento de viento elaborado habitualmente con un cuerno de carnero. El sonido del shofar no es ni melodioso ni armonioso; genera una música solemne y estremecedora.

Nos preguntamos: ¿cómo es posible que el pueblo judío que ha tenido y tiene grandes músicos entre sus filas utilice para sus rituales un instrumento arcaico que apenas tiene tres sonoridades? Estas son tekiá (una melodía larga y continua), shevarim (tres soplos medianos) y teruá (nueve sonidos cortos como staccatos).
Nos contestamos que no es un mero instrumento musical, sino que se trata de un elemento de significado profundo. Tan es así que las tradiciones judías de todos los tiempos lo han incorporado.

Aunque hay otros días del año judío en los que se toca el shofar, los momentos centrales –instituidos por la Torá– siguen siendo Rosh Hashaná con sus 100 sonidos (también llamado Yom Teruá y Zijrón Teruá para recordar que es época de toque del shofar) y el cierre del Yom Kipur.

En Rosh Hashaná se recuerda también la «atadura de Isaac» (mal llamada el «sacrificio de Isaac»). Él fue reemplazado por un carnero y no hubo sacrificio humano (Génesis: 22), hecho que se recuerda con el toque del shofar, elaborado habitualmente con un cuerno del mismo animal.
Profetas y poetas, músicos y pintores, creyentes y agnósticos han quedado impresionados con la magia del sonido de un instrumento: el shofar.
Por ejemplo, el poeta Rafael Cansinos Asséns (maestro de Borges) señala que «su mugido sobrehumano sobrecoge los corazones».

El shofar en la historia

De la larga historia del pueblo judío en relación con el shofar, hemos extractado solamente tres hechos que nos parecen significativos.
La Biblia nos relata que la primera vez que se tocó el shofar fue nada menos que en el momento más importante de la historia, al recibir la Torá en el Sinaí (Ex. 19:16.).
Para el rabino David Hartman, «en Sinaí descubrimos quiénes somos por lo que hacemos. El Sinaí nos llama a la acción, al despertar moral, a vivir constantemente con el desafío de construir una sociedad moral y justa, que refleje el reino de Di-os en la historia».

Avancemos tres milenios, ya en el siglo XX, Menájem Beguin, al frente del Irgún, desafió en 1944 al Imperio Británico tocando el shofar en el Kotel (Muro Occidental), cuando estaba totalmente prohibido hacerlo.
Dijo Beguin: «Los judíos se hicieron oír con el shofar».

En la llamada Guerra de los Seis Días (1967), el rabino Shelomó Goren hizo sonar el shofar en el monte Sinaí y luego, otra vez, en el Kotel cuando lo liberaron. Naomi Shemer lo dejó inmortalizado en uno de los párrafos de la célebre canción Jerusalén de oro.

«Hemos regresado a los pozos de agua, al mercado y la plaza; el shofar vuelve a sonar en el Monte del Templo en la ciudad antigua».

Significado

Nos preguntamos cuál es el sentido del toque del shofar en las altas fiestas. Maimónides (siglo XII) le da la siguiente interpretación: «Es como si se nos dijera: “Despertaos los sumidos en el sueño, sacudíos de vuestro letargo.
Escudriñad vuestras acciones, arrepentíos de vuestros hechos. Recordad a vuestro Creador. Mirad bien vuestras almas y permitid que haya un mejoramiento en vuestros actos. Considere cada uno de vosotros los malos caminos y pensamientos”» (Mishné Torá. Teshuvá 3:4). En síntesis, para Maimónides hay tres razones para la utilización del shofar en la época postbíblica: causar un estremecimiento en el corazón del hombre, recordar que es el Día del Juicio y provocar el arrepentimiento de las personas.

Señala Yerajmiel Barylka que en otra época el shofar servía como instrumento militar, era una alarma cuando se acercaba el enemigo y para ordenar el camino a la batalla. Hoy sirve para «despertarnos del letargo que nos encontramos al dejarnos llevar por la rutina».
Es decir que tenemos que valorizar el tiempo en realizar actividades trascendentes.

El rabino Abraham I. Heschel (en el libro El Shabat y el hombre moderno) trabaja también el tema de la rutina, desde otro ángulo: «La civilización técnica es la conquista del espacio por el hombre. Es un triunfo frecuentemente logrado mediante el sacrificio de uno de los ingredientes esenciales de la existencia: el tiempo… Pero “tener más” no significa “ser más”. El poder que alcanzamos en el mundo del espacio se detiene bruscamente ante los límites del tiempo. Mas el tiempo es el corazón de la existencia…».

El shofar en el jasidismo

En la tradición jasídica se acostumbra a ilustrar con parábolas y cuentos. Uno de ellos nos dice que la voz del shofar llora, como un grito mudo, por el ser humano que es quien sigue perdido. Según una parábola jasídica, el hijo de un rey se alejó muchísimo tiempo.
Cuando volvió, casi avejentado y arrepentido, había olvidado hasta su lengua, entonces gritó muy fuerte y su padre (el rey) lo reconoció por el grito. En la tradición judía este grito está representado por el sonido del shofar y el rey representa al Todopoderoso en estas festividades.

Otro cuento jasídico nos dice que el Maguid de Dubno, para explicar el significado del shofar como arma de defensa para el pueblo judío, relató la siguiente parábola: «Había una vez un hombre que perdió su rumbo y se encontraba vagabundeando en una selva plagada de animales salvajes. Tenía un arco y una flecha para protegerse de los depredadores que acechaban entre los árboles. Mientras caminaba por la selva, su imaginación se apoderó de sus sentidos y todo lo que veía tenía la forma de un animal salvaje. Así fue que lanzó varias flechas infructuosamente. Finalmente, como sólo le quedaba una flecha, decidió ser sumamente cauteloso ya que era la única que podía salvarlo de la muerte. En esta parábola el shofar es esta última posibilidad». Señala luego que en otra época existía el Gran Templo y el gran sacerdote, etcétera. Hoy lo único que nos queda como arma de salvación es apenas el shofar. Por eso decía el Maguid: «Abran bien sus ojos y vean, dispongan sus corazones y actúen de acuerdo con lo que dicta la sabiduría».

Abudarham señala una metáfora respecto al shofar: «Tal como sucede con el que se sopla por un extremo y el sonido sale por el otro, así también todos los acusadores del pueblo de Israel se presentan ante Di-os y nos acusan de pecar y no ser merecedores de misericordia.
Pero, Di-os escucha sus acusaciones por un lado y las elimina por el otro».

Otras opiniones
En las oraciones diarias (Amidá) se dice que Di-os hará sonar el gran shofar de nuestra libertad y acelerará la reunión de los exiliados a la Tierra de Israel.

La palabra shofar tiene significativamente las mismas consonantes que la palabra hebrea: shafor (perforar, aguijonear). Y aunque parezcaincreíble, con las mismas consonantes hebreas se escribe la palabra shaper (mejorarse, perfeccionarse). ¡Todo un símbolo!

El shofar suena como una alarma y llama a los rezagados de Israel para que hurguen en sus corazones y mediten sobre sus caminos en la vida.

Una moderna interpretación de los sonidos cortados del shofar lo asemeja a la historia del pueblo judío: interrumpida muchas veces y con un continuo volver a empezar.

El sonido del shofar es como una plegaria sin palabras. O, como sugiere una interpretación contemporánea, un llamado al hombre para que escuche el llanto de la humanidad.

Para concluir podemos señalar que el shofar es un pequeño instrumento ritual profundamente ligado con la historia judía. Su significado es trascendente y que atraviesa las generaciones pasadas y futuras.