N.171 abril – junio 2014 Nisán – Siván 5774

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Índice

EL TERROR DE NUEVO
Las alarmas suenan de nuevo en Israel: en quince segundos todos deben correr
a lugares seguros para resguardarse de los misiles Kazam que vienen de Gaza, todo
como resultado de un plan trazado para aterrorizar a la población israelí cada vez
que se acerca el verano. La excusa se la dieron aquellos que mataron a un joven musulmán
como respuesta al asesinato de tres adolescentes judíos que pedían cola en la
zona de Hebrón. Pero, mientras Israel ejercía su legítimo derecho a la defensa, otro
tipo de misiles, esta vez mediáticos, empezaron a caer en cada una de las comunidades
judías de la Diáspora, con consecuencias igualmente traumatizantes para muchos
de los que vivimos en ellas: París, Londres, Miami, Atenas, México, Montevideo
y Caracas fueron algunos de los lugares donde las pintadas y las manifestaciones
apuntaban su furia hacia los correligionarios locales, tal como se evidenció en una
pintada en Parque Miranda que decía: «Haz patria, mata a un judío».
Evidentemente, todo el mundo tiene derecho a opinar sobre lo que considera
incorrecto en la actuación de los distintos gobiernos del mundo. No obstante, hay
que revisar el tenor de la crítica y si esta está motivada por un deseo legítimo de
justicia o por un sentido oportunista para trasmutar prejuicios e introyectarlos en la
opinión pública. ¿Se trata de la salvaguarda de los Derechos Humanos? Entonces,
hay que ver la coherencia frente a hechos similares.
Desde nuestro punto de vista, la ausencia de demostraciones iguales a las suscitadas
por la intervención militar de Israel en Gaza, como por ejemplo, ante la limpieza
étnica del llamado Estado Islámico practicada contra los cristianos y los kurdos en
Irak y Siria, confirma el doble rasero: muchos de los que acusan a Israel con epítetos
irrepetibles se hacen los mudos cuando quienes perpetran crímenes claramente de
lesa humanidad son otros pueblos o los aliados. ¿Que no se puede opinar de lo que
no se sabe o no se entiende? Muchos de los que así piensan en el caso de ISIS, no
se eximen de juicios infundados contra Israel y su derecho a preservar la integridad
física de sus ciudadanos y a defender su democracia, donde cristianos, musulmanes
y judíos tienen derechos como nacionales de un país donde impera la Ley.
Se ha afirmado que estamos al borde de una conflagración mundial, en la que
dos civilizaciones se enfrentarán: Occidente, con sus valores democráticos y sus
adelantos científicos y tecnológicos; y Oriente, donde el fundamentalismo religioso
nos retrotraerían a una era de oscurantismo y retroceso. De nuevo, los judíos –esta
vez representados por Israel– somos vistos como los canarios del minero, aquellos
que alertan al mundo de los peligros que lo acechan, solo que esta vez estamos
preparados para responder y defendernos: allá, con todo lo que se pueda; aquí, con
nuestra voz en alto, con alegatos irrefutables y con nuestro buen ejemplo.

Índice

Breve visión de la vida religiosa judía de CORO DURANTE EL SIGLO XIX

HILULÁ DE SHIMÓN BAR YOHÁI continúa la tradición

UNA MIRADA A MARRUECOS se presentó en Hebraica

Una historia de casi 200 años: CEMENTERIO JUDÍO DE CORO

La comunidad judía y SU CEMENTERIO EN BARCELONA (Anzoátegui)

LA JAQUETÍA Y EL LADINO van a la UNESCO

Hay un creciente interés por estudiar el JUDEOESPAÑOL (extracto)

LADINO Y JAQUETÍA: dos lenguas, una nostalgia

La pascua de SHABU’OT

MEM GUÍMEL celebra 150 años de presencia judía en MELILLA

LA GUIRNALDA DE ROSAS:tradición y simbolismo en un romance español y sefardí

Los judíos romaniotas de Grecia se extinguen 70 años después de AUSCHWITZ

Gabriele Bedarida El dialecto JUDEOLIVORNÉS (bagitto)

MANASSEH BEN ISRAEL (1604-1657)

El segundo Libro de Selomó (De Tánger a Montreal)

N.167 Abril – Junio 2013 Nisán – Siván 5773

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ALGO ESTÁ CAMBIANDO

A veces las cosas mudan y cualquiera que haya estado ahí frente a ellas no ha notado lo que está pasando ante sus ojos. Algo así sucede con la comunidad judía de Venezuela, que a lo largo de los últimos diez años se ha ido transformando, no solo por el fenómeno de la emigración, sino porque la composición de la familia ha variado y por el renovado influjo de la religión.
Antes, cuando se preguntaba cómo estaba constituida la comunidad judía del país, se solía decir que esta era mitad askenazí, mitad sefardí, ambas comunidades estructuradas por separado, aunque había espacios en que las dos kehilot se encontraban para cooperar y ofrecerles a los judíos mayores posibilidades de desarrollo personal y asegurarse la continuidad: el Sistema Educativo Comunitario, el Nuevo Mundo Israelita, Hebraica, el Bet Avot, el Centro Clínico Yolanda Katz, la CAIV, toda la red Yájad y finalmente el Vaad Hakehilot.
Pero, algo sucedió en esos espacios donde los jóvenes de ambas comunidades comenzaron a formar hogares interétnicos, por lo que elementos de identidad de ambos grupos comenzaron a mezclarse. Dicho de otra forma, el guefilte fish comenzó a convivir con el pescado cocho en la mesa de los judíos venezolanos. Ahora bien, desde el Centro de Estudios Sefardíes de Caracas, tal como lo hemos visto en un trabajo que traemos en este número sobre identidad judía en Venezuela, nos hemos empezado a preguntar cuáles son los elementos culturales que predominan en esos hogares, que poco a poco se están convirtiendo en mayoría en el país. ¿Son sefardíes? ¿Son askenazíes? ¿Qué comen en Rosh Hashaná? ¿En las casas se habla o se entiende el haketía, el yidis o ninguno de los anteriores? ¿Qué papel tiene lo israelí y el hebreo? ¿Y qué elementos de la cultura venezolana y de la globalización están presentes? Así mismo, nos tratamos de acercar a la respuesta a la pregunta de qué hace que un joven askefardí se incline más por uno o por otro núsaj al momento de rezar, que se sienta más cómodo entre sus pares sefardíes o askenazíes o si les es indistinto o traten de buscar una tercera vía, representada por lo «israelí».
Son algunas preguntas que nos rondan en la cabeza y que son importantes al momento de planificar actividades que tienen que ver con la cultura, y por ende de la educación judía formal e informal, pues desde ambas kehilot se hacen esfuerzos para mantener aquellos elementos que tienen que ver con el origen étnico y geográfico, ya sea Marruecos o Rumania, el mundo de Sefarad o de la Yidishkait, o de introducir elementos de identidad que se desprenden desde Israel, o que están en el aire en Venezuela, y quizá valga la pena repensar, pues las cosas han estado cambiando, aunque no nos hayamos dado cuenta.
Índice
CESC presentó un conversatorio sobre el libro PERMÍTANME CONTARLES
AIV homenajeó a los voluntarios de la HEBRÁ KADISHÁ HESED VE’EMET
CONGRESO JUDÍO MUNDIAL realizó XIV Asamblea Plenaria
II Cumbre de la Plataforma Erensya se realizó en Estambul
AIV REALIZÓ HILULÁ de Rabí Shimón Bar Yojái Z’Y’A
LA HILULÁ de rabí Shimón Bar Yojái
LA FAMILIA GÓMEZ: los primeros judíos neoyorquinos
De María a Josefina: EXOGAMIA Y SUPERVIVENCIA JUDÍA en la comunidad sefardita curazoleña
Hacia un nuevo tipo de IDENTIDAD del judío venezolano
UNA RARA CANCIÓN sefardí de Marruecos
EL RICO LEGADO de los judíos sefardíes en la España musulmana
MEDITACIÓN JUDÍA: práctica moderna, técnica ancestral
EL KASHRUT, ¿POR QUÉ?
FYODOR DOSTOEVSKY, Los Hermanos Karamazov y el libelo del crimen ritual
En la lucha por preservar el JUDEOKACHANÍ antes de que desaparezca
AUSENCIA DE SEFARDÍES en los billetes produce controversia en Israel

N.163 Abril-Junio 2012 Nisán-Siván 5772

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EL NÚMERO 13

Si bien dentro de cultura popular, al número 13 se le adjudica un halo de mala suerte, en la tradición judía de la Cábala, mediante la guematria, este conlleva un significado altamente positivo. Así, el 13 representa dos valores sumamenteimportantes dentro de esta tradición mística: Ajady Ahavá, es decir uno y amor.

Si hacemos las cuentas ajad y, ajaba, donde (A) = 1, ח(j) = 8, ד(D) = 4 y א(A) = 1,ה(H) = 5, ב(B) = 2, ה(H) = 5; total común = 13. Esto implicaría que existe una relación entre Di-os (representado por el uno) y el amor, expresado como la relación de Él con su pueblo. De ahí que el 13 sea un número importantísimo dentro de la religión judía, tanto que es la edad de la iniciación de los jóvenes a la vida religiosa, que formalmente comienza con el bar mitzvá, que no es otra cosa sino la confirmación de la alianza del judío con Di-os, es decir, otra forma de expresar el amor.

Consciente o no de esto, la Asociación Israelita de Venezuela, mediante su Centro de Estudios Sefardíes de Caracas, quiso hacer un acto de amor para la comunidad (expresada con un todo, y no por parcelas) mediante la décimo tercera Semana Sefardí de Caracas, que con el sugestivo título de «De sabores, decires y cantares», puso en el tapete de la cartelera cultural de la ciudad la herencia de la que nos enorgullecemos todos. La intención del CESC fue darles a todos y cada uno de los interesados en la cultura judía de tradición española un momento de encuentro, de reflexión, de solaz. Los actos que se planearon tuvieron como objetivo acercar a diferentes públicos: interesados en gastronomía, en literatura, en lingüística, en las tradiciones, en la religión y en la música.

Fue concebida, además, como una excusa para que nuestros connacionales gentiles compartieran con nosotros nuestra herencia, que in lato sensu también es la de muchos de ellos, porque en lo hispánico hay mucho de judío y en lo judío hay mucho de hispánico. También fue un momento de fiesta con nuestros hermanos askenazíes, para quienes la cultura sefardí es cada más cercana, de la misma forma en que el yidishkait ha entrado a formar parte de nuestro propio entorno.

Este Semana Sefardí, que con mucho cariño se la dedicamos a la memoria de Isaac Chocrón y de Moisés Serfaty Serfaty, es una prueba de amor, puesto que con los pocos recursos con los que contamos en estos momentos en la comunidad judía, se puso el doble de esfuerzo para que todos, como una gran unidad, pudiésemos celebrar nuestra judeidad.

Índice
DE SABORES, DECIRES Y CANTARES
Discurso de apertura de la XIII Semana Sefardí

N.159 Abril – Junio 2011 Nisan – Sivan 5771

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200 años.

Al celebrarse los doscientos años de la independencia de nuestro país del Imperio Español, el mismo que trescientos años antes había expulsado a los judíos y había lanzado a la vez a sus conquistadores a estas costas americanas, celebramos igualmente los doscientos años de nuestra presencia en Venezuela, ya no como conversos ni a calladas, sino abiertamente como judíos orgullosos de nuestro pasado y del potencial que podíamos desarrollar en estas nuevas tierras de promisión, libres de la persecución de la Inquisición y de los estigmas de sangre, que siguieron imperando en la Metrópolis durante unas décadas más.

En la primera constitución de la Venezuela republicana se decreta la «tolerancia de cultos» como uno de los actos fundacionales de la revolución independentista, lo cual era una invitación abierta a asentarse en estas tierras los judíos de las Antillas, en especial a los de Curazao, con quienes los mantuanos criollos habían tenido contacto mediante el contrabando, con el que los criollos burlaban las leyes monopólicas españolas que obligaban a comerciar los productos agrícolas, especialmente el cacao, la caña de azúcar y posteriormente el café, únicamente con la península.

Junto con los quesos tipo Gouda, los encajes de Amberes y la cristalería de Bohemia que los «piratas» holandeses, valga la aclaración, judíos curazoleños, estos trajeron a Venezuela libros e ideas libertarias que germinaron entre cierta elite caraqueña que, posteriormente, encabezaría la gesta libertadora. La independencia venezolana, primera en las costas caribeñas de Tierra Firme, fue una oportunidad para el reencuentro de los judíos descendientes de los expulsados de España y Portugal con la cultura hispánica, de la cual nunca se desligaron, ya sea por sus apellidos o por su idioma (el papiamento, como creación sefardí, tiene como base el portugués y como fuente léxica al español), y por ello se dio de forma natural y armónica, interrumpido durante algunos años por los motines antisemitas de Coro, impulsado más por los intereses económicos del general Falcón que un sentimiento popular, y la prueba está, que pasado el tiempo, estos judíos retornaron a la primera capital colonial de Venezuela y allí dejaron huella hasta el día de hoy.

En este momento, en que la comunidad judía se ha visto mermada en su número, debido a una emigración como consecuencia de múltiples factores entre los que no se pueden ignorar las diversas expresiones hostiles emanadas desde las cúpulas del poder político a través de los medios oficiales y oficialistas, es propicio revisar la historia patria para rescatar los momentos gloriosos de una Venezuela que, como acto de filantropía, fue pionera en América en abrir sus puertas y asegurarnos que el horror de la Inquisición no tendría lugar en su tierra libre.

Índice
Hilulá de Rabí Shimón Bar Yohai, una tradición que se renueva sin perder su esencia y vigencia
Exitosa exposición itinerante Visados para la libertad llega a la UCV
Autorizaron a la AIV a vender sus acciones en el CMYK
Un curso que invitó a releer a KAFKA
Corte Rabínica de Israel RECONOCEN COMO JUDÍOS A LOS CHUETAS DE MALLORCA
ELÍAS DAVID CURIEL: el poeta coriano del aislamiento
Historia de las comunidades judías de ASTURIAS
Conjeturas del ANTISEMITISMO en el período medieval
LA GRANADA JUDÍA DE LOS ZIRÍES
LOS CUENTOS DE YOHÁ: tradiciones sefardí, árabe-islámica y universal
Panorama de la canción JUDEOESPAÑOLA
El casamiento de mis padres en ALCÁZAR KEBIR
LA POLIGAMIA en Israel
JUDÍO, pero buena gente
AL RESCATE del ladino bosnio

N.155 Abril – Junio 2010 Nisan – Sivan 5770

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La memoria
En su más reciente visita, comentaba Isaac Nahón, profesor universitario en Ottawa y ex director de Nuevo Mundo Israelita, que causa sorpresa la intensa actividad cultural de la comunidad judía de Venezuela en esta época de evidente declive demográfico. Para él, con varios años fuera del país, no existe relación entre lo que se hace, lo que se publica, lo que se quiere seguir haciendo en el área cultural con el tamaño real de la comunidad judía y que, como buen comunicador, él creía que debía buscarse una razón para explicar este fenómeno.
La observación de Nahón apunta hacia la sensación que tiene el visitante de que la comunidad judía está haciendo, por medio de sus actividades, un inventario antes de cerrar la puerta y apagar la luz. Dicho en otras palabras, si antes se inauguraban preescolares judíos hoy se inauguran museos, a propósito de la apertura del Sefardí de Caracas Morris E. Curiel.
Desde esta trinchera cultural que significa el Centro de Estudios Sefardíes de Caracas, en su 30º aniversario, creemos exactamente lo contrario: la vida intelectual en estos momentos es una reacción al ambiente hostil que por primera vez se respira en Venezuela y que da una especie de trinchera de resistencia espiritual donde religiosos y laicos se encuentran para hallar respuestas a lo que está pasando.
No se trata de que seamos los émulos de Emanuel Ringelblum, quien, con su grupo Oneg Shabat, dejó por escrito constancia de lo que los nazis hicieron en el gueto de Varsovia, sino que la memoria sirve de espacio para revisar las cuentas del debe y el haber con Venezuela y con la comunidad judía. Si bien son tiempos difíciles e inciertos, también es verdad que la vida judía ha florecido libremente, sin prejuicios, sin ataduras, en nuestro país, y prueba de ello son las ocho décadas que acabamos de celebrar de la Asociación Israelita de Venezuela, a cuya sombra han crecido generaciones de judíos y con cuyos auspicios la comunidad, en conjunto con la Unión Israelita de Caracas, ha echado bases para su fortaleza, lo que ha permitido seguir adelante ante las amenazas, veladas o no, del estamento político.
Las crisis son buenas porque dinamizan las relaciones humanas y porque despiertan la creatividad, la audacia y la necesidad de buscar objetivos claros. Son buenas porque nos obligan a revisar quiénes somos y qué es lo auténtico y falso en nosotros. La experiencia acumulada durante miles de años, evidenciada en la memoria colectiva del pueblo judío, nos da respuesta, nos ayuda a tomar decisiones acertadas, nos da luces al momento de evaluar el entorno y los posibles escenarios.
Lo que se está viviendo en esta insistencia de dejar abiertos los espacios para el pensamiento libre, para compartir experiencias, imaginarios, preocupaciones y nuestros deseos de paz para Venezuela e Israel, para conocernos a nosotros mismos e intercambiar con los demás, no es otra cosa que una reafirmación, bendita sea, de nuestra condición de judíos venezolanos, sefardíes y askenazíes, diaspóricos y sionistas, religiosos y laicos, que con la bendición de Hashem, nunca olvidaremos lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos ser.

Índice
EL RETO de la persistencia, Por Néstor Luis Garrido
Hacia EL REDIMENSIONAMIENTO de nuestra comunidad
Vitrina de la CULTURA JUDÍA, Por Abel Flores
Semblanza de ABRAHAM LEVY BENSHIMOL, Por Paulina Gamus
JUAN MUÑOZ: el primer converso quemado en América, Por Elías Barrocas Levy
Un quinto de los españoles tiene sangre sefardí, Por Gabriel Cruise
EL GENERAL JUAN DE SOLA: Héroe de Carabobo, Por Irma de Sola de Lovera
Irma de Sola Ricardo de Lovera (1916-1991)
Judíos con ideales bolivarianos, Por Gerardo Dorante
ELÍAS MOCATTA: un judío solitario en la Caracas de 1820, Por Víctor Miguel Pineda Arrevillanes
Los sefarditas de habla judeoespañola en AMÉRICA LATINA, Por Mario Eduardo Cohén
Una mirada al JUDAÍSMO EN TURQUÍA, Por Alberto Osorio Osorio
SEFARDÍES TETUANÍES en La Sabana del Chaco austral, por Eduardo Fortunato Muscar Bensayag
La lección de un CEMENTERIO JUDÍO, por Mark Steyn
Una aproximación a la diáspora judeo-sefardí, hoy: ENTRE MARRUECOS Y VENEZUELA, por Moisés Garzón Serfaty
La poética judía en DORA POSTERNAK, Por el Doctor Alberto Osorio Osorio

N.151 Abril – Junio 2009 Nisán – Siván 5769

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El Relevo
Editorial

Como un padre que se despide de su hija al momento de darla en matrimonio, camino a la jupá, así fue el traspaso de Maguén / Escudo a los nuevos responsables de su conducción. El doctor Moisés Garzón Serfaty, quien fungió como director de este medio desde su fundación en 1970 y su refundación en 1980, hasta el número 150, nos ha dejado la honrosa tarea de promover, difundir e insuflar nuevos aires al estudio de la cultura sefardí y de las lenguas judeoespañolas. Desde la Asociación Israelita de Venezuela se difunde la tradición de nuestro pueblo, no sólo en el ámbito sefardí, sino también askenazí.

A lo largo de sus 39 años, Maguén / Escudo ha sido una publicación con una misión editorial definida: contribuir a la valoración, preservación y difusión de lo sefardí; pero, sin obviar la rica tradición que nuestros hermanos centroeuropeos y orientales han hecho a la conformación de nuestro ser.

Nuestra visión es integradora, en función de la Shlemá, el panorama total de la judería. Esta palabra, a su vez, sirve de base para uno de los términos con los que más nos identificamos: Shalom, la paz. El reconocimiento del otro y la aceptación de las diferencias culturales pasan primero por el autorreconocimiento y la valoración de nuestra propia cultura.

Maguén / Escudo es una publicación de trabajos en los campos de la filosofía, las artes, la historia, la sociología, la musicología y la lingüística, así como también, para difusión de los géneros literarios escritos sobre judíos o por judíos. En fin, pretende ser un punto de referencia en el que todo aquel interesado en conocer el rico legado de nuestro pueblo tenga acceso a nuestra forma de ser y de pensar. Nuestra exigencia académica no se contradice con nuestra lealtad a los valores espirituales y tradicionales. Como dice el Pirkei Avot: «Donde no hay ciencia no hay temor a Di-os; donde no hay temor a Di-os, no hay ciencia».

Nuestra tarea nos compromete a entendernos como un medio para la difusión de nuestra cultura como parte integrante, enriquecedora, de la sociedad venezolana y a establecer un diálogo productivo entre ésta, el pueblo judío y el Estado de Israel.
Renovando nuestros votos ante la comunidad, reiteramos la herencia que, como hija dilecta del doctor Moisés Garzón Serfaty, la revista Maguén / Escudo asume ahora que pasa de mano de su también amado padre a quienes, a partir de este nuevo número, conducirán la casa.

¡Todá rabá!

Índice
Nueva junta directiva de la AIV asumió funciones
David Benzaquén: Hacia la integración comunitaria
Elías Farache: Un porvenir optimista en tiempos difíciles
Crónica de una profanación
Museo Sefardí despide exposición con poesía
Los judíos en Alepo
El antisemitismo en la cultura popular española
Los Conversos de la Península Ibérica: Siglos XV a XVII
La inquisición portuguesa y la refutación perversa del sujeto colonial: el caso de «O Judeu» (1996) de Jom Tob Azulay
Estrella Abecasis de Laredo recibe el título de profesora emérita de la USB
Presidente de la CAIV galardonado por la CICLA
Rabí Shimón Bar Yojai vuelve con la hilulá
Enseñar el Ladino
Tras los pasos de los judíos venezolanos