PLURILINGÜISMO y PANEUROPEÍSMO en la canción tradicional de El buen viejo

José Manuel Pedrosa
En uno de sus artículos sobre la poesía tradicional de los judíos sefardíes, los profesores Samuel G. Armistead y Joseph H. Silverman develaban las relaciones existentes entre una canción acumulativa, que ellos denominaron El buen viejo, existente en el repertorio de los sefardíes de los Balcanes, y una canción tradicional neohelénica que aún hoy es conocida en Grecia1. De las siete versiones sefardíes documentadas, seis proceden de Sarajevo (Bosnia) y una de Sofía (Bulgaria). La de Sofía es la más larga y completa que conocemos:

1 Tenía yo,
tenía yo un viejo
que cavava viñas,
viñas tan hermozas
henchidas de rozas.

2 Tenía yo,
tenía yo un azno
que llevava ‘l viejo
que cavava viñas,
viñas tan hermozas
henchidas de rozas.

8 Tenía yo,
tenía yo malákh-hamavet
que degolló al xohét
que degolló al buey
que bevía l’agua
que matava ‘l fuego
que quemava ‘l palo
que kharvava ‘l azno
que llevava ‘l viejo
que cavava viñas,
viñas tan hermozas
henchidas de rozas 2.

Para apreciar el parentesco de las versiones judeoespañolas con la canción neohelénica aducida por Armistead y Silverman, reproduzco la traducción al español de una versión de Salónica editada por ambos profesores:

1 Podríamos tener, ¿qué podríamos tener?
Podríamos tener un viejo
que nos cultive nuestro jardín
con las rosas.

2 Podríamos tener, ¿qué podríamos tener?
Podríamos tener un burro
para que monte el viejo
que nos cultive nuestro jardín
con las rosas.

9 Podríamos tener un río
para apagar el horno
que quemó el palo
que pegó al perro
que comió al zorro
y el zorro al gallo
y el gallo a la mosca
que picó al burro
que echó al viejo
que nos cultive el jardín
con las rosas 3.

Explican los profesores Armistead y Silverman que existe en la tradición panhispánica y paneuropea todo un repertorio de canciones, como las de La mosca y la mora, El cabritico, etc., que muestran series acumulativas de tipo semejante a estas 4. Sin embargo, las analogías textuales que revelan el poema sefardí y el griego, con la referencia en ambos casos al viejo cultivador –de viñas en la versión sefardí; de rosas en la griega–, y a su asno –además del resto de la serie acumulativa–, son lo suficientemente peculiares y estrechas como para que ambos profesores lleguen a «la conclusión de que El buen viejo es una fiel adaptación [sefardí] de una forma neohelénica del tema paneuropeo –representado, en última instancia, desde luego, también por La mora y por El kavretiko–” 5. Apoyaría esta conclusión el hecho de que hoy esté perfectamente probado, gracias precisamente a los trabajos de ambos profesores, que una parte del repertorio poético tradicional de los sefardíes de los Balcanes ha sido traducido y adaptado de las tradiciones griega y eslava del entorno 6.

Pero, sin descartar que haya habido un efectivo cruce de influencias entre la tradición griega y la sefardí oriental de la canción de El buen viejo, otros textos documentados en España y Francia pueden servir para matizar y completar estas conclusiones. Efectivamente, una canción gallega de la que solo se conoce una versión, editada en una publicación regional de 1880 y reeditada en 1992, nos vuelve a poner ante el tópico que ya nos resultará familiar:

1 Era un vello
e plantou unha viña,
lunes e martes
de madrugada,
tras d’o outeiro
da pedra furada.

2 Ven a cabra
e roeu a viña
qu’o vello plantara,
lunes e martes…

10 Ven o gato
e matou o rato
que rilara a corda
que prendera o boi
que bebera a auga
que matara o lume
que queimara o pau
que matara o can
que matara a cabra
que roera a viña
qu’o vello plantara.
lunes e martes…7

Este rarísimo texto gallego, con su viejo, con su viña y con los demás eslabones de su serie acumulativa, resulta ser correspondencia indudable de la canción sefardí. Como probablemente, aunque más lejana, lo sea también la siguiente canción francesa, recogida en Beaune, en dialecto borgoñón, en el siglo XIX:

1 Jan, vè t’an voué plantè lé chou [bis],
–Not’ Jan n’ veû pâ plantè lé chou [bis],
Ah! Jan qui n’ veû pâ plantè lé chou [bis].

2 Vè t’an vit’ dir’ au chien [bis]
qu’â vègne môrdre Jan [bis].
–Le chien n’ veû pâ vni môrdre Jan,
Not’ Jan v’ veû pâ plantè le chou,
Ah! Jan qui n’veû pâ, etc.

3 Vè t’an dir’ è lè Môr [bis]
qu’al vègn’ prend’ le bouchè [bis].
–Le Môr veû ben prend’ le bouchè,
l’bouche veû ben vni tuè le viâ,
le viâ veû ben vni bouère l’iâ,
l’iâ veû ben vni étoind’ le feu,
l’feu veû vni breûle l’bâton,
l’bâton veû ben vni bèt’ le chien,
le chien veû ben vni môrdre Jan,
Not’ Jan veû ben plantè lé chou,
Ah! Jan qui veû ben plantè lé chou,
Ah! Jan qui veû ben plantè lé chou 8!

Gaston Paris, al estudiar esta canción y compararla con series parecidas existentes en el repertorio francés e internacional –entre otras, con correspondencias de La mosca y la mora y El cabritico–, señalaba con acierto que «elles se rapportent à des groupes différents», aunque no dejaba de ser perceptible alguna relación, y acaso alguna lejana comunidad de orígenes, entre algunas o todas ellas 9. Ciertamente que la canción francesa, junto con los Buenos viejos sefardíes, griegos y gallegos que hemos analizado, pertenece a un subgrupo bien definido, que alude a cultivadores de plantas –viñas, rosas o coles– dentro de una tradición mucho más amplia de canciones acumulativas paneuropeas que relaciona la muy repetida serie de la muerte, el carnicero, el buey, el agua, el fuego, el palo, etc. A El buen viejo se le pueden, pues, suponer influencias y contactos que no solo han debido operar desde la tradición griega a la sefardí de los Balcanes, como apuntaron los profesores Armistead y Silverman, sino que han podido incidir sobre ella desde ámbitos diversos y de forma compleja. El hecho de que las versiones sefardíes documentadas procedan de Bosnia y de Bulgaria, y no de Grecia, ya puede ser indicio de que su fuente inmediata, sin dejar de estar relacionada con la tradición neohelénica, pudo muy bien ser eslava. Pero, además, la coincidencia de las versiones sefardíes con la gallega en motivos tales como el cultivo de las viñas, presente solo en estas dos tradiciones, también puede ser indicio de una dependencia parcial de las versiones sefardíes con respecto a la tradición hispánica. De hecho, el estribillo sefardí que habla de «viñas tan hermozas / henchidas de rozas», siendo semánticamente incoherente –porque no hay viñas que den rosas– tiene el valor de ofrecernos un originalísimo ejemplo de superposición de la tradición occidental de la canción –que parece haber aportado las viñas– y de la oriental –que aporta las rosas–. El evidente arraigo internacional de El buen viejo, con sus potenciales posibilidades de cruces e interferencias, y el dinamismo y capacidad de síntesis y reelaboración de la tradición oral han podido propiciar contactos y fusiones de este tipo, que vuelven a mostrarnos el repertorio oral sefardí como un patrimonio cultural de un hibridismo, variedad y riqueza singulares.

NOTAS
1. El artículo se publicó, con el título de “A Judeo-Spanish Cumulative Song and its Greek Counterpart”, en la Revue des Etudes Juives CXXXVII (1978) pp. 375-381; y posteriormente en la compilación de artículos En torno al romancero sefardí (Hispanismo y balcanismo de la tradición judeo-española) (Madrid: Seminario Menéndez Pidal, 1982) pp. 183-188.
2. Versión publicada en Isaac Levy, Antología de liturgia judeo-española, 10 vols (Jerusalén: Ed. del Ministerio de Educación y Cultura de Israel, [ca. 1964]-1980) vol. III ([1968]) nº 329. Las palabras del texto que precisan aclaración son malákh-hamavet hb. `ángel de la muerte’; xohét hb. `degollador de animales según las prescripciones rituales judías’; y kharvava hb. `pegaba, golpeaba’. Los seis textos de Sarajevo, inéditos, recogidos todos ellos por Manuel Manrique de Lara en 1911, y fragmentarios, pertenecen al Archivo Menéndez Pidal de Madrid. Cfr. Armistead et al., El romancero judeo-español en el Archivo Menéndez Pidal (Catálogo-Indice de romances y canciones), 3 vols. (Madrid: Cátedra-Seminario Menéndez Pidal, 1978) nº Y.3.
3. Sobre las fuentes griegas de las que Armistead y Silverman tomaron esta canción. vid. “Una canción acumulativa…” p. 188, nota 10.
4. Se pueden apreciar sus analogías a la vista, por ejemplo, de una versión de La mosca y la mora como la editada por Alberto Hemsi en sus Coplas sefardíes 10 vols. (Alejandría-Aubervilliers, 1932-1973) 2ª serie (Alejandría: Edition Orientale de Musique, 1932) nº XII: “Estávase el gato en su bel estar, / venía el perro por hazerle mal. / El perro al gato, / el gato al ratón, / el ratón a la araña, / la araña a la abezba, / la abezba a la moxca. / La moxca a la mora. / ¡Mezquina la mora que en los campos mora!”. Una versión típica de El cabritico podría ser la editada en Levy, Antología de liturgia judeo-española III nº 291: “Vino el santo bendicho él / y degolló al malákh hamavet / que degolló al xohét / que degolló al buey / que se bevió la agua / que amató al fuego / que quemó al palo / que akharvó al perro / que modrió al gato / que se comió al cavritico / que lo mercó mi padre…” Además de éstas y otras que citan en extensas notas bibliográficas los profesores Armistead y Silverman, hay muchas otras canciones y cuentos que presentan series parecidas. Por ejemplo, la de ¿Dónde están las cosas?, sobre la que se puede ver mi artículo “¿Dónde están las cosas?: una antigua rima infantil en el folclore sefardí de Oriente”, en mi tesis Fuentes y correspondencias hispánicas del cancionero sefardí de Oriente (Madrid: UNED, 1993) ps. 238-258. Una versión recogida por mí en Poza de la Sal (Burgos) en 1990 dice: “–Santa María, / mala está mi tía. / –¿Con qué la curaremos? / –Con palos que la demos. / –¿Dónde están los palos? / –La lumbre los ha quemado. / –¿Dónde está la lumbre? / –El agua lo ha apagado. / –¿Dónde está el agua? / –Los bueyes se la han bebido. / –¿Dónde están los bueyes? / –A sembrar un poco de trigo. / –Dónde está el trigo? / –Las gallinas se lo han comido. / –¿Dónde están las gallinas? / –A poner huevos se han ido. / –¿Dónde están los huevos? / –Los frailes se los han comido. / –¿Dónde están los frailes? / –Allá arriba al castillo, / a echar un sermoncillo”. Para más bibliografía sobre fuentes y correspondencias internacionales del motivo, vid. de Armistead y Silverman, “Una fuente desatendida de La Celestina”, En torno… ps. 76-78. Véase además Lina Eckstein, Comparative Studies in Nursery Rhymes (Londres: Duckworth & Co., 1906) pp. 115-133 “Cumulative pieces”.
Serie del cabritico
Opie, The Oxford Dictionary of Nursery Rhymes
n258
Serie perro palo
Para más bibliografía sobre fuentes y correspondencias internacionales del motivo, vid. las reseñas de Stanislao Prato a J. Leite de Vasconcellos, Bibliotheca ethnographica portugueza I Tradiç~oes populares de Portugal (Porto, Livraria portuense de Clavel et Cª, 1882), Romania XII (1883) ps. 606-610: 612; y a Alvaro Rodrigues de Azevedo, Romanceiro do archipelago de Madeira (Funchal, typ. da `Voz do Povo’: 1880), Romania XII (1883) ps. 614-622: 617-618;
5. Armistead y Silverman, “Una canción acumulativa…” p. 187.
6. Vid al respecto, de Armistead y Silverman, los capítulos II.1, II.2, II.3 y II.5 de En torno…
7. La canción fue editada en Antonio Machado y Alvarez `Demófilo’, “El garbancito”, La Ilustración gallega y asturiana II (1880) p. 385; la reeditó Domingo Blanco, en A poesía popular en Galicia (1745-1885), 2 vols. (Vigo: Edicións Xerais de Galicia, 1992) I ps. 462-464. Machado la considera “Juego de prendas”, y la compara con canciones italianas, portuguesas y catalanas que tienen series acumulativas del mismo tipo, aunque los argumentos y protagonistas son diferentes y nunca incluyen a viejos cultivadores de plantas.
8. Gaston Paris, “La chanson du chevreau”, Romania I (1872) ps. 218-225: 219. La traducción al español de la última estrofa es la siguiente: “Ve a decir a la muerte / que venga a llevarse al carnicero. / La muerte sí quiere llevarse al carnicero, / el carnicero sí quiere matar al buey, / el buey sí quiere beber el agua, / el agua sí quiere apagar el fuego, / el fuego sí quiere quemar el palo, / el palo sí quiere pegar al perro, / el perro sí quiere morder a Jan. / Jan sí quiere plantar la col. / ¡Ah! Jan es el que sí quiere plantar la col. / ¡Ah! Jan es el que sí quiere plantar la col.”
9. Paris, “La chanson” ps. 220 y 224-225.