MEM GUÍMEL celebra 150 años de presencia judía en MELILLA

MordejaiGuahnich

Este año, 2014, a propósito del 150º aniversario de la presencia permanente judía en Melilla, la asociación socio-cultural MemGuímel realizará una serie de actividades, coincidiendo con el calendario hebreo año 5775, que abarcarán desde septiembre de 2014 con inicio del año hasta octubre de 2015 cuando finaliza.
Con un vasto programa de actividades se hará participe a toda la sociedad melillense de dicho evento, y se esperan subvenciones y donativos tanto de la administración como de entidades privadas para hacer frente a los gastos que conlleva dicha conmemoración.
La Asociación Socio-Cultural MemGuímel, adherida al pacto social por la Interculturalidad, recientemente aprobado por la Ciudad Autónoma de Melilla, cree que es justa y necesaria esta conmemoración como elemento imprescindible en el diálogo intercultural aportando el conocimiento de la cultura judía como patrimonio común de Melilla y grupo que introdujo la multiculturalidad en esta ciudad.

Breve hisotira de la presencia hebrea en Melilla
Los doce kilómetros cuadrados de esa pequeña ciudad, Melilla, albergan una de las comunidades judías más fascinantes del mundo. Son descendientes de aquellos expulsados por los Reyes Católicos que volvieron su rostro a Sefarad instalándose de nuevo en ella, donde la continuidad de la liturgia y costumbres sefardíes sigue presente. La plaza fuerte de Melilla, antigua Rusadir, hoy en día, Ciudad Autónoma de Melilla, fue uno de los lugares elegidos para la vuelta de los sefardíes tras cuatro siglos de ausencia. Es Melilla la puerta de entrada a Sefarad.
A fecha de hoy, en esta ciudad mediterránea y española, existe una comunidad hebrea viva cuya presencia se remonta a 1864, con lo que este año, el 2014, hace el ciento cincuenta aniversario de su presencia. 150 años de pervivencia y aportación a la expansión de la ciudad.
Se naturalizaron y asentaron de forma definitiva antes que los musulmanes marroquíes, según aparece en diferentes archivos, y participaron activamente desde ese año en la vida económico-social de esta plaza. Arriesgaron su vida y patrimonio al fijar su residencia e iniciar allí sus negocios, muchos de ellos internacionales, puesto que comerciaban por el Mediterráneo, parte de África septentrional y Asia.
No hay en esa ciudad quien dude de su aporte, tanto material como inmaterial, poseyendo en la actualidad algunas de estas familias hebreas objetos traídos desde Tetuán o Fez que siguen en sus domicilios y que forman parte de sus vidas desde que sus bisabuelos los trajeron en 1864.
La sociedad judía de Melilla sigue la tradición sefardí que está presente en su forma de vida y costumbres y disfrutó de su momento álgido, hacia 1930, donde llegaron a contabilizarse unas 7 mil almas, para luego mermar este número en diferentes épocas. Tras la Guerra Civil y el abandono del Protectorado Español, muchos deciden emigrar a Sudamérica, la península Ibérica o Israel en busca de un mejor futuro, y quedan a fecha de hoy, alrededor de 800 judíos.
La comunidad hebrea llegó a tener hasta 19 tefilot (que es como denominan en Melilla a las sinagogas o bethakenéset), y existen en la actualidad seis abiertas al culto, que celebran servicios religiosos diarios. A su vez poseen tres cementerios, siendo el más antiguo instalado en España tras la expulsión, el de San Carlos 1869-1892; un barrio hebreo cimentado a principios del siglo XX tras la entrada masiva a la ciudad de judíos que se refugiaron de las persecuciones del Rogui. A su vez cuenta con un colegio propio, el Talmud Torá, el primero instalado en España tras la expulsión, abierto en 1926.
Entre el extenso patrimonio hebreosefardí, tanto material como inmaterial, existente en la Ciudad Autónoma de Melilla se puede encontrar abundante documentación generada por ellos y que se conserva en diferentes archivos de la ciudad: el Archivo General, Archivo Intermedio Militar, los de las diferentes unidades militares, el Civil y otros particulares- como puede ser las peticiones de nacionalidad, de apertura de negocios, solicitudes de terrenos para edificar, proyectos de obras, transacciones comerciales, peticiones de ubicar colegios o sinagogas, la compra del primer cementerio de San Carlos, ketubot (documento casamiento por el rito judío),nacimientos, defunciones o matrimonios.
A su vez cuenta con un patrimonio arquitectónico tangible repartido en los diferentes barrios y que está retratado principalmente en el Triangulo de Oro de Melilla denominado en ciertos momentos La Pequeña Sion, identificado con parte de la Melilla Modernista.
También se cuentan con elementos artísticos y ornamentales conservados por diferentes familias sefardíes afincadas tanto en Melilla como afuera, han logrado sobrevivir a los tiempos como, muebles de uso diario, joyas u ornatos, a la vez que mobiliario litúrgico dentro de las tefilot: séfer Torá, libros, ornatos, etcétera, que vinieron de las comunidades judías de Marruecos; y un legado inmaterial que se retrata principalmente en la multiculturalidad que aportaron a esta ciudad, además de gastronomía, música, bodas, refranero, canticos, ladino y jaquetía…, es decir sus propias y exclusivas costumbres.
Resumen de un texto publicado en
eSefarad.co