Meldar TEHILIM: una actividad que cumple 45 años en Caracas

Esta tradicional actividad que se desarrolla en nuestra Gran Sinagoga Tiféret Israel, cumple este año cuarenta y cinco años, razón por la cual me decidí a elaborar estas líneas acerca de los Salmos (Tehilim) su importancia y cómo y cuándo se leían en Tetuán, mi comunidad de origen, costumbre que se sigue en Caracas.

El libro de Tehilim se compone de 150 Salmos escritos por el Rey David, con inspiración divina. Se trata de cantares, alabanzas y plegarias al Todopoderoso, compuesto, como se dijo, por el rey salmista en momentos de alegría y de tristeza, en momentos de angustia y de paz espiritual, como expresión de reconocimiento de la bondad y grandeza de Di-os.

Este libro acompaña al judío en todo momento. En él busca consuelo y fuerza en circunstancias difíciles de la vida, enfermedades, peligros, y también al emprender un viaje o al regresar, etcétera. En los Salmos halla refugio en sus horas difíciles y con ellos expresa su amor a Di-os y su agradecimiento.

La adopción de este libro de los Salmos la hizo el judío en el ámbito individual y de la congregación, y su lectura se incluye en las oraciones diarias, incluso en las de los Sábados y las festividades. Los judíos, al leer los Salmos, derraman lágrimas de arrepentimiento al implorar a través de ellos el perdón divino. Sobre todo en los días de Rosh Hashaná y Yom Kipur, señalados en especial para pedir ese perdón y una sentencia benévola del Todopoderoso, se lee el Libro de los Salmos, 150 Salmos, dos veces o sea 300 Salmos, valor numérico de la palabra «caper» (perdonar).

El autor de estos sublimes cantos, el rey David, recibió por parte del pueblo judío el título de «Neím Zemirot Israel».

Tehilim en Tetuán

Se acostumbraba a meldar (leer) Tehilim también a diario por parte de los rabinos, ancianos, adultos, jóvenes y niños. Como profesores de Tehilim se contaba con rebbí Menassé Hachuel y rebbí Rafael Amar, entre otros. En épocas de sequía se organizaba un rezo especial con lectura de Salmos, implorando al Todopoderoso que concediera la lluvia. En ciertas ocasiones las autoridades marroquíes pedían a la comunidad que se efectuara dicho rezo. Me contó mi padre, de bendito recuerdo, que siendo él un niño, cierta vez los judíos de Chauen, su ciudad natal, acudieron a la sinagoga a la medianoche para leer los Salmos, ya que se creía que se avecinaba una gran tragedia por cuanto la luna apareció teñida de rojo. No sabían que se trataba de un eclipse lunar. Desde temprana edad, los niños eran llevados a la sinagogas, en especial los sábados por la tarde, antes del rezo de minjá, para que aprendieran a leer los Salmos con su tonada especial y a la vez se les relataba cuentos y se les ofrecía caramelos como premio por su asistencia y para que se entusiasmaran y asistieran constantemente. Don Yamín A. Benarroch z`l, gratificaba semanalmente a los niños que asistían a meldar Tehilim. En ciertas sinagogas se contrataba a personas necesitadas y se les retribuía para que todos los días se reunieran para meldar Tehilim.

Los miembros de la Hevrá kadishá meldaban Tehilim, acompañados por el shej, a la entrada del cementerio durante las hilulot. En esta ocasión y en otras, como en las vísperas de Rosh Hashaná, Yom Kipur y de las festividades, se acostumbraba ir al cementerio y los asistentes llevaban consigo su libro de Salmos y leían algunos junto a las tumbas de los tsadikim, a quienes iban a zorear o de sus familiares y amigos desaparecidos.

Hay un salmo o grupo de ellos para cada ocasión o circunstancia, para cada festividad, en el séder de Pésaj, en Shavuot, en Rosh Hashaná, Yom Kipur, Sucot, Hoshaná Rabá, Purim, Janucá, en Rosh Jódesh, en los días de ayuno y en los meldados de Pésaj y Shavuot, para recibir al Shabat y a la terminación del descanso sabático, al igual que en los rezos diarios, antes y después de las comidas, en las circuncisiones y en ocasiones luctuosas, durante el año que sigue al fallecimiento y, en el aniversario, los familiares más allegados recitan Salmos y el simán, recopilación de Salmos en base a las letras iniciales de cada uno con las que se componen el nombre del fallecido seguido por «hijo de…(el nombre de la madre)».

Con Salmos se pedía al Todopoderoso sanar a los enfermos, que oiga el clamor de los necesitados y el agradecimiento de los que salen airosos de una situación peligrosa. Cuando los Salmos se recitaban en presencia del enfermo se decía: «El na refana lo (la)», es decir: «Señor, por favor, cúralo (la)». Si no era en presencia del enfermo, se agregaba a la petición su nombre y se mencionaba que era hijo de… (aquí se decía el nombre de la madre o del padre).

Se afirmaba que cada palabra de los Salmos tiene un contenido cabalístico de profundas interpretaciones y se recomendaba recitarlos con gran concentración, sin apresuramiento y con la tonada precisa.

En las maletas de los viajeros no podía faltar un libro de los Salmos. Algunos acostumbraban leer a diario el Salmo cuyo número coincidía con su edad, esperanzados en poder llegar hasta el Salmo número 150. Se afirmaba que aún cuando el lector no comprenda el significado de los Salmos por no conocer la traducción del hebreo de cada palabra a su propio idioma, es recompensado igualmente y sus peticiones escuchadas.

Nuestros sabios afirmaron que por el hecho de leer los Salmos el lector es considerado como si estudiara el Talmud completo y se dice que el rey David rogó al Todopoderoso para que quien los recite sea comparado con aquellos que estudian profundamente la Torá. Es más, el solo hecho de escuchar la lectura de Salmos acumula méritos para el oyente.

Los Salmos no se leían sino hasta después de la medianoche, salvo en las ocasiones antes señaladas, ni en lugares malolientes o en los que las personas no se vistieran o se comportaran con recato. Tampoco se recitaban los Salmos el 9 de Av y, para los enlutados, durante los primeros siete días de duelo.

Tehilim en Caracas

Recuerdo que, siendo un niño, mi padre me llevaba a la sinagoga para que aprendiera a meldar Tehilim. Mi maestro y el de otros correligionarios residenciados hoy en Caracas, fue rebbí Menassé Hachuel, z`l`, quien los recitaba de memoria. Al terminar la clase nos narraba, como recompensa por nuestra asistencia, un hermoso cuento de su rico y variado repertorio.

Al poco tiempo de estar en Caracas, al observar que no se meldaba Tehilim, los sábados por la tarde, me propuse junto con mi señor padre, don Isaac Carciente z`l`, organizar esta actividad que ahora cumple 45 años. Entre las personas que junto a nosotros dieron impulso a esta iniciativa debo mencionar a Marcos Wahnón, Moisés Auday, Abraham Serfaty, Jaime Serruya z`l`, Abraham Benchimol z`l`, José Benzaquen z`l` y Messod Pinto.

Así es que durante 45 años, cumplidos en Nisán de 5769 (Abril de 2009) se viene reu-niendo el grupo de meldadores de Tehilim en la Gran Sinagoga Tiféret Israel todos los sábados por la tarde, antes del rezo de Minjá. Los asistentes provienen de Tetuán, Tánger, Larache, Chauen, Melilla, Ceuta y otras ciudades del norte de Marruecos.

Durante muchos años nos acompañaron en esta actividad don Shemaya Benatar z`l`, quien nos corregía si cometíamos algún error en la letra o en la entonación y don Moisés Fimat z`l`. Los Salmos se recitan con diferentes tonadas; pero, debo destacar que el Tehilim que meldan los tangerinos es de una belleza sin igual, con una tonada que transporta a los oyentes a una elevación espiritual que aviva la fe y la esperanza.

En Caracas, se vivió una noche de terror durante el terremoto de 1967. En la madrugada, numerosos correligionarios acudieron a la Gran Sinagoga Tiféret Israel para leer Salmos invocando la protección del Altísimo, actividad que se prolongó hasta la tarde. Más recientemente, el domingo 29 de junio de 2008, el rabino Isaac Cohén convocó a la comunidad a un rezo especial en la Gran Sinagoga Tiféret Israel con la lectura de Salmos, para implorar la piedad Divina y el cese de acontecimientos nefastos acaecidos en el seno de la kehilá. La asistencia fue masiva e incluyó la presencia de mujeres y jóvenes, varios rabinos y estudiantes de la Torá. Durante el acto, el rabino Cohén se comunicó telefónicamente con el Gran Rabino de Israel, Rishón LeSión, Shlomo Moshé Amar, quien transmitió su bendición y se unió al ruego por el fin de los trágicos sucesos que en poco tiempo afectaron a la comunidad judía de Venezuela.

En ocasión de la guerra de autodefensa de Israel contra los terroristas de Hizbolá atrincherados en el Líbano y posteriormente la intervención militar israelí contra los terroristas de Hamás en Gaza, lo que ocasionó un ambiente hostil hacía la comunidad judía por parte de cierto sector de la sociedad venezolana, que culminó el 31 de Enero de 2009 con la profanación de la Gran Sinagoga Tiféret Israel, se realizaron jornadas de lectura de Salmos en rogativa por el cese de las agresiones contra Israel y nuestra comunidad. Me permito hacer un llamado a nuestros jóvenes para que lean el libro de Tehilim diariamente, teniéndolo siempre a mano.

Cualquier correligionario que necesite que se lea Tehilim en casos de enfermedad o por cualquier otro problema o acontecimiento negativo, no dude en llamar a este servidor, Abraham Carciente, al teléfono 0414-235-65-36 y gustosa y gratuitamente me trasladaré donde se me convoque. Es mi deseo que el mérito por la lectura de Tehilim alcance a todos los integrantes de nuestra comunidad.