MEDITACIÓN JUDÍA: práctica moderna, técnica ancestral

En las últimas décadas, se ha producido en Occidente una creciente corriente de interés por las disciplinas orientales orientadas a alcanzar un nivel de conciencia superior y la unificación de los aspectos físicos, psíquicos y espirituales del ser humano. El yoga y la meditación son las doctrinas más conocidas hacia las cuales se ha volcado el mundo moderno

Oro Jalfón
Especial para Maguén – Escudo
Mucho se ha escrito sobre la meditación desde la perspectiva hindú y budista, pero muy poco se ha hablado sobre la meditación judía.
Sin embargo, ya despuntando el siglo XIII, Isaac el Ciego, quien, se dice, fue el primer cabalista de la historia, congregó a los primeros estudiosos provenzales de la Cábala, quienes la difundieron a su regreso a Sefarad, sobre todo en Gerona. En esta pequeña ciudad al norte de Barcelona, se formó un círculo místico que fundó las doctrinas de la primera Cábala, irradiándose de allí a toda la península. Fue allí donde la Cábala (Kabalá) encontró, durante dos siglos –hasta la expulsión de los judíos de España–, el terreno más propicio para su cultivo hasta alcanzar una envergadura similar a la que, en el siglo XVI, tuvo Safed con la dirección de rabí Isaac Luria y sus seguidores.
La palabra clave en sus concepciones, que alude tanto a la oración como a la meditación, es kavaná. Este término, que viene de la raíz kivun (dirección), significa esencialmente enfoque de la conciencia, intención y concentración del corazón, que deben acompañar toda práctica de la oración unida a la meditación.
Hay dos términos hebreos para referirse al acto de la meditación utilizados en la literatura cabalística: Hitbodedut, es decir aislarse, estar solo con uno mismo; y hitbonenut, que viene de la palabra biná (entendimiento) y se refiere a la actividad de profundizar en uno mismo para lograr la comprensión.

Una práctica moderna de la meditacion judia basandose en las fuentes rabinicas, ¿es posible?
El instituto JMIJ (Jewish Meditation Institute of Jerusalem), Instituto de Meditación Judía de Jerusalén, fue creado por el rabino y doctor en Filosofía Natán Ophir. Él obtuvo una maestría (1988) y un doctorado (1993) en Filosofía Judía en la Universidad Hebrea de Jerusalén, donde se desempeñó como rabino del campus universitario durante dieciséis años. Originario de Filadelfia, se graduó en la academia talmúdica de esta ciudad y completó su licenciatura en Yeshiva University (Nueva York) con mención summa cum laude. A continuación hizo aliá y prosiguió sus estudios talmúdicos durante siete años en la Yeshivat Mercaz Harav Kook, en Jerusalén, donde recibió su ordenación rabínica.
Natán Ophir se especializa en la investigación de la meditación judía a la luz de la neuropsicología. Su innovación consiste en combinar la meditación con la investigación académica, la práctica experimental y la experiencia espiritual. Comenzó a practicar la meditación en 1975, y completó su formación por medio de cursos de capacitación en disciplinas relacionadas, como la meditación trascendental, el yoga y el kárate. Prosiguió con la enseñanza de la meditación judía a los estudiantes de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
JMIJ se basa en las fuentes originales rabínicas, cabalísticas y jasídicas, valiéndose de sus instrucciones meditativas y adaptando las ideas para una práctica moderna.
Así, el legado eterno y siempre actual de la mística judía, se torna accesible a todos. Las obras de sabiduría cabalística, desde sus fuentes más antiguas (Hasidim rishonim); el círculo místico de Gerona, donde destacan Ezra y Azriel de Gerona y Najmánides; Maimónides, en su obra La guía de los perplejos; hasta el círculo de cabalistas de Safed, ciudad que albergó las figuras más inspiradas durante el siglo XVI como el Ari (rabí Isaac Luria Askenazi), rabí Moshé Cordovero, el rabino Abraham Abulafia, rabí Yosef Caro, Shlomo Alkabetz, el rabino Haím Vital; incluyen secretos que, llevados a la práctica, pueden proporcionar salud física, bienestar emocional y espiritual, serenidad, amor y alegría.
–Utilizamos principios de la investigación en meditación, y nos apoyamos en la neuro-psicología, para enseñar a meditar eficazmente, basándonos en las fuentes rabínicas y jasídicas. Hemos adaptado herramientas meditativas específicas, como la respiración profunda, el proceso de calmar la mente, la focalización de la conciencia, para servir a diferentes propósitos, explica el rabino y doctor Ophir. El instituto JMIJ propone una serie de meditaciones guiadas grabadas en cedés, instrucciones paso a paso y fascículos explicativos, basados en las fuentes clásicas y en la neuropsicología moderna.
El rabino Natán Ophir explica que el método básico de meditación consiste en un proceso de tres pasos:
–La respiración diafragmática profunda, que genera una respuesta de relajación, aquieta la mente logicoverbal y deja fluir los pensamientos de forma espontánea, evitando la concentración activa. Luego la atención se focaliza, en el marco de la tranquilidad de una «mente asentada», hacia un tema específico. Alternativamente, la conciencia es «abierta» o «agudizada» para poder ser más receptivos a un estado de inspiración.
–La parte final de la meditación permite despejarse gradualmente del estado de meditación con la conciencia dirigida hacia la gratitud interior o una bendición por la Paz (Shalom) y la armonía interior.

Técnicas, mantras (judíos) de algunos cabalistas de Gerona y Safed
Azriel de Gerona
Rabí Azriel de Gerona fue un cabalista de gran influencia que escribió acerca de la meditación en la primera mitad del siglo XVIII.
En su comentario sobre «leyendas midráshicas », Perush ha-Aggadot, (Ed. I Tishbi), Jerusalén 1983, 39-40, explica lo siguiente:
«Una persona que ora debiera verse a sí misma como si Di-os le estuviera hablando, enseñándole y guiándolo. Y debe ser receptivo a estas enseñanzas con temor y reverencia, temblor y aflicción. Además, debe pensar que las ideas que Él enseña a la humanidad son infinitas; pero, la conciencia se puede expandir y subir hacia su Fuente. Pero, cuando finaliza, no puede ascender más. Esto es análogo a un manantial de agua que fluye desde una montaña. Por más que se cave el pozo para que las aguas no desborden, el agua fluirá solamente hasta el lugar de su fuente, y no irá más allá. Similarmente, el pensamiento no puede ir más allá de su Fuente.
»…Y por lo tanto los “primeros jasidim” elevaron su pensamiento hasta el lugar de su origen, y luego mencionarían las mitzvot y las Ideas. Como resultado de este procedimiento y el estado de devekut de su pensamiento, las palabras se llenaban de bendiciones, se multiplicaban, y eran receptivas al Influjo Divino desde la Nada del Pensamiento, al igual que uno abre una piscina y las aguas se desbordan por todas partes».

Fuente: Fascículo explicativo «Trascendiendo la fuente de todo Pensamiento: Guía de meditación de los primeros cabalistas», Natán Ophir.

Shlomo Haleví Alkabetz
Rabí Shlomo Alkabetz, nacido en 1505 (se cree que en Salónica), se asentó en Safed hacia el año 1535 y murió en esa ciudad en 1590. Fue él quien popularizó el himno Lejá dodí, y le agregó un significado cabalístico y meditativo. En el Lejá dodí, se invita a dod, referencia mística a la relación íntima de amor con Hashem, para dar la bienvenida al shabat.
En su obra «El diván real de Salomón», rabí Alkabetz explica la significación mística de la armonía de la pareja la noche de shabat, tanto a nivel humano como divino.
Se cree que Alkabetz y otros místicos de Safed acudían con sus alumnos a meditar sobre tumbas antiguas, para conectarse espiritualmente con las almas (o reencarnaciones) de sabios talmúdicos. En Ayélet Ahavim, su comentario sobre el Cantar de los Cantares (completado hacia 1532), señala en el verso «Ven, amado mío, vayamos a los campos», que la hitbodedut (meditación en el campo) es el prerrequisito para la profecía. Solo por medio de la introspección, el influjo divino recaerá en la persona. A fin de que el alma pueda unirse (titdabek) a los reinos espirituales, es necesario eliminar todas la distracciones y por lo tanto «la persona debería salir al campo, en un lugar de contemplación».
Fuente: Fascículo explicativo Kabbalat Shabat Kabbalit, Natán Ophir.

Haím Vital
Rabí Haím Vital nació en Safed en 1542 y falleció en Damasco en el año 1620. Formaba parte de un círculo de cabalistas influyentes, que incluía figuras tan ilustres como rabí Moshé Cordovero, R. Yosef Caro, R. Shlomo Alkabetz y su maestro, rabí Isaac Luria (HaArí).
La producción literaria de Vital fue prodigiosa y presentó las enseñanzas de su maestro Ari tan magníficamente que revolucionó la visión del mundo cabalístico y contribuyó a crear la aureola de influencia de la ciudad de Safed en la tradición judía y en la historia.
Su libro Shaarei Kedusha (Las puertas de la Santidad) fue compuesto como un manual para alcanzar la inspiración Divina. En su primera edición (Constantinopla, 1734), una parte fue intencionalmente omitida y se arguyó que los secretos meditativos «no podían ser sacrificados en el altar de la imprenta», pues contenían secretos ocultos, nombres y permutaciones, que debían ser transmitidos oralmente.
Rabí Haím Vital desarrolló la práctica meditativa de cultivar los sueños, utilizando el estado de semisueño, manteniendo la lucidez y una conciencia sutil. El objetivo principal era el de facilitar la recepción de mensajes de revelación e inspiración divina.
En su fascículo dedicado a este maestro cabalista, denominado «Sueño lúcido meditativo», Natán Ophir analiza diversos pasajes de Séfer he-Hahezyonot (El libro de las visiones), su diario de sueños. Un método usado consistía en plantearse una pregunta justo antes de quedarse dormido, y observar y escuchar durante el sueño en busca de respuestas reveladoras. R. Vital registró también setenta sueños y experiencias místicas.
Para asegurar el éxito de la práctica meditativa, R. Haím predica la moral y un estado emocional de alegría y paz interior. Se basó en manuscritos de cabalistas españoles como rabí Abraham Abulafia, y copió técnicas específicas durante la meditación, como, por ejemplo, la forma de sostener las manos con el fin de recibir el influjo Divino de Jésed (mano derecha) y Guevurá (mano izquierda).
Empleó también la técnica de Yihudim (unificación meditativa de las palabras y letras). Un yihud puede ser una sola palabra, una frase corta o incluso unas pocas letras, a modo de un mantra. Esta técnica que significa literalmente unificación, puede tener como propósitos la inspiración profética, la rectificación de los pecados, para levantar chispas del ama y crear armonía y balance entre las Fuerzas Divinas.

Fuente: «Sueños lúcidos. Técnicas de meditación de Rabí Haím Vital», Natán Ophir.