LA KAHINA, REINA JUDÍA DE LOS BEREBERES en la Edad Media

Pedro Huergo Caso

Adán y Eva tuvieron un tercer hijo, Set, de quien siete generaciones después desciende Lamec, padre de Noé. Tras el diluvio universal, la tierra se repobló con los tres hijos de Noé: Yafet, Sem y Jam (Cam) Este último fue padre de Mitzráim (Egipto), Phut (la antigua Libia) y de Kush (un reino oscuro en la costa de Sudán, que llegó incluso al otro lado del mar Rojo: la costa de Yemen) Es decir, que Sem fue le padre de los semitas en Oriente Medio y Jam/Cam lo fue de los camitas y se asentó en África del Norte, en el Magreb. Su lengua, que pervive en el tamazig, la lengua de los bereberes, es de la rama camítica de la filología semítica (hoy se prefiere afroasiática, como queriendo desligarla del semitismo).
¿Pero quiénes son los bereberes?

Los bereberes –nombre que dieron los griegos a los hablantes de una lengua que ellos no comprendían, como la de los bárbaros– se asentaron hace más de diez mil años en estas tierras; los romanos los llamaron getulos, habitantes de Getulia, criadores de caballos y comerciantes de las conchas marinas de los fenicios para obtener el tinte de la púrpura (Salustio, La Guerra de Yugurta) Estos fenicios fundaron Cartago, donde reinó Dido –Elisa de Tiro–. Los cartagineses, enfrentados a Roma en el S III a.e.c. –las Guerras Púnicas– fueron luego conquistados por el pueblo germano de los vándalos en el s.V, siendo estos desplazados por las tropas de Justiniano, quien hace de la Numidia y la Mautritania –el Magreb– parte del Imperio Bizantino. Tras dos siglos de calma, fueron invadidos por la dinastía musulmana de los omeyas, linaje damasquino que extendió su califato entre Damasco y el sur de la Península Ibérica.

Los zenetes estaban formados por varias tribus; una de ellas era la de los yeraua, (idjerawen en bereber) quienes aún perduran en los actuales bereberes del este de Argelia y, en concreto, en el macizo del Aurès. Los yeraua, que como todos bereberes, descendían de los hijos de Cam, profesaban la religión judía, probablemente por conversión masiva, aunque hay teorías que sostienen que eran hebreos que vinieron del vecino Egipto – los zenetes tenían su límite oriental en el oasis egipcio de Siwa–. Los zenetes decían de sí mismos descender de Medracen, rey fundador de la Numidia, cuya magnífica tumba está datada en el S III a.e.c; pero, no se sabe a ciencia cierta en qué momento se conformaron en tribu bereber. ¿Alguna familia hebrea en los barcos fenicios? ¿Hebreos de las profundidades del desierto egipcio, Siwa, que no salieron con Moisés para cruzar el Mar Rojo?
A fines del siglo VII d.e.c. el emir omeya Hassan Ibn al-Noma se presenta a las puertas de Cartago con un ejército de 40 mil efectivos que pretenden conquistar la exarquía bizantina. Y entonces se tiene que enfrentar a la Kahina, reina de los yeraua, de los zenetes que viven en el macizo montañoso de Aurès: la batalla de Meskiana, en el año 693. Los omeyas son repelidos hasta hacerles retroceder hasta donde está hoy Trípoli. Cinco años más tarde, los omeyas regresan; Leoncio, emperador bizantino, envía su ejército vía marítima; pero, tienen que retirarse a Creta para pedir refuerzos y entonces los omeyas toman Cartago.
La Kahina –literalmente, la vidente– se llamaba Dahiya, gacela hermosa en tamazig.
Era probablemente una profetisa hebrea (de ahí su apelativo kahina, relacionado con cohén,sacerdote). Nacida hacia el año 645, los bereberes actuales la conocen como Dahiyya al-Kahina bint Djarawa al Zanat, Yemma (ima, madre en hebreo) y Al Kahina ; y son ellos quienes dicen que sus profecías las emitía en el lugar sagrado de la tumba del patriarca de los zenetes, la tumba de Medracén. También dicen, porque así ha sido la leyenda trasmitida oralmente a lo largo de los siglos, recogida en innumerables fuentes árabes traducidas al francés, que estaba casadados veces: la primera vez con un evidente bizantino, a quien llamaban el Griego, con quien tuvo a Yunani; y otro, llamado el Bereber, del que se perdió el nombre del hijo. Hay quien sostiene que se llamaba Ifran (Efraím).Sí se conserva el de su padre, Matia, hijo de Tifán (ambos nombres muy semíticos)
No obstante, cuando ella entra en la historia es ya viuda, muy mayor, dicen que vivió 127 años, de los cuales reinó 35 entre los pastores de los yarauas en Bāghāya, su capital.
Dicen que la batalla contra el omeya se libró no lejos de allí, en lo que hoy llaman la esta
ción de tren de Uad Nini. En el año de 701 se batió de nuevo en batalla en Tabarka, en la costa hoy tunecina, conocida por sus fondos submarinos coralinos y el uso que se hace de ellos para la bisutería magrebí. Se enfrentó contra las tropas omeyas de Musa Ibn Nozair. Los intentó quemar vivos, pero traicionada, fue capturada en el anfiteatro de El Jem, y allí mismo decapitada el 9 de octubre del año 701; su cabeza fue llevada al califa que se asentaba en Damasco. Este ordena a Hassan alistar 12 mil bereberes, comandados por el hijo de la Kahina, para aumentar las tropas que habrían de cruzar el Estrecho de Gibraltar en el 711. No obstante, se acaba por convencer al califa de que era mejor que al príncipe de los bereberes le otorgase el gobierno de la región de Aurès y sea el general Tarik quien comande a los mercenarios berberes.

Según el historiador medieval y musulmán Ibn Jaldún, numerosas tribus en el siglo XIV

profesaban el judaísmo magrebí: los nefusas, los fendelaua, los mediuna…
En memoria de la Kahina se compusieron muchos cantos para recordar su existencia, algunos de ellos todavía perviven y, también en su recuerdo, el mayor grupo musical de Batna, en el Aurés, se llama El Kahina. En la villa de Baghai, provincia de Jenchela, donde algunos dicen que hay ruinas del palacio de la reina, el presidente de la república de Argelia inauguró en 2003 una estatua en su recuerdo. De igual manera es un personaje histórico que ha tratado la literatura , tanto argelina, como francesa.
En general, los datos provienen de «Histoire des Juifs en Afrique du Nord» de André
Chouraqui, éditions Hachette.
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