LA HISTORIA DE LOS JUDÍOS DE SALÓNICA y el Holocausto: una exposición (Primera Parte)

Paúl Isaac Hagouel

INTRODUCCIÓN
La historia de la presencia judía en Salónica puede dividirse en los siguientes períodos cronológicos: a) desde tiempos antiguos hasta 1492; b) desde 1492 hasta la ocupación de las fuerzas armadas alemanas a la ciudad el 9 de abril de 1941; c) la etapa de la invasión alemana (del 9 de abril de 1941 al 30 de octubre de 1944); y d) desde la liberación hasta el presente.
¿Cuándo comenzó el Holocausto y cuándo terminó? ¿Cómo lo definimos? Ciertamente, no se trata solo de una crónica ni la relación de miserias tales como persecuciones y asesinatos en las cámaras de gas. Más allá, no debe haber una relación directa ni debe engancharse a un mecanismo productor de lástima. La persecución y la aniquilación física de los judíos por parte de los alemanes es solo la culminación de un proceso y una sucesión de hechos que conocemos como Holocausto. El término abarca todas las causas iniciales indistintamente de cuán antiguas estas sean. También incluye esta definición todas las acciones y fallas en la reacción de individuos, grupos, sociedad y Estado que lo toleraron y, aun peor, iniciaron actividades que pudieron conducir a posibles genocidios de comunidades, judías o no. Por ello, el Holocausto es un resultado tanto del pasado como del lapso subsiguiente del aniquilamiento real que fue, el fundamento y el clímax de este hecho. El recuerdo-memoria y su transmisión son esenciales como apalancamiento para la admisión de cualquier culpa o responsabilidad por parte de los perpetradores, y como catalizador para la enseñanza a la humanidad de las trampas del prejuicio, el racismo y la injusticia.
Para la periodización en la que se fundamenta esta exposición, la historia de la Salónica judía preholocausto se agrupan dos etapas cronológicas: desde los tiempos antiguos hasta 1492, y desde ese entonces hasta 1941, a comienzos de la ocupación nazi. Sin embargo, la historia de la Shoá de los judíos tesalonicenses no está precisamente dividida. Estos lapsos históricos no estarán limitados con precisión. Comienza antes de la ocupación alemana y no termina el 8 de mayo de 1945 con la liberación final de todos los campos de concentración y exterminio nazi.

La historia de la Salónica judía hasta la aniquilación
a. Desde tiempos antiguos hasta 1492 ac.
Comencemos con el primer período de la historia, pero al carecer de datos precisos asumimos que la presencia judía se estableció con oleadas de inmigrantes desde Alejandría, Egipto por el año 140 antes de la era común. Esos israelitas que se establecieron en el área geográfica de la Grecia de hoy se conocieron como romaniotas: provenientes de la comunidad judía de las eras helenística y romana 3. Adoptaron el griego mientras que retuvieron e incorporaron elementos lingüísticos del hebreo y el arameo, así como también el alefato. Helenizaron sus nombres. La comunidad romaniota más antigua y aislada hasta el Holocausto (1944) era la de Ioannina (o Janina) en el distrito de Epiro 4.
Existen pruebas escritas antiguas de la presencia judía en Salónica (y en cualquier otra zona de Grecia) en Estrabón y en Filón Judío, entre otros 5. Además, están también otras de la existencia de judíos en la zona como resultado de la visita de Saulo de Tarsos, mejor conocido como el apóstol Pablo, por lo que son más difundidas. Durante su estada en la ciudad, él predicó en la sinagoga, la cual, según la tradición, se llamaba Etz Jayim (el árbol de la vida).
Durante muchos siglos, Salónica fue inicialmente parte del Imperio Romano y después del Imperio Romano Oriental, el Bizantino. La ciudad y sus habitantes estaban sujetos a la buena suerte e infortunios del imperio. Un episodio emotivo particular de este primer período es el 26 de marzo de 1430: el día en que la ciudad cayó en manos de los turcos otomanos. En cuanto a la población judía de Salónica, esta compartió el mismo destino de sus correligionarios en todo el imperio turco. Al principio, durante la era romana tuvieron una amplia autonomía que se restringió cuando Bizancio tomó el poder mediante una usurpación caracterizada por el establecimiento del cristianismo como religión estatal. El peso de esta religión en Salónica se puede determinar por el hecho de que esta es el segundo lugar, después de Constantinopla (Estambul) en el número e importancia de monumentos bizantinos, en su mayoría iglesias 6.
En este primer período (específicamente 1376) se ve el establecimiento de una colectividad askenazí. Estos perseguidos llegaron de Hungría y Alemania, y su influjo continuó durante varios siglos 7. Aunque varias medidas de restricción se instituyeron contra los judíos por una serie de emperadores bizantinos, a los judíos se les permitió vivir en libertad relativa y de acuerdo con las leyes y tradiciones de su religión, mientras continuaban a desarrollar y enriquecer su herencia cultural 8. También hubo oleadas desde Provenza, del interior de la península Itálica, así como también de Sicilia. Esta multiplicidad de lugares de origen se reflejaba en los nombres de sus respectivas casas de oración que recordaban las raíces geográficas más allá de Salónica.
La conquista de la ciudad bizantina por parte de los turcos otomanos en 1430 transformó, en parte, su carácter. El nuevo elemento musulmán en la población era, si no generalmente el más numeroso, sí el más privilegiado y hegemónico, tanto en institucional como en lo social. A pesar de esta situación, el sultán Murat II introdujo reglas administrativas pragmáticas para el funcionamiento del gobierno municipal, que incluían garantías de ciertos privilegios tales como la autonomía comunitaria y varias exenciones impositivas tanto para los judíos como para los cristianos.
Tales cambios prepararon a la población judía local para el evento más importante de casi sus dos milenios de historia: el asentamiento de un primer contingente de entre 15 y 20 mil judíos de España. La palabra con que se conoce a ese país en hebreo es Sefarad, que sirve de epónimo para una categoría general de judíos llamados sefardíes, distinción cultural a la que este primer contingente de personas pertenecía. Estos judíos fueron forzados a convertirse al cristianismo o dejar la Península Ibérica pocos años después de 1492. Este éxodo fue consecuencia directa del edicto real también conocido como Edicto de Expulsión 9. El asentamiento de esos refugiados en Salónica efectivamente concluye el primer período de la historia judía local.

b. Desde 1492 al 9 de abril de 1941
Los judeoespañoles se establecieron en los centros urbanos cercanos al mar del Imperio Otomano cuando el sultán Vayazeto II les dio la bienvenida. Uno de los objetivos del emperador debió de haber sido el repoblamiento y la revitalización de Salónica, que para 1492 había decaído y deshabitado. La revigorización de la ciudad dormida por los recién llegados cambió una vez más su carácter. Ahora estaba imbuida en la tradición sefardí y el idioma español que distingue a su población judío incluso hasta nuestros días.
Los siglos XVI y XVII fueron testigos, otra vez, de una influencia de varios grupos judíos que venían de diferentes lugares, entre ellos Portugal, Polonia, Hungría, Italia y Noráfrica 10. El elemento dominante sefardí prevaleció entre los otros grupos fueran sefardíes o no. El crecimiento cultural junto al económico duró hasta principios del siglo XVII, cuando nuevas rutas marinas así como algunas aventuras militares del imperio Otomano trajeron una caída económica y un declive cultural.
El siglo XVII se caracteriza por la aparición de Sebatai Sevy (o Sabatei Tzvi o Cevy) de Esmirna (actualmente conocida como Izmir) quien se declaró a sí mismo como el Mesías que tanto tiempo se había esperado, se autoproclamó rey de Israel y salvador de su pueblo. Los judíos de toda Europa acogieron su mensaje, pues sus anhelos de liberación de la opresión facilitaron la aceptación de su mensaje 11. Para Salónica esto provocó la separación de la comunidad en los que creían en él y los que no. Cuando las autoridades otomanas lo obligaron a convertirse al Islam, unas centenas de familias lo siguieron y así crearon una pequeña minoría de judeomusulmanes, los dönme (los que se cambiaron de saco). Estos conversos también se conocieron por cómo ellos querían: hama’amim (los creyentes)12. Más adelante, la peculiaridad de ser conocidos como musulmanes los salvó de la ira alemana, ya que fueron expulsados de Grecia, por su condición de islámicos, cuando en 1923 hubo un intercambio forzoso de poblaciones entre este país y Turquía, sobre la base de la religión.
Como cabría esperar, este hecho dividió la comunidad con cientos de familias que siguieron a Tzví. Este suceso, aparejado a una crisis económica, finalmente forzó la centralización administrativa de la colectividad (alrededor de 1680) en el liderazgo de un solo consejo integrado por tres rabinos y siete civiles.
La estagnación persistió hasta mediados del siglo XIX. La comunidad y la ciudad en general emergieron de su letargo e hibernación para renacer por esa época. La revolución industrial, la ilustración europea, así como también las nuevas condiciones sociopolíticas que prevalecieron en aquellos territorios del Imperio Otomano son en parte responsables de la reversión de esa tendencia y del surgimiento de un nuevo ambiente 13. De 1871 en adelante el tren conectó Salónica con el noreste de Europa y con Constantinopla-Estambul hacia el este. Los productos industriales de la modernidad occidental aparecieron, lo que posteriormente estimuló, por la vía comercial, la interacción de los distintos grupos que conformaban la población local. Los principales de estos que le otorgaron a la ciudad su carácter multicultural fueron los griegos (étnicos y de origen), cristianos ortodoxos, de lengua helénica; los musulmanes, principalmente otomanos de lengua turca; y los judíos, principalmente sefardíes que hablaban ladino. Todos los grupos mantenían su costumbres particulares 14. Para tipificar las variantes, los dönme también estaban representados.
Finalmente, las identidades comunitarias exclusivas complicaron ostensiblemente la conformación de una ciudadanía imperial y una identidad general otomana 15. Procurando una salida pragmática a tal situación, la administración del Imperio les garantizó algunos privilegios a estos sujetos de origen no otomano. Por ello, en aras de la ciudadanía imperial tales personas obtuvieron beneficios de esas iniciativas pragmáticas llamadas capitulaciones 16. De forma intencional, tales prerrogativas no estimularon la existencia de un crisol y aunque estas medidas sirvieron a los intereses de la Puerta Sublime durante un tiempo, al fin y al cabo potenciaron las mismas tensiones étnicas por la existencia de varios grupos. Estas establecieron las bases de la desintegración del Imperio Otomano a finales del siglo XIX y a principios del XX y el surgimiento de varios Estados nacionales.
Enfocándonos de nuevo en la ciudad, se puede decir que Salónica abrigó un número de familias judías acaudaladas junto a una mayoría que se ganaba el pan, que vivían al día, aun cuando mantenían sus costumbres centenarias, su idioma y sus tradiciones. Por esto, hubo cerca de varias docenas de escuelas nuevas constituidas por la comunidad, fábricas prominentes, tiendas al mayor y al detal que llevaban los nombres de sus dueños judíos. La colectividad también mantuvo varias instituciones de beneficencia para poder asistir y apoyar a los pobres, los desempleados y a los enfermos. Como parte de esta infraestructura había orfanatos, instituciones sanitarias y un asilo de ancianos.
Muchos periódicos circulaban en judeoespañol y en francés. Debido a la presencia de la Alliance Israélite Universelle la enseñanza y la escolaridad galas se hicieron accesibles 17. Aún más, la Coalición de Trabajadores Socialistas se creó en 1909 y se llamó La Federación (sic) 18.
La aurora del año 1912 halló a la comunidad, esencialmente sefardí, con elementos de cosmopolitismo en su élite. Llama la atención que en 1911 David Ben Gurión vino a residir en la ciudad para asistir a la Escuela Preparatoria del Servicio Civil Otomano (Idadié) debido a que, en aquella época, Palestina estaba bajo régimen imperial y él quería prepararse con las particularidades de la administración otomana.

La Salónica griega
El año de 1912 es el punto de demarcación del segundo período de la Salónica judía (1492-1941). La advenimiento de las guerras balcánicas halló a un victorioso Estado moderno griego, Helas, ante los turcos otomanos y a Salónica en su territorio 19. La incorporación de esta al Estado helénico trajo las siguientes consecuencias: primero, la inmensa mayoría –casi la totalidad– de los habitantes de origen religioso judío se hicieron ciudadanos griegos; segundo, Salónica se convirtió en una ciudad marginal de un Estado nacional, a diferencia de su estatus anterior de gran centro urbano con un puerto marino, que servía de encrucijada a una amplia región de un imperio multicultural. Este hecho tuvo repercusiones económicas a largo plazo, así como otras de corte social y demográfico.
El impacto e importancia del hecho de conversión automática como ciudadanos griegos de la población judía en el nuevo Estado helénico requiere un análisis más detallado y tiene una importancia primordial. Antes de 1912, la ciudad abarcaba a los judíos (definidos lingüística y religiosamente), los musulmanes (los turcos y los otros) y los griegos identificados tanto por una base lingüística (griego) y religiosa (cristianos ortodoxos orientales), reforzados por el hecho de una presencia ininterrumpida durante milenios en la región. Todos eran nominalmente súbditos del sultán, aunque las poblaciones infieles del Islam tenían la condición de dhimmis. Tal distinción indicaba que eran sujeto de un estatus con limitaciones legales y sociales por una parte, y por otra que se les garantizaba la protección de algunos derechos comunitarios 20.
Tras las guerras balcánicas, Grecia era un Estado moderno con una constitución que garantizaba la igualdad entre todos sus ciudadanos. Casi desde el mismo inicio, el país incorporó el artículo 1 de su primera carta magna de Epidauro en 1822, con garantías para las libertades religiosas. La emancipación civil total (además de la política) para todos los ciudadanos estaba consagrada en el protocolo tercero de los Tratados de Londres de 1830 21. Es interesante resaltar que todas las constituciones griegas sucesivas nunca reconocieron la existencia de minorías, pues sostenía que todos los griegos eran iguales ante la ley. Por esto, semánticamente, la adhesión o no de un griego a cualquiera de las tres religiones monoteístas era irrelevante vis-à-vis por la igualdad ante la ley.
Una mirada escolástica al léxico de cómo las denominaciones ilustra tal equidad. En la gramática del griego y en su sintaxis, al igual que en inglés, el adjetivo precede al sustantivo que define o caracteriza. Por lo tanto, desde 1912 en adelante, la forma correcta para referirse a los habitantes israelitas del Estado que tenían la ciudadanía era judíos griegos y no griegos judíos [lo que en español se traduciría correctamente como griegos de religión judía, como la forma aceptable, en vez de judíos de nacionalidad griega]. Este es el uso correcto desde el punto de vista gramático y constitucional 22. Por lo tanto, cuando uno se refiere a los no judíos debería decir griegos gentiles y no únicamente como griegos o cristianos. Deberíamos tener en mente que, aunque durante el período interbélico la creación, tras la I Guerra Mundial, de muchos Estados nacionales exacerbó los problemas de las minorías en muchos de estos, esto no fue así en Grecia de muchas maneras 23.
Ya que existía como Estado nación con poblaciones que no eran cristianas (principalmente judíos y musulmanes), Grecia, comprensiblemente y como cabría esperar, se embarcó en un proceso de helenización de todo el territorio recientemente adquirido y en especial en Salónica , por lo menos hasta 1923, en la última24. La mecánica se aceleró tras la catástrofe de Asia Menor y el intercambio forzoso de población basado en la religión que hubo entre Grecia y Turquía, todo inducido por la derrota griega por parte de Turquía en la región costanera del Asia Menor que incluía Esmirna-Izmir en 1922. Antes de esto, en 1919, Grecia había obtenido la jurisdicción de esa área, habitada durante siglos por griegos étnicos, tras la derrota de Turquía en la I Guerra Mundial 25. La sucesión de eventos trajo a la palestra a los dömne una vez más: aunque ellos nunca se consideraron a sí mismos como musulmanes verdaderos, ni eran tomados como tales, así fueron percibidos por el nuevo Estado griego. Así que fueron sujetos del intercambio de población con el resto de los islámicos griegos, a excepción de los de Tracia. El componente de compensación de este trueque fue la llegada de griegos o jónicos, a tono con el país en cuanto a lo étnico, lo lingüístico y religioso, provenientes de Asia Menor, mientras que se pudieron quedar los de Constantinopla (Estambul) y los de las islas de Imbros (Gökçeada) y Ténedos (Bozcaada).
La helenización, vis-à-vis la población judía incluía educación obligatoria en la lengua oficial, el griego, servicio militar obligatorio, el cierre de las tiendas los domingos en vez del sábado, el Shabat, y en general a la incorporación del elemento cristiano en el predominio en casi todas las esferas de la actividad, especialmente la económica. Esta tendencia se aceleró cuando el desbalance poblacional se hizo más pronunciado a favor de los griegos gentiles con la influencia de los refugiados del Asia Menor.
Para un Estado nacional cuya población para la época –por los años 20– más de 96 por ciento compuesta nominalmente por cristianos ortodoxos de habla griega, el manejo de la incorporación y acoplamiento de la minoría judía a la fibra del Estado debió de haberse hecho escrupulosamente. Tal como dije anteriormente, todos esos principios que garantizaron la igualdad de derechos civiles y otros, trato justo y emancipación total. El antijudaísmo oficial del Estado o de origen religioso (ortodoxo griego) era inexistente y ajeno, a diferencia de otros, como por ejemplo Rumania 26. Sin embargo, algunas manifestaciones aisladas y particulares de antisemitismo ocurrieron en ese entonces, como hoy en día también 27.
La helenización de la población judía trajo el beneficio (intencional o no) de convertir a súbditos de segunda categoría en el Imperio Otomano en ciudadanos con todos los derechos y deberes en un Estado moderno. Si el genocidio por parte de los alemanes no se hubiese efectuado, quién sabe cuál habría sido la vitalidad de una comunidad tan populosa y cuáles habrían sido los aportes tanto para esa colectividad como para el resto de la nación. Quizás con el uso de las herramientas matemáticas y los algoritmos para la visualización de la realidad virtual podamos obtener una pista de lo que debió de ser 28.
Lamentablemente, el proceso de helenización pudo aplicarse solo a la progenie del tiempo. En las vísperas de la II Guerra Mundial la mayoría de los integrantes de la comunidad tenían un conocimiento rudimentario del griego. Al fin y al cabo, la duración entre el establecimiento de la constitución de 1913 y la gran conflagración fuer solo de 30 años. Por lo tanto, la ciudadanía constitucional no estaba aparejada a la condición lingüística de dominar perfectamente el idioma oficial 29. Por ello estuvieron apartados del resto de la población en dos formas obvias: primero, la diferencia lingüística y cultural; y segundo, debido simplemente a los números. Este conjunto de características definitorias eran exclusivas de la colectividad y sin paralelo en el resto de la sociedad griega.
El período interbélico no fue provechoso para el bienestar de la comunidad. Así como el mundo estaba enfrentado una turbulencia financiera y política, Grecia sufría un repentino aumento de la población de casi un millón 500 almas (un cuarto del total anterior) y, como resultado hubo esfuerzos por absorberlas y trataron de manejarse ante esta nueva realidad social. La población judía aún estaba lidiando con los efectos del incendio de 1917 que destruyó parte de sus barrios y consumió varias sinagogas. Muchos emigraron por razones económicas, otros por los actos aislados de antisemitismo, como por ejemplo el caso Campbell 30. Aún más, el mandato constitucional (de que todos los griegos son iguales) era incapaz desde su concepción de asegurar la aceptación y la consideración de los judíos por parte de los gentiles. Específicamente, el mandato podría sancionar, pero no hacer que se cumpliera el reconocimiento para los griegos de religión judía de su condición de iguales idénticos o de iguales por derecho propio. Esta es una distinción productiva y el Estado no aseguró esta situación con su decisión ciega, desacertada e ilegítima de segregar inicialmente a los electores judíos de Salónica de los cristianos en centros de votación separados, en un acto abiertamente anticonstitucional 31. La transubstanciación de la incorporación de jure al corpus nacional no ocurrió –ni podría hacerlo– de facto de la noche a la mañana. 32 Esta era una comunidad en transición 33.
La víspera de la II Guerra Mundial halló a Salónica con una población judía de alrededor de 55 mil almas, un poco más que un quinto de su población total (ver gráfica 1) 34. Como líder religioso tenía a un rabino principal de origen extranjero que no era sefardí, el doctor Tzví Koretz, nacido y educado en Alemania 35. El cementerio judío era una espinita en los planes de la renovación urbana y el crecimiento de la ciudad, cuyo carácter centenario original había cambiado irrevocablemente por el asentamiento de los refugiados. Si excluimos a los griegos de religión judía, la ciudad estaba totalmente homogenizada en comparación con su imagen multiétnica y multicultural anterior.
Italia le declaró la guerra a Grecia el 28 de octubre de 1940 y la lucha emergió en el frente albanés. Grecia ganó y miles de nacionales judíos se enrolaron y sus oficiales combatieron valientemente junto con sus compatriotas gentiles (cristianos) 36. Hitler se vio obligado a ayudar a su aliado Mussolini y, el 6 de abril de 1941, Alemania invadió Grecia desde el norte desde Bulgaria 37. Tras una batalla cruenta, esta ocupó todo el país. Estos hechos efectivamente acabaron con la historia fascinante de los dos mil años de historia judía en Salónica y presagiaron un poco de los tormentosos sucesos que habrían de venir para la comunidad, y marcaron el final del segundo período en la historia de la judería local. El objetivo manifiesto de los invasores, apenas disimulado, era la aniquilación de los judíos: un exterminio particular que con el tiempo se iría a conocer como el Holocausto: el genocidio de los judíos europeos. En menos de tres años la Salónica judía dejó de existir.

El Holocausto de la Salónica judía
c. Desde el 9 de abril de 1941 al 30 de octubre de 1944: la ocupación alemana
El amanecer del 9 de abril de 1941 trajo a los ocupantes alemanes. Este suceso repentino dio paso bruscamente al tercer período de la historia comunitaria: la del Holocausto en Salónica, desde esa fecha hasta el 8 de mayo de 1945. A priori debemos hacer notar aquí que el período de la invasión alemana (más precisamente de regiones ocupadas tanto por los alemanes, los italianos o los búlgaros) se caracterizó por las dificultades extremas y el hambre para toda la población, tanto judía como gentil. También, los alemanes repitieron aquí los mismos hechos que ya habían practicado en otros lugares y los procedimientos para exterminar a la comunidad judía tesalonicense. En una fecha posterior, con variaciones mínimas, los operaciones de aniquilamiento para estos judíos proveyeron un formato para otras comunidades en el resto de Grecia. Lo que hace singular a Salónica es el mero hecho de su fortaleza numérica y por haber sido la primera que experimentó en Grecia las consecuencias de la implementación de la Endlösung (Solución final) por parte de los alemanes (los búlgaros deportaron a los griegos judíos primero) 38. Eventos e ideas que modelaron el antisemitismo europeo y su subsecuente corriente genocida de los siglos XIX y XX que había sido ajenos a la mayor parte de Grecia, pero que no impidió a los perpetradores a proceder con sus planes asesinos 39.
Apenas llegaron los alemanes encarcelaron a muchos notables y arrestaron al rabino principal, el doctor Koretz, al que enviaron a prisión en un campo de concentración cerca de Viena. Ellos designaron un nuevo consejo comunal encabezado por Sabbetai «Saby» Saltiel, que fungía como presidente de la comunidad, un hombre de habilidades limitadas, pero con una ambición desmedida. En un lapso de casi quince meses no ocurrió nada, en comparación con las amenazas de muerte, de las penurias y la completa sumisión que se estaba experimentando en el gueto de Varsovia. No obstante, la prensa judía fue silenciada y las bibliotecas privadas y comunitarias fueron saqueadas y confiscadas por la Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg Kommando (destacamento de asignación especial Rosenberg), que también se apoderó de importantes objetos religiosos de gran valor histórico 41. Además, los invasores alemanes procedieron al saqueo ilegal y al pillaje de todas las mercancías de las tiendas de dueños judíos y expropiaron las mejores casas para su uso personal. La culminación de tales acciones y medidas crearon las condiciones para las penurias y decaimiento de gran parte de la población judía.
Esta etapa de calma y normalidad relativas llegó a su fin con un anunció de las autoridades alemanas publicado en el periódico Apogevmatini (Atardecer). Editado por un colaborador, el anuncio llamaba a todos los hombres adultos judíos, de 18 a 45 años, a registrarse en la Plateia Elevterias (Plaza de la Libertad) el sábado 11 de julio de 1942. El subtexto del aviso revelaba que el registro de un grupo de hombres disponibles era para trabajo forzoso. La foto que sigue lo dice todo (Gráfica 2) 42. Nueve mil hombres se reunieron en la explanada. Los alemanes no les permitieron cubrirse la cabeza ni beber agua ante un calor extenuante, los hicieron estar de pie durante horas bajo un sol brillante y algunos alemanes incluso obligaron a unos a hacer calistenia. Este fue el primer gran presagio de lo que vendría 43.
Finalizado el registro muchos fueron enviados a trabajos forzosos en varias partes del país. La dureza de las labores, las malas condiciones y la comida insuficiente se juntaron al hecho de que muchos ya no estaban en buen estado de salud ni acondicionados al ejercicio físico intenso lo que condujo a una rata de bajas acelerada por muertes y por enfermedad grave. Esta situación deplorable forzó a la comunidad a buscar negociaciones con las autoridades alemanas, representadas en esa época por el doctor Maximilian «Max» Merten, un consejero civil de guerra del comando de Salónica-Egeo. Las conversaciones condujeron a un pacto donde la comunidad aceptaba pagar la enorme suma de 2 mil 500 millones de dracmas (de entre 8 y 10 millones de dólares de la época) a cambio de exonerar a sus miembros de próximas exigencias de trabajo forzoso, oneroso y obligatorio. En la gráfica se observa la anverso del cheque a nombre del comandante general (Befelhshaber) con una suma de 134 mil dracmas, de la comunidad judía de Salónica, firmado el presidente Saltiel y fechada el 29 de octubre de 1942. En el reverso se muestra la firma de Max Merten y el sello oficial, así como el del banco de Grecia, que dice pagado. La fecha es 4 de noviembre de 1942 (figura 3) 44. Este es uno de siete pagos que se expidieron. Este conjunto de documentos toca otro asunto sobre el Holocausto de los judíos tesalonicenses, específicamente los referidos a una auditoría financiera del dinero, las fortunas, etcétera que estaban involucradas, para así determinar finalmente tales pérdidas. Una investigación forense exhaustiva debió haberse dado. Esa investigación está fuera de los límites del presente trabajo.
Mientras tanto, Koretz salió de prisión en enero de 1942 y volvió a Salónica donde recobró su puesto como rabino principal. Durante este tiempo, el doctor Pohl del Destacamento de Asignación Especial Rosenberg continuó saqueando los archivos, las bibliotecas y las colecciones de artículos judíos tanto en Salónica como en los pueblos vecinos con una presencia notable de judíos y colecciones. Envió todo a Alemania 45. Más tarde, los soviéticos capturaron esos tesoros saqueados y los consideraron botín de guerra, por lo que posteriormente enviaron esos archivos a Moscú donde permanecen hasta el día de hoy. El castigo suave que recibió el doctor Pohl fue un año y medio de detención (mayo de 1945 a octubre de 1946) por parte de las fuerzas estadounidenses.
Tras el incidente del 11 de julio de 1942 en la Plateia Elevterias, la prensa colaboracionista local –periódicos como Aprogevmatini y Nea Evropi (Nueva Europa)– se multiplicó en frecuencia de aparición y en el grado de crítica fuerte en sus editoriales, artículos y propaganda en contra de los judíos. Además del pago del rescate, a finales del año 42 y todo el 43, los invasores alemanes aceleraron las expropiaciones, la requisición y confiscación de todo tipo de mercancía de valor de las tiendas con dueños judíos. La estrategia habitual era encarcelar simultáneamente a los dueños por infracciones imaginarias. Para el papel y la cartulina, bienes muy apreciados y difíciles de conseguir, con gran utilidad para los propósitos propagandísticos (impresión de periódicos, volantes, diarios, etc.) crearon una nueva corporación que llevaba el grandioso nombre de Industria Papelera Germanohelénica (Deutsch-Griechisch Papier Industrie) cuyo inventario consistía simplemente en la suma total de todo el papel que estaba en todas las imprentas judías y almacenes. Esta corporación trabajo codo a codo con la oficina de propaganda alemana para distribución de papel a varios individuos y entidades, a cualquier cantidad y precio. De esta forma, ellos tenían el control total del material impreso e hizo inviable la existencia de una prensa de la resistencia.
A finales de año se dio una calamidad de otro tipo: la destrucción del cementerio judío de varios siglos que contenía más de 500 mil tumbas, muchas de ellas de valor histórico incalculable. El Gobernador General de Macedonia para la época, con la asistencia del invasor alemán, logró desaparecer casi completamente cualquier cosa que pudiera recordar a alguien lo que allí existió durante siglos. La Universidad Aristóteles de Salónica desde entonces ocupa esos sagrados espacios. Este es un capítulo tan triste como vergonzoso de la historia de la ciudad en su totalidad 46. En diciembre de 1942 se produjo un cambio en la administración de la Comunidad: los alemanes derrocaron a Saltiel y colocaron en su lugar al doctor Koretz 47, por lo que este asumió los dos puestos: tanto el de presidente de la comunidad como el de rabino principal. El hecho de que el alemán fuera su idioma natal facilitaba sus deliberaciones con sus jefes nazis. Él era persona grata para ellos, y tras haber experimentado en carne propia el trato de las SS y de la Gestapo en Viena estaba muy dispuesto a condescender con ellos.
La hora de la verdad se acercaba. En el frente militar las cosas no le estaban yendo bien a Alemania ni a los otros aliados del Eje. El año nuevo de 1943 halló al ejército Sexto del general Paulus acorralado en el hervidero de Stalingrado. El mariscal de campo Paulus se rindió ante el ejército soviético el 1° de febrero de 1943 48. Esto marcó un punto de giro en dos frentes: un reverso para peor para las fuerzas del Eje con la derrota apuntando como algo probable y en un futuro no tan distante y una intensificación de la guerra de Alemania en contra de los judíos, que cada día en que el Reich permanecía erguido se transformaba en una suma de miles de víctimas a un enorme total 49.
Salónica tuvo el ingrato honor de ser la mayor comunidad destinada al exterminio inmediatamente después de la derrota militar en Stalingrado. La maquinaria de muerte se puso en marcha. Los eventos se dieron uno tras otros en una secuencia rápida y culminaron, como podemos ver, en la casi extinción de la presencia judía de la ciudad y el exterminio de más del 90 por ciento de sus integrantes.
El sábado 6 de febrero de 1943, llegó el destacamento de asignación especial de los servicios de seguridad del Reich que se encargaba de ciertos enemigos del régimen. El comando estaba encabezado por Dieter Wisliceny, el Hauptsturmführer de las SS (rango equivalente al de capitán del ejército de Estados Unidos) y su subordinado Alois Brunner, con un rango similar. La organización del liderazgo de este destacamento revela que originalmente, en sus carreras, Adolf Eichmann era un subordinado de Wisliceny. Sin embargo, Eichmann era al fin y al cabo más celoso y trabajador, y en algún punto ascendió y dejó rezagado a Wisliceny. Por ello, Eichmann, el genocida tecnócrata y burocrático por excelencia, le impuso a Salónica sus mejores y más competentes operadores.
Es una amarga ironía recordar que Eichmann durante su interrogatorio, por parte del capitán de la policía israelí Avner Less, y el infame doctor Max Merten en su declaración en el juicio a aquel jerarca nazi en 1961, reprocharon y acusaron a Wisliceny de haber tomado la iniciativa y de actuar fuera de las órdenes. Tal hecho es una paradigma de ofuscación donde los superiores culpan a los subordinados por haber cumplido a cabalidad en vez de haber dado las directrices. El círculo de recriminaciones entre los antiguos kameraden empezó con el testimonio de Wisliceny, en 1946 durante los juicios de Núremberg 50. Allí, Wisliceny acusó a los otros en la misma forma como Eichmann trató de persuadir a la corte y se plantó en su propio juicio. Los hechos que ser revelaron prueban de manera concluyente que todos ellos trabajaron diligentemente para cumplir con fruición la tarea. Un documento que estoy presentado por primera vez comprueba que las iniciativas de Wislinecy tenían el único propósito de acelerar el proceso de «reasentamiento en el Este» (ver gráfica 4).
La cadena de eventos empezó con un llamado a consulta a Koretz por parte del Destacamento. Esto se llevó a cabo el lunes 8 de febrero de 1943, e inmediatamente, recibió la primera orden, firmada por Max Merten, que introducían las Leyes raciales de Núremberg en la ciudad. Como burla, la orden llevaba la fecha del 6 de febrero 51. Así se decretaba que los judíos debían distinguirse como tales, es decir, marcados con un signo visible, y que debían concentrarse y vivir en áreas específicas: guetos.
Wisliceny fue autorizado para hacer cumplir estas directrices y de publicar las órdenes de su cumplimiento. Estas incluían que todas las tiendas de judíos debían marcarse, como también debían hacerlo los griegos de religión judía, pero no a los gentiles, mayores de cinco años, con la estrella de David. Debían hacerse de tela y coserse a las ropas y sobretodos. La orden de Wisliceny estipulaba que, además de las marcas en las vestimentas, todos los griegos judíos debían poseer una tarjeta de identificación de la comunidad numeradas secuencialmente y que identificaba al portador como judío. El mismo número que aparecía en la cédula debía imprimirse en las estrellas de tela. Más adelante verán la orden para el abastecimiento de cartulina para la producción de 55 mil tarjetas de identidad para la comunidad judía de Salónica con el número de identificación 2788ab. Reveladoramente, la orden fue emitida por, en vez del encargado regular de la oficina de propaganda nazi, por nadie más que el mismo Wisliceny (gráfica 4) 51. La imprenta era la Imprimiere David Gattegno.
El documento respalda el hecho de que las 55 mil tarjetas de identidad estaban impresas. Considerando que unas mil pudieron salir con errores o se destruyeron, más el hecho de que los niños estaban exceptuados, podemos figurarnos la dimensión numérica de la comunidad a las vísperas de su desaparición. Este número también se corrobora en a la tabla poblacional del Reporte Rosenberg, como se comprueba en la gráfica 1. La tragedia se estaba dando, pero, a diferencia de cómo se hacía en la Antigüedad, ahora hay consenso de que no habrá posteriormente ni redención ni catarsis.
Los directivos de la oficina de Propaganda estipularon un cargo (Pflichtgebühr) de diez por ciento debía calcularse por sus servicios. Ese 10 por ciento fue aumentado arbitrariamente a 50% a la comunidad judía por los trabajos de impresión. Sin embargo, Wisliceny hizo valer su rango y tomó la iniciativa de condonar los cargos obligatorios. Esencialmente, para acelerar este proceso odioso, él dispensó parte de los costos que sus víctimas debían asumir para ser aniquiladas.
El número de identificación tenía que aparecer en todos los asuntos impresos. Puesto que las cédulas de identidad eran las segundas en ser autorizadas, la siguiente marca de identificación debía aparecer claramente en las tarjetas: Gatt. Gen. No. 2788 B. La gráfica 5 muestra una cédula de identificación personal expedida por la comunidad judía de acuerdo con la orden de Wisliceny del 12 de febrero de 1943. El número se puede percibir fácilmente en la tarjeta, que ahora pertenece a la colección del Museo Judío de Salónica.
Las autoridades del comando, junto al consejero civil Max Merten, continuaron colmando a una comunidad apabullada, alarmada y, sobre todo, asustada con otros requerimientos por recaudar con la finalidad de mantenerlos ocupados y desorientados. Uno de ello fue una declaración de patrimonio que incluía llenar formularios especiales con detalles minuciosos como la descripción completa (y el valor ) de los utensilios de cocina y la cubertería. La gráfica muestra las instrucciones originales en judeoespañol de cómo llenar estos formularios. El volante alertaba a aquellos que tenían la obligación de contestar el cuestionario que debían ser muy diligentes so riesgo de graves sanciones de parte de la autoridad alemana.
En realidad, este documento, redactado en judeoespañol con letras latinas, también constituye una prueba de que, por lo menos para los anuncios oficiales de la comunidad a sus integrantes, no se usaba el griego. De ahí, solo podemos deducir que aun a principios de 1943, la lengua hablada y entendida por la mayor parte de los judíos de Salónica era el ladino.
En conclusión, toda esta burocracia, además del mero propósito de registrar e identificar a los judíos y mantenerlos siempre al borde, prueba que los perpetradores alemanes se regodeaban en los aspectos psicológicos y criminales del exterminio. A su vez esa misma burocracia debió de servir de escudo psicológico para disfrazar esta tarea horripilante de un plan mundano y predefinido de reasentamiento 53.
Estos hechos, que se daban uno tras otros en sucesión veloz, culminaron con el anuncio de las autoridades alemanes y luego del rabino principal Koretz que una orden para todos los integrantes de la comunidad de que serían deportados y reasentados en el distrito de Cracovia en Polonia. Este fue el principio del fin de la gran comunidad sefardí, madre de Israel como se le conocía. El destino de todos había sido decidido y sellado. Las intenciones y los actos malévolos del Reich en ese día no dejaron ni un ápice de esperanza.

CONTINUARÁ.

NOTAS
Referencias – Bibliografía – Audiovisual – Notas
3.- Cuando se fundó Salónica hace más de dos mil años tomó el nombre de la hermana de Alejandro Magno (tal como se nos dijo en la escuela griega). El nombre oficial de la ciudad es Tesalóniki. No obstante, como parte del Imperio Otomano adoptó el nombre turco de Selanik. Los franceses acostumbran a llamarla Salonique, los americanos Salonika o Salónica. Creo que les era muy fácil acortar el nombre, y que si este hubiese sido más corto, lo habrían mantenido tal cual. Albertos Nar, Jewish Communitiy in Thessaloniki», Texsts (1998); Albertos Nar «Social Organization and Activity of the Jewish Community in Thessaloniki», Queen of the Worthy, Thessaloniki, History and Culture Vol I. (1997): 266-295. http://www.macedonian-heritage.gr/Contributions/20010704_Nar.html
4.- Steven Borman, correo electrónico privado, 6 de noviembre de 2006, http://en.wikipedia.org/wiki/Ioannina#Jewish_community, http://en.wikipedia.org/wiki/Romaniote_Jews.
5.- Grunbla, «The Rise and Declintion of the Greek Jewish Community 2000 years of Jewish Presence in Greece» Tripod. http://gulnbla.tripod.com/; Jewish Encyclopedia, «Philo Judaeus», Jewish Encyclopedia.com: el texto inédito de la Enciclopedia Judía de 1906, http://www.jewishencyclopedia.com/articles/12116- philo-judaeus; Wikipedia, “Strabo,” Wikipedia The Free Encyclopedia, http://en.wikipedia.org/wiki/Strabo.
6.- Nikos Ppahatzis, Monuments of Thessaloniki (Salónica, Molho, 1960).
7.- Jacques Basnage sieur de Beauval y Thomas Taylor, «The History of the Jews, from Jesus Christ to the Present Time» (Londres: T. Bever y B. Lintot, et al, 1708).
8.- Paúl Isaac Hagouel, «The Passion of the Christ and of the … Jews» BHM: The Greek Canadian Tribune, 2006, http://www.academia.edu/4216061/_._._._2006_.
9.- Ruth Porter y Sarah Harel-Hoshen eds., Odyssey of the Exiles: The Sephardi Jews 1492-1992 (Tel Aviv: Ediciones del Ministerio de la Defensa, 1992); Howard M. Sachar, Farewell EspañaL The World of the Sephardim Remembered (Nueva York, Vintage Books, 1995).
10. Steven Bowman, correo electrónico privado, 16 de noviembre de 2006.
11.- Ibid. Esin Eden y Nicolas Stavroulakis, «Salónika, A Familiy Cookbook» (Atenas, Talos Press, 1997). «The Story of Sabbatai Zevi [Cevi], Messiah of Smyrna». New York Times, 8 de noviembre de 1931; Theodore J. Bent, «A Peculiar People». Longman’s Magazine 11, no. 61. (noviembre de 1887): 24-36
12.- Marc David Baer, «The Double Bind of Race and Religion: The Conversion of the Dönme to Turkish Secular Nationalism», Comparative Studies in Society and History 46, no. 4 (2004): 682-708; Marc David Baer, «Globalization, Cosmopolitanism, and the Dönme in Ottoman Salonica and Turkish Istanbul», Journal of World History: Official Journal of the World History Association 18, no. 2 (2007): 141-170; Marc David Baer, The Dönme: Jewish Converts, Muslim Revolutionaries, and Secular Turks (Stanford: Stanford University Press, 2009).
13.- Dimitrios Stamatopoulos, «From Millets to Minorities in the 19th-Century Ottoman Empire: An Ambiguous Modernization», in Citizenship in Historical Perspective, (Pisa: Universitá di Pisa, 2006), 253-273.
14.- Michael Molho, «Usos y costumbres de los judíos de Salónica», Sefarad 7, no.1 (1947): 93-121; Michael Molho, Traditions and Customs of the Sephardic Jews of Salonica, ed. Robert Bedford, trans. Alfred A. Zara
(Nueva York: Foundations for the Advancement of Sephardic Studies and Culture, 2006); Mark Mazower, Salonica, City of Ghosts: Christians, Muslims and Jews 1430-1950 (Nueva York: Knopf Doubleday Publishing Group, 2000); Andrew Apostolou, «Greek Tragedy-Apostolou Reviews Salonica, City of Ghosts: Christians, Muslims, and Jews, 1430-1950 by Mark Mazower», Commentary 120, no.1 (Julio/ Agosto 2005): 75-77; Andrew Apostolou, «Review Essay: Mother of Israel, Orphan of History: Writing on Jewish Salonika», Israel Affairs 13, no.1 (January 2007): 193-204.
15.- Michelle Campos, «Ottoman Brothers: Muslims, Christians, and Jews in Early Twentieth Century Palestine» (Universidad de Stanford, 2010).
16.- Ibid, 7.
17.- La Alliance Israélite Universelle era una red de escuelas con patrocinio francés establecida en todo el Medio Oriente a finales del siglo XIX. Su existencia se basaba en la creencia de los judíos galos de que sus correligionarios orientales necesitaban modernizarse mediante la educación.
18.- Ibid, 1; Rena Molho, Los judíos de Salónica, 1856-1991: una comunidad particular (Atenas: Themelio Editores, 2000 (griego)); Joseph Nehama, “Histoire des Israélites de Salonique,” vols. 1-7 (Salónica: Communauté Israélite de Thessalonique and la Federación Sefardí Mundial, 1935-1978); Joshua Starr, «The Socialist Federation of Saloniki», Jewish Social Studies 7 (1945): 323-336; Abraham Benaroya, «A Note on the Socialist Federation of Saloniki», Jewish Social Studies 11 (1949): 69-72; H. Sukru Ilicak, «Jewish Socialism in Ottoman Salonica», Southeast European and Black Sea Studies 2, no. 2 (Septiembre de 2002): 115-146; Devin Naar, With Their Own Words: Glimpses of Jewish Life in Thessaloniki before the Holocaust, 2006, Museo Judío de Salónica.
19.- Ellinika Grammata, «The National Integration, 1909-1922: From the Goudi Coup up to the Asia Minor Catastrophe» Serie de 10 volúmenes sobre la historia griega Modena, número 6. (2003) (griego). Ejemplar A. Nro. 229, «Validación de los tratados de paz» Gaceta oficial del gobierno de Grecia, http://www.et.gr. (Francés y griego).
20.- Gülnihal Bozkurt, «An Overview on the Ottoman Empire-Jewish Relations», Islam 71 (1994): 255-279; Norman A. Stillman, The Jews of Arabs Lands in Modern Times (Nueva York: Jewish Publication Society of America, 1991), 4.
21.-http://norfid.files.wordpress.com/2010/11/nomos-epidaurou-proswrinon-politeuma-ths-ellados-b-e8nikhsuneleusis- astros-1823.pdf; House of Commons, The London Conferences 1830 No. 25 & Protocol No. 3 of the Conference held at the Foreign Office on the 3rd of February 1830, Papers Relative to the Affairs of Greece; Protocols of Conferences Held in London (Londres: J. Harrison, 1830).
22.- N.M. Gelber, «An Attempt to Internationalize Salonika 1912-1913», Jewish Social Studies 17 (1955): 105-120; Boris Furlan, “Nationality in the Balkans,” Antioch Review 3, no.1 (March 1943): 97-106; Steven W. Sowards, “Lecture 17,” Nation without a State: The Balkan Jews, http://staff.lib.msu.edu/sowards/balkan/lect17.htm ; David Starr Jordan, “The Balkan Tragedy,” Journal of Race Development 9, no. 2 (October 1918): 120-135.
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26.- Reverendo M. Gaster, rabino principal de las comunidades sefardíes de Inglaterra, «The Jews in Roumania», The North American Review 175. DLII (Noviembre de 1902): 664-675.
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28.- Paris Papamichos Chronakis, comunicación privada, 2006.
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31.- Dimosthenis Dodos, «Los judíos de Salónica en las elecciones del Estado griego (helénico), 1915-1936 », (Atenas: Publicaciones Savalas, 2005 (griego)).
32.- Esto equivlae a la saga de los derechos civiles en Estados Unidos. Se sabe que tras la decision unánime de la Corte Suprema en el caso Brown vs. El Comité de Educación que acabó con la segregación en las escuelas públicas por anticonstitucional, el president Eisenhower dijo: «Uno no puede cambiar los corazones y las mentes de la gente con las leyes», Charles Jay Ogletree, All Deliberate Speed: Reflections on the First Half-Century of Brown v. Board of Education (Nueva York: N.W. Norton & Company, 2004).
33.- Devin Naar, «Con sus propias palabras: miradas a la vida judía de Salónica antes del Holocausto». Museo Judío de Salónica. 2006.
34.- Sonderkommando Rosenberg, Abschlussbericht über die Tätigkeit des Sonderkommandos Rosenberg in Griechenland (Atenas, Archivos Federales, 1941), 14.
35.- Albertos Nar, “Jewish Community of Thessaloniki,” Texts (1998); Albertos Nar, “Social Organization and Activity of the Jewish Community in Thessaloniki,” Queen of the Worthy, Thessaloniki, History and Culture I (1997): 266-295, http://www.macedonian-heritage.gr/Contributions/20010704_Nar.html
36.- Mi padre León fue movilizado con el resto de los reservistas. Peleó en el frente albanés y fue herido levemente con una esquirla de granada.
37.- Es trágicamente irónico que la participación de miles de griegos de religion judía al repeler el ataque italiano y otros, contribuyendo a la derrota italiana, «haya forzado» la decisión de Hitler de atacar Grecia y haya «sellado»el destino de sus habitantes israelitas. Solo el resultado cuenta (el aniquilamiento de un grupo determinado) y no las intenciones ni otra cosa. Italia también es culpable de este genocidio.
38.- Nicholas Stavroulakis, «Los judíos de Grecia, un ensayo» (Atenas: Imprenta Talos, 1990).
39.- Abba Eban, Heritage: Civilization and the Jews (Londres: Weidenfeld and Nicolson, 1984); Josef Bard, “Why Europe Dislikes the Jew,” Harper’s Monthly Magazine 154 (Diciembre 1926- Mayo 1927): 498-506.
40.- Sonderkommando Rosenberg, Abschlussbericht über die Tätigkeit des Sonderkommandos Rosenberg in Griechenland (Atenas, Archivo Federal, 1941), 14.
41.- Michael Molho, In Memoriam: Hommage aux victimes Juïves des Nazis en Grèce, Segunda Edición (Salónica: Comunidad Israelita de Salónica, 1973).
42.- Sam Rouben, comunicación privada, 1974.
43.- Harry D. Dinella, «The Holocaust in Northern Greece: The War Against the Sephardic Jews of Thessaloniki», (Tesis de doctorado, George Mason University, 2009). In ProQuest Dissertations and Theses.
44.- Evangelos Hekimoglou, «Los cheques perdidos de Merten: El rescate pagado para la suspension del trabajo obligatorio de los judíos de Salónica y su destino (1942-1943). La ciudad de los Tesalonicenses 18. (Septiembre 2005): 40-59 (griego); Evangelos Hekimoglou, comunicación privada, 2005; Ibid, 2006; Siete cheques prueban que un rescate de 1,5 millones de dracmas pagó la comunidad judía de Salónica entre 1942-1943, que puede observarse en la Tesorería del Estado Alemán (Reich), página web, «Newspaper TA NEA On Line», Lambrakis Press, http://ta-nea.dolnet.gr/print_article.php?e=A&f=18360&m=N24&aa=1, (recuperado en 2005 (griego)-ahora solo disponible por suscripción); enlace alternativo de Evangelos Hekimoglou: http://www.academia.edu/2257914/_The_lost_checks_of_Max_Merten_-_in_Greek_ , (Los cheques «perdidos« de Merten, imprenta de Thessalonikeon Polis 18 (septiembre de 2005), pp. 40-59).
45.- Barbara Spengler–Axiopoulou, «Das Kleine Jerusalem an Der Ägäis: Eine Erinnerung an das Jüdische Saloniki», Griechische Gemeinde Göttingen—Ellnvikn Koivotnta Göttingen, http://www.oocities.org/giannaris/Teyxos5/Sprengler-Axiopoulou.Salonikh.htm ) (recuperada en 1998 (alemán); Maria Kühn–Ludewig, «Johannes Pohl 1904-1960», Judaist und Bibliothekar in Dienste Rosenbergs: Eine Biographische Dokumentation, (Hanover: Laurentius, 2000 (alemán)).
46.- Michael Molho, «El Cementerio Judío de Salónica», Sefarad 9, no.1 (1949): 107-130.
47.- La Comunidad con una mayúscula inicial es lo que corresponde a la Federación en Estados Unidos. La comunidad judía de Salónica es una entidad de legislación pública, es decir una entidad estatal ( se le llama NPDD – NPDD: NomikÒ PrÒswpo Dhmosiu Dikaioupersona legal (entidad) de derecho público. Según la ley, cualquier judío (griego o no) es automáticamente un integrante de la Comunidad tras seis meses de residencia. Por ello la Comunidad esta no solo representa a los judíos residentes en Salónica ni tiene la potestad de decidir quién es judío o no. Yo reservo el término comunidad en minúsculas para denotarla in extenso, independientemente de su membrecía o no a la Comunidad. Gaceta Oficial del Gobierno Griego, Ley Nro. 2456/1920, Sobre las comunidades judías, http://www.et.gr (griego).
48.- Time-Life Books, The Road to Stalingrad (Alexandria, Virginia, Estados Unidos: Time–Life Books, 1991); Antony Beevor, Stalingrad, The Fateful Siege: 1942 – 1943 (Nueva York: Penguin Books, 1999).
49.- Lucy S. Dawidowicz, The War Against the Jews, 1933 – 1945, 10th ed. (Nueva York: Bantam, 1986).
50.- The Nizkor Project, «The Trial of Adolf Eichmann: Session 47». Nizkor.org, http://www.vex.net/~nizkor/hweb/people/e/eichmann-adolf/transcripts/Sessions/Session-047-04.html; The Nizkor Project, “Shofar FTP Archive File, http://www.nizkor.org/ftp.cgi/people/e/eichmann.adolf/transcripts/ftp.py?people/e/eichmann.adolf/transcripts//Testimony-Abroad/Max_Merten-03; Jochen von Lang, Eichmann L’ Interrogatoire (París: Belfond, 1984); Web Genocide Documentation Centre, Affidavit of Dieter Wisliceny: Document UK-81, The University of West England, Bristol, http://www.ess.uwe.ac.uk/genocide/Wisliceny.htm.
51.- Michael Molho, «In Memoriam: Hommage aux victimes Juïves des Nazis en Gréce». 2nd ed. (Salónica: Comunidad Israelita de Salónica. 1973)
52.- Libro de formularios de aprobación de entrega de papel y cartulina 1942-1943. Departamento de Propaganda. Archivos privados, Salónica.
53.- Thomas Blass, «Psychological Perspectives on the Perpetrators of the Holocaust: The Role of Situational Pressures, Personal Dispositions, and Their Interactions». Holocaust and Genocide Studies 7, no.1 (Primavera 1993): 30–50.
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