La historia de los judíos de Salónica y EL HOLOCAUSTO. II Parte

Judíos de nacionalidad española: deportaciones, concentración, campos, salvadores y resistencia
Paúl Isaac Hagouel

Deportaciones
El primer convoy de griegos judíos salió abiertamente para Cracovia el 15 de marzo de 1943 55. El destino final era el campo de concentración y muerte de Auschwitz-Birkenau, cerca del pueblo polaco de Oswiecim. Todos los deportados podían llevar solo una cantidad de zlotis polacos, supuestamente para usarlo en Cracovia, Polonia. Estos zlotis se compraban con dracmas. Estaba estrictamente prohibido llevar piedras preciosas, oro, billetes griegos o divisa extranjera. Los obligaban, so pena de castigos severos, a depositar esos valores en las oficinas del gueto antes de salir. Los testigos cuentan y testimonian, entre ellos mi padre, que les ordenaron abordar transportes de ganado, que cerraban herméticamente durante varios días, en un viaje larguísimo hacia el aniquilamiento56. Siguieron varios transportes, en un lapso de dos meses la ciudad se volvió prácticamente Judenrein (libre de judíos). Algunos intentos desesperados por hablar con las autoridades alemanas llevados a cabo por el Arzobispo Metropolitano Guenadios y el primer ministro de la Grecia ocupada, Ralis, con la finalidad de intervenir a favor de los conciudadanos perseguidos no tuvieron ningún éxito. Debido a que había molestado a sus jefes alemanes, estos esfuerzos de intervención hicieron que el rabino Koretz fuera despedido de su cargo como presidente de la comunidad judía. Fue relevado de su puesto y lo encarcelaron en el gueto del Barón Hirsch: el lugar que fungió como fuente de las deportaciones y la liquidación de la comunidad 57.
Muy pocos judíos, especialmente los que dominaban la lengua griega, pudieron escapar y esconderse. Desafortunadamente, incluso algunos de estos fugitivos, aunque pocos, –a pesar del consejo de sus amigos y protectores gentiles, e incluso de lo que la intuición les dictaba– decidieron seguir a sus progenitores hacia un destino desconocido a pesar de que esperaban algo mejor. Algunas familias cristianas griegos acobijaron a otros so pena de muerte si los descubrían. Lamentablemente, otros espectadores vieron la oportunidad de compartir un botín en las propiedades dejadas atrás 58.
Esta parte de la historia, los eventos diarios del período tumultuoso antes y durante las deportaciones, aún no ha sido investigada. La mejor aproximación es establecer los hechos y material archivado presente y documentos. El investigador tiene que tratar de resucitar los detalles mínimos de los hechos y los sucesos diarios de la era, y de importancia primordial, sopesar la intensidad de todo ello 59. Según mi buen entender, muy poca pesquisa se ha hecho en la historia comparativa del Holocausto y sobre la efectividad de la burocracia del genocidio en los distintos países donde se implementó la Solución final. Tal escasez es parecida a lo que Hannah Arendt describía muy acertadamente en La banalidad del mal60. La presentación documentada del Holocausto en los diferentes países europeos como se dan en Dawidowicz, en Raoul Hilberg y, más gráficamente, en Schoenberger y en Milton, describen y pintan, de una manera muy concisa, cómo el proceso de aniquilación se llevó a cabo en cada región 61. De únicamente esta fuentes podemos deducir que la aplicación de estos procedimientos, incluyendo la parte burocrática, difieren de país en país y que muchas fueron improvisadas en localidades particulares. Solo para dar un ejemplo, los pasos del proceso, no del fin ulterior, fueron diferentes en Atenas en comparación a Salónica. Un estudio de las deportaciones y de la aniquilación posteriro de los judíos de Grecia y especialmente de los tesalonicenses, se describen en el libro de Margaritis Conciudadanos indeseables: tsamides-judíos62.

Campos de concentración y de muerte
Volviendo a las almas condenadas que viajaron al norte en los trenes de la muerte, deberíamos apuntar algunos pocos hechos: primero, los griegos judíos tuvieron otro dudoso honor de provenir de la localidad más apartada de su destino final. Ello tuvo como resultado una larguísima jornada en condiciones inhumanas que duró muchos días y que se cobró muchas vidas incluso antes de llegar. Segundo, lo más desconocido para todos en la época, aquellos seleccionados para el trabajo esclavo tuvieron que lidiar con las miserias durante dos años enteros para poder sobrevivir la guerra 63. Finalmente, no sabían nada de alemán, yidis, polaco u otra lengua dominante en el campo, un hecho que dificultaba las comunicaciones. Y además, no estaban acostumbrados a las condiciones extremas del clima de la región, especialmente a los crudos inviernos, tan ajenos a los países mediterráneos.
Todos los transportes que salieron de Salónica tuvieron como destino final a Auschwitz-Birkenau, a excepción de uno que partió el 2 de agosto de 1943 con 367 judíos de nacionalidad española (residentes permanentes de Salónica) y unos cuantos notables (entre ellos el rabino Koretz) que cogió rumbo al campo de Bergen-Belsen, situado cerca de las ciudades de Hannover y Celle en Alemania. Presentaremos la saga y el destino de estos judíos basados en la evidencia documental en una sección posterior llamada Los judíos españoles de Salónica.
Aproximadamente 44 mil judíos fueron deportados del campo de tránsito Hirsch en Salónica. 2 mil 500 más de las comarcas cercanas también fueron objeto de las mismas medidas, para un total de 46 mil 500 personas. El destino de la inmensa mayoría a su llegada es bien conocido: tras el proceso de selección de los aptos para el trabajo esclavo (y aquellos destinados a los crueles experimentos médicos) del resto, los últimos, que conformaban la mayor parte del pasaje, fueron gaseados inmediatamente y posteriormente cremados en los hornos 64. Sevillias, Menashe y Handali ofrecen una descripción detallada y vívida de tales horrores, pues eran víctimas y testigos presenciales que sobrevivieron para contar la historia. Sevillias fue arrestado en Atenas en marzo de 1944 y deportado a Auschwitz-Birkenau. Su testimonio presenta la secuencia de eventos de la detención y posterior deportación de los judíos atenienses durante la primavera de 1944. La obra de Michael Molho detalla tanto la deportación de varias zonas de Grecia como los trabajos de los prisioneros esclavos griegos en los campos de concentración. También describe los horribles experimentos médicos ejecutados por los médicos-verdugos alemanes del campo que los usaron de conejillos de India. Un tratado de un investigador del Museo Estatal de Auschwitz ofrece muchos detalles específicamente de los griegos en ese lugar 65. La edición conmemorativa de The Chronika 2006, dedicada al Holocausto de los judíos griegos, incluye un suplemento en inglés 66.
Hay pocas fuentes: cada una añade apenas algunos detalles de los hechos principales67. Un volumen conmemorativo del Holocausto de todas las comunidades judías de Grecia se presentó en un evento emotivo frente en el Capitolio de Estados Unidos organizado por la embajada de Grecia el 21 de junio de 2006 68. Otra referencia general (de muchas) en la materia del Holocausto durante la II Guerra Mundial de los gitanos, judíos y otras minorías es The Apparatus of Death (El aparato de la muerte) de Time Life 69. Por mi parte, pude extraer información de mi padre León, prisionero número 118633 del campo de concentración de Auschwitz, que como sobreviviente fue liberado el 27 de enero de 1945 70.
Es interesante acotar que tanto The Times London como The New York Times publicaron noticias sobre el destino de los judíos de Salónica durante la guerra. Primero, un artículo de The Times en mayo de 1943 describía en detalle cómo estos fueron deportados de Salónica71. Luego, un artículo de The New York Times con fecha de febrero de 1944 señalaba: «Los judíos de Salónica prácticamente desaparecieron»72 . Una nota posterior reportó: «48 mil judíos griegos enviados a Polonia»73. Finalmente, una nota del The New York Times apauntó: «Asesinaron la mayor parte de los judíos de Salónica»74. Solo es lógico concluir de la información antes dada que no había ninguna excusa para nadie que residiera entonces en los países neutrales como Suecia, Suiza, Portugal, España y Turquía, decir que no conocían del aniquilamiento de los judíos griegos.

Salvadores
La historia del Holocausto de los judíos griegos estaría incompleta si no mencionamos de los esfuerzos valientes de algunos cristianos para salvar a sus hermanos hebreos. Después de todo, yo le debo mi existencia al rescate de mi madre (en Atenas) por su salvadora Zoe Morou-Folerou y Danae Kadoglou-Pavlidou, ambas declaradas justas entre las naciones por Yad Vashem en 1999. Muchos griegos cristianos escondieron familias judías enteras o las ayudaron a escapar a Atenas o a los pueblos cercanos. Sin embargo, los lazos familiares y la lealtad eran fuertes, muchos jóvenes que estaban apercibidos, y a muchos de los que se les había ofrecido refugio o vías de escape, prefirieron acompañar a sus padres a Cracovia. El arzobispo de Atenas y de toda Grecia, Papandreou Damaskinos, fue reconocido universalmente por su intervención ante las autoridades alemanas en marzo de 1943 y por un sermón que urgía a los griegos cristianos a ayudar a los judíos. Entre otras cosas, él declaró: «Nuestra santa religión no reconoce ninguna distinción de superioridad o inferioridad basada en la raza o la fe». Estas palabras son un llamado de conciencia universal y eterno. El arzobispo Damaskinos fue reconocido y honrado por sus esfuerzos y acciones a favor de sus coterráneos judíos y por haber sido instrumento de rescate y salvación de muchos en Atenas75. Mientras la guerra proseguía su curso, especialmente la que se libraba contra los judíos, la Federación Laborista de Palestina agradeció al pueblo griego por su ayuda a los judíos76.
Una luz brillante en medio de estas tinieblas la constituye el milagro de la isla de Zakinthos donde todos sus habitantes judíos fueron salvados gracias al patriarca metropolitano y al alcalde. Sin embargo, este caso fue la excepción a la regla. La ocupación coincidió con la amenaza constante de pena capital por ayudar a los judíos tuvieron mayor influencia en la decisión de cada quien de si ayudar o no, fuese consciente o inconscientemente. Hay un hecho documentado e indudable de que Atenas, con una población judía que era apenas un puñado en comparación a la de Salónica, tuvo un número desproporcionado de salvadores cristianos y de judíos protegidos. Una razón podría ser que la comunidad, al ser pequeña estaba dispersa y totalmente integrada al resto de la población de la gran ciudad. Más aun, los judíos de Atenas estaban casi totalmente helenizados. Cuando el pueblo griego declaró la revolución contra los otomanos el 25 de marzo de 1821 y la primera Asamblea Nacional, en Epidauro, establecieron el Estado Helénico, el 1° de enero de 1922, las primeras áreas liberadas fueron el Peloponeso y Atenas77. Salónica solo fue griega en 1912. Por otra parte, la gran cantidad de judíos tesalonicenses, el poco dominio del griego entre las generaciones más viejas y la tendencia natural de congregarse entre ellos no facilitaron o promovieron la integración con los otros ni la dispersión entre el resto de la población. Esta situación no condujo a forjar amistades y compañerismo con los conciudadanos cristianos o vecinos. La población gentil los consideraban, en gran número, simplemente judíos y no griegos, ni siquiera griegos judíos. Esto es evidente incluso para los documentos oficiales griegos que los nombran ciudadanos judíos y se reservaba el término «griego» para el resto de la población78. El punto es que, aunque no había motivos de insultar en ello, esta actitud prevaleciente no ayudó a los griegos cristianos a considerar paisanos a los judíos 79.

Resistencia
Finalmente y no por ello menos importante, muchos preguntan si hubo alguna resistencia judía. Primero que todo, miles de griegos judíos, tal como ya vimos, lucharon valientemente contra los italianos y alemanes junto a sus connacionales cristianos. Muy pocos se unieron a la resistencia. La revuelta de los Sonderkommando en Birkenau estuvo organizada y liderada por un prisionero judío griego, un oficial del ejército griego capturado en 1944, el año en que los alemanes rastrearon toda Grecia en busca de judíos para deportarlos 80.
La casi total aniquilación de la población judía de Salónica, como del resto de Grecia, trae este capítulo de la historia judía a un término abrupto y forzoso 81. La liberación de Salónica, cuando el último soldado alemán dejó la ciudad el 30 de octubre de 1944, marcó el comienzo de la actual fase de la presencia judía, aunque reducida radicalmente. El tiempo mostrará que la inferioridad numérica se puede contrarrestar con otras características. La evidencia hasta hoy es alentadora 82.
Antes que dejemos atrás esta era tumultuosa para la judería de Salónica y de toda Europa, debemos volver a los pasos de los judíos de nacionalidad española de la ciudad en el lapso entre 1943-1945. Este capítulo es paradigmático del desarraigo y confusión, aunque con un final feliz, es decir, la supervivencia con la vuelta a Grecia, vía España, de donde todos eran originarios siglos atrás.

Los judíos españoles de Salónica: una crónica
Un grupo especial de habitantes judíos eran los extranjeros. De estos, el mayor grupo eran los españoles y luego los italianos. Estos eran ciudadanos españoles, pero no tenían permitido entrar a ese país automáticamente. Tenían que renovar su certificado de nacionalidad (el cual era expedido por el consulado de Salónica) cada año. Como grupo, estaban exceptuados de las leyes raciales que se aplicaron a sus correligionarios griegos, o sea, no estaban obligados a llevar la cucarda (la estrella amarilla) ni vivir en el gueto. España era neutral aunque se consideraba aliada del Reich alemán y a las potencias del Eje. Ese país había alcanzado una calma relativa con el fin de la Guerra Civil hacía unos pocos años. El general Franco era el líder del Estado y la monarquía estaba abolida. Esto se había manifestado inmediatamente con el cambio del escudo que estaba impreso en la portada del certificado de nacionalidad.
Mientras España fuera neutral y amiga de Alemania, sus ciudadanos judíos estaban relativamente a salvo. Sin embargo, el ritmo de la secuencia de las persecuciones –con deportaciones que se aceleraban en 1943 y con el apetito alemán insaciable de más judíos para darles el «tratamiento especial»– aumentó. La negativa española de aceptar grandes cantidades de ciudadanos indeseables que no vivían en su territorio fue asumida por los alemanes como una carta blanca para hacer lo que quisieran con los nacionales españoles judíos en su poder. Sin embargo, tras mucha deliberación burocrática entre las autoridades alemanas y españolas competentes, los primeros deportaron a los españoles a Bergen-Belsen (2 de agosto de 1943) y los metieron en barracas separadas. Tras muchas discusiones entre los españoles y los alemanes, fueron liberados finalmente y se les permitió viajar a España vía Francia (a todos los 367. La estada en España fue corta, apenas unos meses en Barcelona, y luego los enviaron a Casablanca el 14 de junio de 1944 83. Con la ayuda de la UNRRA los enviaron a Palestina. Finalmente pudieron volver a Grecia después del 9 de agosto de 1945 84.
Trataremos de visualizar su odisea al revisar algunas instancias de sus vidas durante estos tres años (1943-1945). Esta es un viaje virtual para nosotros, pero muy real para ellos, aguijoneado por el rigor y las privaciones y sobre todo la amenaza de exterminio pendiendo sobre sus cabezas durante todo el tiempo que estuvieron bajo dominio alemán. Así escucharemos la historia de Rachel y David Jacob Gattegno, y para ello utilizaremos como compás temporal y de lugar un grupo de documentos de archivos.
La pareja conformada por David Gattegno y Rachel Francés de Gattegno provienen de una familia que vivió siglos en Salónica. David era dueño de una imprenta que se especializaba en impresos de calidad. Ambos eran ciudadanos españoles y residentes permanentes de Salónica. Renovaban sus certificados de nacionalidad anualmente y el de David, correspondiente al año 1941, muestra ostensiblemente el escudo de la nueva era de Franco. Las autoridades alemanes imprimieron el certificado con la siguiente leyenda: Bescheiningung der Spanischer Angehörigkeit, (Certificado de nacionalidad española). Por tanto, los ciudadanos españoles estaban identificados como tales ante las autoridades ocupantes y los distinguían de las griegos judíos. Estaba exceptuados de las leyes de Núremberg a las que estaban obligados sus correligionarios helénicos desde febrero de 1943.
Ahora proseguiremos el itinerario de los judíos españoles revisando el pasaporte de los Gattegno y otros documentos pertinentes de la era como vehículos proverbiales 85.
Los alemanes emitieron una lista de nacionales españoles de origen judío que pertenecían a la comunidad de Salónica. Una gráfica nos muestra parte de las doce páginas de la lista alemana de 1943 que mostraba los nombres de los hebreos de Salónica con esta situación 86. He incluido solo los nombres de los Gattegno con riesgo de generalizar. Nótese que en la última columna está escrito el número de identidad nacional española.
Los Gattegno, así como el resto de sus connacionales, se estuvieron preparando para partir hacia lo desconocido. Solicitaron un pasaporte común para los esposos en la legación española en Atenas. Su pasaporte estaba firmado por el cónsul Sebastián de Romero Radigales, cuyo nombre aparece en el historiografía de los judíos españoles de Salónica y quien permaneció, durante varios años después de la liberación, en el mismo cargo. Los Gattegno escribieron una carta a Paúl Francés, un hijo de Rachel previo al matrimonio que había logrado salir de Grecia previamente. La carta describe su situación y padecimientos, y allí mencionan, entre otras cosas, que se les había permitido llevarse 5 mil francos suizos. La carta estaba fechada el jueves 27 de mayo de 1943 87.
Dieter Wisliceny testifica que David Gattegno depositó solo 30 francos suizos mientras (tal como sabemos) tenía permiso de llevarse hasta 5 mil francos. Ante tal discrepancia, tenemos las siguientes opciones:
1 David Gattegno se llevó solo 30 francos.
2 David Gattegno cargaba una suma mayor pero estaba dispuesto a esconderla a pesar del castigo severo que recibiría si se la descubrían.
3 Wisliceny, así como el resto de su destacamento, se benefició del botín y solo reportó sumas alteradas a las autoridades del fisco del Reich.
La respuesta obvia a estas respuestas de múltiples opciones es la tercera, con lo que sugerimos corrupción 88.
Existe una diferencia ente los sellos de entrada y salida. Primero que todo, fueron puestos en un tren y deportados el 2 de agosto de 1944, y estamos conscientes de que no había entonces tales deferencias como sellos de partida de Grecia, al entrar a Yugoslavia, y luego al Reich rumbo a Bergen-Belsen. La travesía no incluyó para nada sellos de salida del Reich ni de entrada a la Francia ocupada, ni la llegada a la frontera francoespañola en Cerbère y la entrada posterior a España y luego a su destino final, Barcelona.
Un artículo del New York Times con fecha del 17 de febrero de 1944 reporta que «365 judíos llegaron a España» 89. El texto dice: «MADRID, feb. 16 –La legión extranjera española anunció que hoy 365 judíos hispanohablantes, descendientes de quienes los reyes Isabel y Fernando expulsaron en 1492, han sido traídos a España tras negociaciones con Berlín para su liberación del campo de concentración alemán de Bergen-Belsen. Miles de judíos españoles vivían en Salónica y en otros lugares del Mediterráneo oriental. Hablan un tipo de español apenas diferente del de los tiempos de los Reyes Católicos. Una nota de la Cancillería dijo que los repatriados expresaron su agradecimiento unánime y su satisfacción por la ayuda del gobierno español al sacarlos del campo de concentración».
Hay otra omisión de sellos de salida y entradas: no hay al irse de España rumbo a Casablanca ni tampoco de entrada a Palestina (en ese momento bajo el mandato británico de la Liga de las Naciones). Otra gráfica muestra la extensión de la validez del pasaporte expedido por el Consulado General de España en Palestina, que estaba localizado en Jerusalén. También tenemos la muestra la tarjeta de racionamiento de alimentos de los Gattegno en Barcelona. Otra gráfica muestra el sello de entrada a Grecia en el puerto del Pireo el 26 de agosto de 1945. Por ende, este odisea moderna difiere de la homérica en el sentido de que la preocupación de estos héroes anónimos era volver a donde todo había comenzado. Para ellos Troya e Ítaca eran la misma: Salónica.

D. Desde el 30 de octubre de 1944 (liberación) hasta hoy.

Liberación
Los últimos alemanes salieron de Salónica el 30 de octubre de 1944. Unas pocas decenas de judíos aparecieron de nuevo en público. En una ciudad que había albergado la comunidad sefardita más sólida y grande, de aproximadamente 55 mil almas antes de la guerra, su estatus de Judenrein era difícil de aceptar. Pasarán meses antes que otros escapados y sobrevivientes de los campos comenzaran a llegar. Muchos jamás volvieron y prefirieron emigrar a Palestina o principalmente a Estados Unidos. Varios de los que regresaron más tarde optaron por emigrar. Su ciudad natal era extraña y hostil a ellos 90. Grecia entraría en una etapa de inestabilidad en los próximos cuatro años y medio, para entrar en una guerra fratricida. El gobierno central de Atenas, aunque muy absorto en su lucha civil, tuvo tiempo de generar legislaciones para asistir las penurias de sus ciudadanos judíos. Estas leyes forzaron la restitución de sus propiedades a sus dueños originales o a sus parientes vivos aunque midió las molestias causadas de aquellos que habían estado administrando temporalmente las propiedades judías abandonadas o las habían invadido. El hecho es que a pesar de que el Estado Helénico había aprobado la ley de Propiedades Judías en enero de 1946, un lustro después (enero de 1949) la ley aún no se había implementado 91. El hecho trágico era que esos usurpadores, que añadían el insulto a la injuria, se había organizado en una asociación con la finalidad de proteger y promover sus derechos: el epítome del atrevimiento (jutzpá). No obstante, el Estado Helénico se mantuvo firme y la ley se aplicó, aunque con cierto retraso, para alivio de los sobrevivientes judíos.
Las víctimas y los sobrevivientes demandaron justicia, lo menos que podía pedir. ¿Cómo se hizo para los de Salónica? ¿Qué les pasó a los perpetradores? El próximo capítulo aborda brevemente el destino de los criminales.

Adolf Eichmann, Dieter Wisliceny, Alois Brunner y Max Merten
Otro capítulo de la historia postliberación del Holocausto de los judíos de Salónica (y del resto de Grecia) es el destino de los perpetradores principales que encontraremos en el siguiente relato. Ellos eran Adolf Eichmann, Dieter Wisliceny, Alois Brunner y Max (Maximilian) Merten. El destino de Eichmann es bien conocido: fue juzgado en Israel, donde lo declaron culpable por crímenes contra la humanidad, condenado a muerte y ejecutado 92. Dieter Wisliceny fue juzgado en Núremberg tras la guerra y dio su testimonio por escrito. Grecia, por lo que puedo saber, nunca hizo una petición formal para solicitar su extradición y juzgarlo por su complicidad en el asesinato masivo de más de 60 mil griegos judíos. Wisliceny fue juzgado de nuevo en Presburgo (Bratislava), la capital de Eslovaquia, que entonces formaba parte de Checoslovaquia. En su juicio fue acusado de complicidad por el genocidio de los judíos de esa región, Grecia y Hungría y por haber pertenecido a las SS y a la SD, organizaciones consideradas criminales por los juicios de Núremberg. Fue sentenciado a muerte el 27 de febrero de 1948 y ejecutado en horca dos horas más tarde. Es interesante notar que un día antes los comunistas habían tomado y asumido ilimitadamente el poder. Tal vez, esta fue la razón por la cual su ejecución no apareció reseñada por la prensa 93. Alois Brunner aún está prófugo. Si aún está vivo, para el año 2013 debería de tener 101 años. Se cree que vive en Damasco, Siria. Fue juzgado varias veces en ausencia y ha sido condenado a muerte por las cortes penales de Francia por su papel como comandante del campo de tránsito de Drancy, en las afueras de París, que fue crucial en el genocidio de los judíos de Francia 94. No solo nunca fue juzgado en ausencia en Grecia por su papel siniestro en el aniquilamiento de los judíos de Salónica, sino que cada vez que le Comité Central de las Comunidades Judías de Grecia solicitaban a los ministros griegos de Justicia, a los que se les pedía que se procedieran criminalmente y se le formularan cargos a Alois Brunner por sus delitos, les daban la siguiente respuesta:
«Grecia no puede solicitar la extradición del criminal alemán de guerra Alois Brunner porque, debido a dos leyes que se aprobó el parlamento griego en 1959, todos los juicios contra los criminales de guerra alemanes han sido suspendidos y todos los derechos y la jurisdicción del Estado Heleno para juzgar y llevar a juicio a los criminales de guerra alemanes que operaron en su suelo han sido transferidos a las autoridades judiciales de Alemania desde 1959 desde ese momento y para toda la eternidad…» 95
El caso más interesante corresponde a Max Merten: como eco del clima político del año 1957 y consciente del vacío judicial y la negativa del Estado griego a formular cargos contra los criminales de guerra nazis por su propia iniciativa, decidió que no tenía ninguna riesgo personal al visitar Atenas para presentarse ante las cortes helénicas como testigo de la defensa de su exintérprete, Meissner. Sin embargo, los judíos de Salónica se percataron de su presencia y prontamente la policía lo arrestó. Fue juzgado en 1954, hallado culpable, y condenado a 25 años de cárcel. Tal como contemplamos previamente, el parlamento griego aprobó la ley 3933/1959 que suspendió inmediatamente toda investigación criminal de los alemanes y lo transfirió al sistema alemán. Pocos días después, el parlamento griego aprobó el decreto legislativo 401/1959, que extendía los beneficios de ley a aquellos que ya habían sido juzgados y que estaban pagando la sentencia. La abierta manipulación de tal extensión solo concernía a Merten. Varios días más tarde, la República Federal de Alemania envió un avión especial para recoger a Merten. Allá, él fue librado de todos los cargos por falta de evidencia en 1961 96. Se había «hecho justicia»97. Con si esto no fuera suficiente, hay evidencia anecdótica actual que habla de una violación flagrante a la justicia vis-a-vis Merten. Una disertación doctoral, presentada y aprobada en la Universidad de Mannheim en 2003, casi exonera de toda culpa a Merten. 98
La comunidad moderna: el museo judío de Salónica
La comunidad judía de Salónica logró, desde las cenizas, reconstruir la vida judía si bien no de toda la ciudad, por lo menos para beneficio de los miembros sobrevivientes y su progenie. El hecho de que yo haya escrito este trabajo es evidencia de esta regeneración. El Estado griego, en la ocasión en que Salónica se convirtió en la capital europea de la cultura en 1997, erigió un monumento oficial como un tributo a los 55 mil griegos judíos de la ciudad que perecieron en los campos de exterminio y trabajo alemanes 99. La develación del monumento estuvo a cargo del presidente de la República Helénica Constantinos Stefanopulos en 1997. Unos años después, más de 63 años desde que se reunió a la gente en la Plateia Eleftherias y más de 60 años desde la liberación de Grecia, el monumento fue mudado al lugar adecuado: la esquina sudeste de esa plaza, de cara al mar. Y fue aquí donde el actual presidente de la República, Carolus Paulias, vino en una segunda oportunidad a colocar una corona de flores durante la visita del presidente del Estado de Israel, Moshé Katsav, en febrero de 2006.
La comunidad, después de sanar las heridas de sus integrantes restantes y de haber reestablecido sólidamente todas esas instituciones que garantizan una plétora de servicios las necesidades de sus integrantes tales como educación para sus hijos, servicios religiosos, cuidados para los enfermos y los necesitados, así como actividades culturales, se ha abocado en el camino de dar a conocer su cultura única al mundo entero. Entre esas empresas por alcanzar esta finalidad debemos contar con el establecimiento del Museo Judío de Salónica en 1998, por parte de comunidad, entonces encabezada por el señor Andreas Sefiha 100. En este momento, el presidente David Saltiel ha iniciado un proyecto ambicioso que es la digitalización de los archivos comunitarios. Este proyecto puede contribuir grandemente con la investigación. En la última década muchos simposios científicos y conferencias se han organizado en la comunidad y han tenido lugar en Salónica, y muchos de los temas tienen que ver con el pasado de esta kehilá. La comunidad y en especial su museo frecuentemente reciben la visita de académicos, científicos e investigadores de todo el mundo. Tiene el objetivo ambicioso de ser depositaria y una fuente de conocimiento además de su rol primario: servir de cuna para nuestra herencia 101.
Efectivamente, con estas aseveraciones, nuestro marco es ahora respaldado con el despertar de la vida diaria de la comunidad. Sin contradecir el tono optimista de la Salónica del siglo XXI, es y será siempre imposible no compara todos los eventos de su vida judía pasada, presente y futura sin utilizar la muleta de la dimensión de la catástrofe. Debemos aprender todos de este hecho, cada una de las lecciones que nos da, utilizando sus antecedentes. Un viejo adagio griego dice: «No existe ningún mal sin algo de bien». Quiero creer, de verdad, que este proverbio es cierto.

Conclusiones
Creo que nunca hallaré en mi vida ninguna conclusión definitiva con respecto al Holocausto. Lo que intento alcanzar es formular, tras un estudio y una reflexión profundos, lecciones tentativas desde la Shoá. Sin embargo, algo que aprendí tiene que ver con el siguiente dicho sefardí que mi padre acostumbraba proferir: ¿Si no yo para mí, quién para mí? ¿Si no ahora, cuándo? En otras palabras, si nosotros no podemos comprometernos, hay muy poca posibilidad de encontrar ayudar externa. Hay excepciones brillantes que reafirman nuestra fe en el ser humano, pero son solo excepciones. Y he aquí el desafío y, en mi humilde opinión, la principal moraleja: nadie debería sucumbir de ninguna forma a la coerción. Cada quien debe luchar hasta el fin si su vida es sometida. Aun más, cada quien debería tratar en convertirse un una especie de persona justa, como aquellos que salvaron a los judíos, con respecto a cualquier humano en peligro de muerte. Ningún esfuerzo debe escatimarse ni ningún intento es insignificante.
Por todo lo anterior, concluyo que el holocausto de los judíos de Salónica fue muy particular y necesita métodos de investigación radicales. Uno debería ser el análisis matemático del proceso de limitación: el Holocausto de los judíos tesalonicenses debería abordarse con un estudio escrupuloso de los eventos antes y durante el proceso (límite superior) y de los eventos a partir del presente e ir hacia atrás del Holocausto (límite inferior), todo correlacionado con los eventos del genocidio de 1941-1945 102. Ahora bien el límite superiores común en la historiografía, pero el Holocausto, como un evento único, demanda una aproximación excepcional y única para la investigación. El límite inferior solo se podrá alcanzar si logramos correlacionar todos los elementos post-Holocausto con el contenido judío de los eventos de la era del genocidio. Poe ejemplo, ¿qué conclusiones fácticas se pueden alcanzar de las actitudes post-Holocausto mostradas por las comunidades del entorno hacia sus connacionales judíos? ¿Podemos juzgar los eventos pasados a la luz de las acciones, o contra o ante la falta de estas? ¿Podemos usar como base el antiguo adagio griego que dice «todos los hechos previos deben juzgarse a partir del último»? 103. La búsqueda de respuestas, lamentablemente, nos llevan a nuevas interrogantes que exigen nuevas respuestas.
Es una ironía amarga que a pesar de las consecuencias que trajo el Holocausto son conocidas, todos los hechos alrededor de este no lo son. Si ejecutamos el experimento de Gedanken y, como hipótesis, cada uno de nosotros asume la identidad de un prisionero de los campos que sobrevivió, pero que perdió a toda su familia, ¿qué tipo de conclusiones, si es que hay alguna, cree que podemos sacar? En mi humilde opinión, es imposible para nosotros llegar a alguna. Existe una alternativa y es canalizar nuestra energía y esfuerzos para las próximas investigaciones sobre el Holocausto y los genocidios para el registro histórico y para equipar y fortalecer a la humanidad para que sea capaz de doblegar todas las manifestaciones de su inhumanidad inherente.
Sephardic Horizons

NOTAS
55 Tal como se mencionó en el texto principal, la Grecia ocupada fue dividida en tres zonas: la primera comprendía el mayor territorio, incluyendo Atenas, y estaba en manos de los italianos hasta septiembre de 1943, cuando pasó a los alemanes. La segunda abarcaba áreas clave para la estrategia militar, que estuvo bajo dominio nazi, y que incluía a Salónica. La tercera era Macedonia del este y Tracia Occidental, que fue cedida a los búlgaros, y allí se encontraban las ciudas de Alejandrópolis, Komotini, Xanthi, Kavala, Drama y Serres, todas con numerosas comunidades judías. En verdad, a estos griegos judíos les tocó el dudoso honor de ser los primeros en ser apresados por las fuerzas búlgaras la noche del 3 al 4 de marzo de 1943. Posteriormente fueron deportados y entregados a los alemanes en Viena, para luego ser enviados y aniquilados en Treblinka. Paul Isaac Hagouel, The Annihilation of Jewish Greeks from Eastern Macedonia and Thrace in context and perspective: Facts of the Past, Lessons for the Future (Conferencia, “Facing our Past” Conference, Sofia, Bulgaria, 5al 7 de octubre de 2012). Véase en Academia.edu, http://www.academia.edu/2003347/The_Annihilation_of_Jewish_Greeks_from_Eastern_Macedonia_and_Thrace_in_context_and_perspective_Facts_of_the_Past_Lessons_for_the_Future; Paul Isaac Hagouel, Balkan Jews in the 21st Century: Bridge to Friendship and Understanding (The Holocaust in the Southern Balkans) (Monografía para la conferencia Proceedings of the Scientific Forum 70 years from the deportation of Jews from Skopje, Bitola & Štip en la Academia de Ciencias y Artes, de Skopie, 12 de marzo de 2013. Recuperable en Academia.edu, http://www.academia.edu/3683003/The_Holocaust_in_the_Southern_Balkans_Balkan_Jews_in_the_21st_Century_Bridge_to_Friendship_and_Understanding
56 Conozco a Jackie Handeli personalmente y hemos discutido varias veces sobre estos temas; Ya’acov Handeli, From the White Tower to the Gates of Auschwitz, ed. Shifra Paikin, Traductores. Martin Kett y Shifra Paikin (Jerusalén: Ya’acov (Jackie) Handeli, 2011); Errikos Sevillias, Athens, Auschwitz, traductor Nikos Stavroulakis (Atenas: Lycabettus Press, 1983); Menasche Albert, Birkenau (Auschwitz II): Memories of an Eyewitness: How 72,000 Greek Jews Perished (Nueva York: Saltiel, 1947); en particular, el testimonio de León Hagouel, KL Auschwitz Nr. 118633, Albert Nar, Erika Kounio–Amarilio, Testimonios orales de judíos de Salónica sobre el Holocausto (Salónica: Paratiritis Publications, 1998 (griego));Albert Nar, En vagones cerrados: lecturas de los judíos de Salónica. El árbol: edición especial nro. 73-74 (Invierno 1992): 109-117 (griego).
57 Minna Rozen, Jews and Greeks Remember Their Past: The Political Career of Tzevi Koretz (1933–43), Jewish Social Studies: History, Culture, Society 12, no.1 (Otoño 1995): 111-166.
58 Andrew Apostolou, The Exception of Salonika: Bystanders and Collaborators in Northern Greece, Holocaust and Genocide Studies 14, no.2 (Otorño 2000): 165–196; Weekly Political Intelligence Summary No. 218 del 8 de diciembre de 1943, Political Intelligence Summaries, The National Archives–London, TNA No. FO 371/36617-0013.
59 Alexandros Kitroeff, Documents: The Jews in Greece, 1941–1944: Eyewitness Accounts, Journal of the Hellenic Diaspora XII, no.3 (Otoño 1985). En Jewish Virtual Library, http://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/Holocaust/greece1083.html; Erika Kounio-Amarilio, From Thessaloniki to Auschwitz and Back: Memories of a Survivor from Thessaloniki, traducido por Theresa Sundt (Portland, Óregon, Estados Unidos: Vallentine Mitchell, 2000).
60 Wolfgang Seibel, The Strength of Perpetrators. The Holocaust in Western Europe, 1940–1944, Governance: An International Journal of Policy, Administration, and Institutions 15, no. 2 (2002): 211–240; Franklin G. Mixon Jr, W. Charles Sawyer and Len J. Treviño, The Bureaucracy of Murder: Empirical Evidence, International Journal of Social Economics 31, no. 9 (2004): 855–867; Hannah Arendt, Eichmann in Jerusalem – A Report on the Banality of Evil, (New York: Penguin Books, 1992).
61 Raoul Hilberg, La Destruction des Juifs d’Europe (Paris: Fayard, 1988 (francés)); Gerhard Schoenberner, Der Gelbe Stern: Die Judenverfolgung in Europa 1933 bis 1945 (Hamburg: Rütten & Löning Verlag, 1961 (alemán)); Sybil Milton, “Images of the Holocaust: Part I, Holocaust and Genocide Studies 1, no.1 (1986): 27– 61; Sybil Milton, Images of the Holocaust: Part II, Holocaust and Genocide Studies 1, no.2 (1986): 193-216.
62 George Margaritis, Los paisanos indeseables: Tsamides-Judíos (Atenas: Bibliorama Publications, 2005 (griego)).
63 Mi padre, León Hagouel, (KL Auschwitz–Birkenau Häftling) me relató sus experiencias durante el «viaje» a Auschwitz así como su casi asesinato en el campo. Fue liberado ante el avance del ejército soviético el 27 de enero de 1945.
64 Daniel Bennahmias, comunicación personal, 1974; Rebecca Camhi Fromer, The Holocaust Odyssey of Daniel Bennahmias, Sonderkommando (Tuscaloosa: The University of Alabama Press, 1993); Rebecca Camhi Fromer, The House by the Sea: A Portrait of the Holocaust in Greece (San Francisco: Mercury House, 1998); Albert Nar, Canciones folclóricas sobre el Holocausto de los judíos de Salónica. El tranvía – Un vehículo 4, no.1 (Otoño 1996 (griego)): 189–198.
65 Esto fue enviado a la comunidad judía de Salónica y traducido al griego. El libro permanece inédito y está en alemán y griego. Se puede hallar en las instalaciones de la comunidad judía de Salónica, dirigida por Danuta Czech, Tratado sobre los judíos griegos en el campo de concentración de Auschwitz, Museo Estatal de Auschwitz, Oswiecim. Polonia.
66 Comité Central de las Comunidades Judías de Grecia–KIS, Treatise on the Greek Jews at the Auschwitz Concentration Camp, Chronika (2006). En Central Board of Jewish Communities of Greece: http://www.kis.gr/files/chr_olokautoma_english.pdf
67 Gail Holst-Warhaft, The Tragedy of the Greek Jews: Three Survivors’ Accounts, Review Essay, Holocaust and Genocide Studies 13, no.1 (Primavera de 1999): 98–108; Mark Mazower, Greece’s Slaughtered Jews, Times Higher Education Supplement, 16 de agosto de 1996.
68 Alexes Menexiades y Evraike Neolaia Hellados, “To Holokautoma ton Hellenon Evraion: Mnemeia kai Mnemes” = El holocausto de la judería griega: monumentos y memorias (Atenas: Kentriko Israelitiko Symvoulio Hellados, 2006 (griego)).
69 Time-Life Books, The Apparatus of Death (Alexandria, Virginia, EE. UU: Time–Life Books, 1981).
70 La rápida liquidación de los guetos polacos y la deportación de sus habitantes a Treblinka, Belze, Majdanek, Sobibor y otros campos más pequeños tuvieron el único propósito de generar el exterminio inmediato a la llegada; The Mass Extermination of Jews in German Occupied Poland Published on Behalf of the Polish Ministry of Foreign Affairs, 7 de enero de 1943, The National Archives–London, TNA No. FO 371/34361-0005; Con el desarrollo, extension y ampliación del complejo de Auschwitz –Birkenau, así como como los establecimientos industriales satélites, el Reich alemán se dio cuenta del valor del trabajo esclavo y para ello se establecieron las selecciones. Esta es la razón por la cual tan pocos judíos polacos (aquellos destinados al exterminio inmediato) sobrevivieron en comparación a los que llegaron entre la primavera y el verano de 1944, o sea, los judíos húngaros. Al llegar de último, varios destinos, incluyendo donde serían esclavizados o exterminados a la llegada, marcaron a estos judíos. Aun más, esos que fueron enviados rápidamente al matadero tuvieron que sufrir los rigores de la prisión por menos tiempo que los judíos tesalonicenses. Esta historia está basada en la historia de Salamo Arouch, un griego judío de Salónica y campeón peso mediano de boxeo de los países balcánicos. Capturado por los nazis en 1943, Arouch fue enviado a Auschwitz donde tuvo que pelear contra 200 retadores para entretener a los oficiales de la SS. Su superviviencia y la de su familia y otros de compañeros de barraca dependía de sus victorias en estas contiendas, Andrzej Krakowski, et al., Triumph of the Spirit, DVD, (Santa Mónica, California, EE UU: MGM Home Entertainment, 2002); Imre Kertész, To Mythistórioma enós Anthróupou díchous Peprouméno y Sorstanlaság (Atenas: Publicaciones Kastanioti, 2003); Lajos Koltai, et al., Sorstanlaság, VHS (Nueva York: Thinkfilm, 2005); algunos aspectos de estos documentos demuestras el registro de números en secuencias de los judíos tesalonicenses destinados a la esclavitud (números desde 109.000 hasta el 119.000), así como la descripción de su situación y cuántos han sobrevivido hasta hoy, copias de los Anexos al Memorando de las Atrocidades Antijudías en Hungría (Situación de los judíos en los países ocupados por el régimen nazi y en Hungría ocupada por Alemania), 19 de julio de 1944, The National Archives-London, TNA No. FO371/42811.
71 De nuestro propio corresponsal en Estambul, Jews Deported from Salonika Crush in Cattle Wagons, The Times, 26 de mayo de 1943.
72 A.C. Sedgwick, Greek Guerrillas Cease Civil Strife: Rival Bands Stop Fratricidal War—Jews in Salonika Virtually Wiped Out, New York Times, 11 de febrero de 1944.
73 48,000 Greek Jews are Sent to Poland, New York Times, 1° de mayo de 1944.
74 Most Salonika Jews Killed, New York Times, 6 de noviembre de 1944.
75 Eric Silver, The Book of the Just – The Silent Heroes who Saved Jews from Hitler (Londres: Weidenfeld and Nicolson, 1991); United States Holocaust Memorial Museum, Holocaust Encyclopedia: Greece, United States Holocaust Memorial Museum, Washington D.C., http://www.ushmm.org/greece/eng/archbish.htm; Martin Gilbert, The Righteous: The Unsung Heroes of the Holocaust (Nueva York: Henry Holt and Company, 2004).
76 Detalles del Jewish Telegraphic Agency Bulletin en el que se dan a conocer detalles de los campos de concentración alemanes, la deportación de los judíos húngaros y holandeses y el campo de refugiados en Tripolitana, 13 de julio de 1944. The National Archives–London, TNA No. FO 371/42809-0015.
77 La revolución griega 1821-1832: la lucha por la independencia y el establecimiento del estado griego helénico. Historia del Helenismo moderno 1770-2000 3., no.10 (2003 (griego)); Samuel G. Howe, M.D., The Greek Revolution, Art V: An Historical Sketch of the Greek Revolution, North American Review 29, no.1 (1829): 138–199.
78 Abraham J. Peck, ed., Copy of Letter of the Greek Government Office of Information: Addressed to the World Jewish Congress in New York, 27 de abril de 1948, vol. 9 de Archives of the Holocaust: American Jewish Archives (Cincinnati: Garland Publishing, Inc., 1990).
79 Adamantia Pollis, The State, the Law, and Human Rights in Modern Greece, Human Rights Quarterly 9, no.4 (Noviembre 1987): 609; Stephanos Stavros, The Legal Status of Minorities in Greece Today: The Adequacy of their Protection in the Light of Current Human Rights Perceptions, Journal of Modern Greek Studies 13, no.1 (Mayo de 1995): 1–32.
80 Photini Tomai-Constantopoulou, Greeks in Auschwitz – Birkenau, en Greek Ministry of Foreign Affairs, Alexandra Papadopoulou, traductora (Atenas: Ediciones Papazisi, 2009); Constantin Pilavios, The Revolt of the Greek Jews: A Documentary from the Book by Photini Tomai-Constantopoulou Greeks in Auschwitz-Birkenau, publicado el 17 de junio de 2009, http://vimeo.com/5207246; Paul Isaac Hagouel, Greece-Auschwitz-Birkenau: Christians and Jews (Charla en la Sociedad de Estudios Macedonios. Salónica. 4 de octubre de 2010). En Dropbox, https://www.dropbox.com/s/j71k8fowncyz1qk/Greece_Auscwitz_Birkenau- Christians_%26_Jews_%282010%29.pdf; Avraam Benaroya, The Movement of Resistance of the Jews of Greece Against the German Oppression, Lynn Gazis–Sax traductora., JewishGen, http://www.jewishgen.org/yizkor/Thessalonika/thev2_552.html; Steven Bowman, Jews in Wartime Greece, Jewish Social Studies 48, no.1 (Invierno de 1986): 45–62; Steven Bowman, Jewish Resistance In Wartime Greece (Londres, Portland, Óregon: Vallentine–Mitchell Publishers, 2006); Renée Levine Melammed, The Memoirs of a Partisan from Salonika, Nashim: A Journal of Jewish Women’s Studies & Gender 7 (2004): 151–173; mi suegro, Sam Yeshoua (Issoua) 1926–2005, estuvo asignado como esclavo en la encrucijada de trenes Lianokladi, cerca de la ciudad de Lamia. Logró escaper y se unió a las guerrillas para pelear durante un tiempo. Fue el único sobreviviente de ambas ramas de una extensa familia, tanto la materna como la paterna.
81 Cecil Roth, The Last Days of Jewish Salonica: What Happened to a 450 Year-Old Civilization,
Commentary, http://www.commentarymagazine.com/article/the-last-days-of-jewish-salonicawhat-happened-toa-450-year-old-civilization/.
82 Richard Ayoun, The Judeo-Spanish People: Itineraries of a Community, traducción de Albert Garih (París: Design Graphic France, 2003).
83 Michael Molho, In Memoriam 2nd ed. (Salónica: Comunidad Israelita de Salónica, 1973 (francés)).
84 Haim Avni, Spanish Nationals in Greece and their fate during the Holocaust, Yad Vashem Studies on the European Jewish Catastrophe and Resistance, ed. Livia Rothkirchen, VIII (1970); Bernd Rother, Spanish Attempts to Rescue Jews from the Holocaust: Lost Opportunities, Mediterranean Historical Review 17, no.2 (Diciembre de 2002): 47–68.
85 David Gattengo, Gattegno 1943–1945 Pasaporte español. Archivos privados.
86 Jerusalén, Israel, List of Spanish Nationals in Salonika, 30/04/1943, Yad–Vashem Archives.
87 Me pusieron el nombre por Paúl Francés. Mi otro nombre, Isaac, era de uno de los hermanos de mi papá, que después de haber pasado por el trabajo esclavo anteriormente mencionado, en varias localidades en Grecia, murió gaseado casi inmediatamente a su llegada a Auschwitz-Birkenau debido a la pobre condición física con la que arribó; Familia Gattegno. Carta a Paúl Francés. 27 de mayo de 1943, archivos privados. .
88 Jerusalén, Israel, List of Currencies Held by Spanish Nationals in Salonika, 31/07/1943, Yad-Vashem
Archives; Peter Padfield, Himmler (Nueva York: MJF Books Fine Communications, 1990); Time-Life Books, The SS (Alexandria, Virginia: Time-Life Books, 1988).
89 365 Jews Reach Spain, The New York Times, 17 de febrero de 1944.
90 Hal Lehrman, Greece: Unused Cakes of Soap, The Pattern of Jewish Fate Repeats Itself, Commentary 1 (1945/1946): 48–52; Maurice Amaraggi, Salonika: City of Silence, DVD (Jerusalén, Israel: Ruth Diskin Films, 2006).
91 Greece is Accused on Jewish Holdings, The New York Times, January 14, 1949.
92 Avner W. Less, Interrogating Eichmann, Commentary 75, no. 5 (May 1983): 45–51; Homer Bigart, Eichmann Accused of Shipping Salonika Jews to Death Camps, New York Times, 23 de mayo de 1961.
93 The Wiener Library, The Fate of Wisliceny, Executed in Bratislava on February 27, 1948, The Wiener Library Bulletin XVII, no.2 (April 1963): 27.
94 Mary Felstiner, Commandant of Drancy: Alois Brunner and the Jews of France, Holocaust and Genocide Studies 2, no.1 (1987): 21–47.
95 Jacob Shiby, The Holocaust Memory, The Annihilation of the Jews of Thessaloniki and Historical Objections, review of The Alois Brunner Affair. The Executioner of the 50000 Jews of Thessaloniki, by Spyros Kouzinopoulos (Salónica: Publicaciones Ianos, 2005), 22 de mayo de 2005. En To VIMA, http://tovima.dolnet.gr/print_article.php?e=B&f=14469&m=S04&aa=1: solo por suscripción, pero la versión en griego está disponible por http://www.parapolitiki.com/2009/12/blog-post_20.html).
96 Aunque fuera solo por razones morales, el parlamento grigo aprobó la ley 3949/2010 en cuyo último artículo, el 22, se abolieron las dos previas leyes de la vergüenza (o sea, la ley 3933/1959 y su hermana ancilar Ley 4016/1959).
97 Samuel Hassid, El juicio de Max Merten en el cambio de espejos de tiempo y espacio. Universidad de Haifa. https://sites.google.com/site/geokerk/thetrialofmaxmerteninthechangingmirrorsoftimeandplace (2002).
98 Wolfgang Breyer, Dr. Max Merten – ein Militärbeamter der deutschen Wehrmacht im Spannungsfeld zwischen Legende und Wahrheit, Universität Mannheim, http://bibserv7.bib.unimannheim. de/madoc/volltexte/2003/77/ http://bibserv7.bib.uni mannheim.de/madoc/volltexte/2003/77/pdf/Dissertation.pdf.
99 Tony Molho, Celebrating Salonika, The Times Literary Supplement, 12 de abril de 1996.
100 Nicholas Stavroulakis, The Jewish Museum of Thessaloniki—Museo Djidio di Salonik: Jewish Museums In Europe, European Judaism 36, no.2 (Otoño 2003): 34–40.
101 Museo Judío de Salónica, http://www.jmth.gr.
102 Richard Courant y Fritz John, Introduction to Calculus and Analysis Volume I (1989; repr., Berlín; Heidelberg; Nueva York [etc.]: Springer-Verlag, 1999).
103 Wikipedia, Demosthenes, Wikipedia Free Encyclopedia, http://en.wikipedia.org/wiki/ Demosthenes