LA COMUNIDAD JUDEOPORTUGUESA de Madrás en el siglo XVIII, Por Mordechai Arbell

Por Mordechai Arbell
El famoso poeta sefardí Daniel Levy de Barrios escribió, junto a otros varios poemas, algunos con significado histórico y geográfico. La información que poseía era generalmente más precesia y nos pinta un panorama de la vida judía en el siglo XVII.
En 1688 escribo un poema en Ámsterdam: Ya en seis ciudades anglas se publica: Luz de seis juntas de Israel sagrada. Tres en Nieves, London, Jamaica Quarta y quintana en dos partes de Barbados Sexta en Madrás- Patán se verifica.
La información es bastante prolija. Desde 1655 los judíos estaban viviendo en Port Royal, Jaimaca. Había una comunidad en la isla de Nieves (también conocida como Nevis). Londres en 1688 tenía una pequeña colonia judía. Había dos en Barbados: Bridgetown y Speighstown.

Otra estaba en la ciudad india de Madrás, aunque no mucho se sabe sobre ésta y tenemos más información sobre otros grupos de la India. Goa, a 400 kilómetros al sur de Bombay, fue una colonia portuguesa entre 1510 y 1961 y fue lugar de asiento de judíos cristianizados o cristianos nuevos. Se sabe de juicios inquisitoriales allí contra el médico Jerónimo Dias, llevado a la hoguera en 1560, y contra la gran científica Gracia da Orta, condenada por la Inquisición después de muerta, por los que sus restos fueron exhumados, quemados y sus cenizas echadas al río en 1580.
Cochín y en la costa de Malabar tenían una comunidad judía compuesta por individuos provenientes de Persia y del Oriente Medio a quienes se les unieron en el siglo XVI los de España y Portugal. Esta kehilá prosperó con el dominio holandés, entre 1663-1795, y por la actitud benevolente de los rajás locales.

Se sabe de ellos con detalle por la crónica del líder de la comunidad portuguesa de Ámsterdam, Moses Pereira de Paiva, que visitó la zona y escribió su afamado documento «Notícias dos Judeos de Cochin» en el cual él destaca el papel de dos familias principales de origen sefardí: los Castiel y los Halegua.
Los judíos también tenían un centro mercantil próspero en Surat, un puerto al norte de Bombay, que en el siglo XVII era el punto comercial más importante entre Asia y Europa. Los judíos no pudieron establecerse en la ciudad hasta finales del siglo, cuando Pedro Pereira, de Ámsterdam, lo logró con un grupo de hebreos portugueses.

La Compañía Inglesa de la India Oriental, al procurarse oportunidades comerciales en el país y en el Lejano Oriente, quiso romper el monopolio de Portugal en el tráfico de piedras preciosas desde y hacia el subcontinente indio. Por ello, la compañía decidió construir una fortaleza al sur de la India en 1639 que llamaron Fuerte San Jorge, alrededor del cual creció la ciudad de Madrás, que fue el primer asentamiento de la Compañía. La política comercial de esta era que solo se podía tratar con los agentes o con aquellos que hubiesen obtenido derechos mercantiles especiales. Los que traficaban por su cuenta eran considerados intrusos y eran perseguidos por ello. Los mercaderes judíos de las costas indias caían en esta clasificación. Con el tiempo, la pericia comercial, su especialización en diamantes y gemas, y su relación con los gobernantes locales eran tan beneficiosas para San Jorge, que fueron aceptados gradualmente como ciudadanos honorables de Madrás.

Un grupo de judíos de Leghorn y el Caribe exportaban corales a la India junto con telas finas y adornos europeos. De la India, los judíos exportaban diamantes, piedras preciosas y semipreciosas, como rubíes, esmeraldas, ópalos, topacios y perlas.

Uno de los primeros judíos que vino a Madrás con un permiso especial para establecerse y comerciar fue Jacques (Jaime) de Paiva (Pavia), natural de Ámsterdam. Mediante sus buenas relaciones con los gobernantes, adquirió minas en el reino de Gloconda, cerca de la ciudad. Al mismo tiempo se las arregló para convencer a las autoridades inglesas de permitir una colonia de judíos en Madrás, y por ello él fue uno de los organizadores de la kehilá. En un terreno en los suburbio se construyó un cementerio. Durante uno de sus viajes a las minas de su pertenencia, se enfermó y murió en Madrás y fue inhumado en ese camposanto. En su lápida se lee que murió en «en el mes de Tishrí 5548-1687».

Casualmente, su esposa, una judía portuguesa, se enamoró del gobernador inglés de Madrás, Elihu Yale, y se fue a vivir con él, lo que produjo un escándalo en la sociedad colonial de Madrás. Yale posteriormente alcanzó la fama al otorgarle una donación cuantiosa a la Universidad de New Haven, en Connecticut, que recibió posteriormente su nombre. Hieromima de Paiva y su hijo murieron, al igual que él, en Sudáfrica.

Además de la explotación minera en Gloconda, otros dos judíos –Salvador Rodrigues y Antônio do Porto– tras haber sido rechazados de comerciar en Madrás por ser intrusos, comenzaron sendos proyectos mineros en Gloconda. Sus relaciones excelentes con los gobernantes indios eran tan favorables a las autoridades de Madrás, que se llegó a considerarlos caballeros muy honorables de esta ciudad.

Gradualmente, la actitud hacia los comerciantes judíos se hizo más positiva. Los judíos de Ámsterdam y Londres se empezaron a asentar en la ciudad y se unieron a los sefardíes que venían de Leghorn y las islas del Caribe. Así, la comunidad formó una corporación oficial llamada Colony of Jewish Traders, en 1687, cuya directiva estaba compuesta por Jaime de Paiva, Pedro Pereira, Antonio do Porto y Fernando Mendes Henriques. No se puede establecer el número de judíos residentes en Madrás, aunque su presencia en la municipalidad demuestra su importancia: el 29 de septiembre de 1688, el gobernador Elihu Yale fundó el concejo de Madrás, compuesto por un alcalde, doce concejales vitalicios, y un cuerpo legislativo integrado por 60 ciudadanos.

El alcalde fue elegido por una comisión formada por tres empleados de la Compañía, un francés, tres judíos, dos portugueses y dos ciudadanos locales. Esto demuestra el peso de la representación judía.

Los tres concejales judíos fueron Bartolomeo Rodrigues, Domingo do Porto y Álvaro da Fonseca quienes habían llegado a la India, vía Covalón, donde supuestamente vivieron como católicos portugueses. A su arribo a Madrás, volvieron abiertamente al judaísmo.
Al principio se les consideraba intrusos; pero, con los años llegaron a ser dueños de una de las compañías mercantiles más grandes de Madrás, y comerciaban con piedras, corales, ámbar y sándalo, y abarcaban toda la India, Birmania, Indonesia, China y las Filipinas.

Bartolomeo Rodrigues, también conocido como Jacob de Sequeira, era el presidente de la compañía. Judío inglés, llegó a ser uno de los ciudadanos más prominentes de Madrás. Tras su muerte en 1692, fue sustituido por Álvaro da Fonseca, su socio, también conocido como Jacob Jesurun Álvares (algunos de los judíos portugueses de Madrás utilizaban sus nombres lusitanos cuando visitaban Goa y Santo Tomás, en África, que estaban en manos portuguesas y donde estaba activa la Inquisición, y sus nombres judíos en Madrás).

Álvaro da Fonseca provenía de la isla caribeña de Nieves. En su mandato, la compañía creció y poseía sus propios barcos mercantes entre Madrás y Europa. La Compañía de la India Orienta utilizaba los buenos oficios de los judíos portugueses, establecidos en Madrás, en sus esfuerzos diplomáticos de expandir la red comercial inglesa. De estos diplomáticos el más destacado fue Avraham Navarro, quien comenzó su carrera como intérprete y lingüista y formó parte de una misión especial a China que trató de convencer al Emperador de abrir el puerto de Amoy al comercio internacional.

La misión falló y Navarro se hizo empleado de la Compañía en Madrás. Cuando el Imperio Mogul se tornó agresivo contra los comerciantes ingleses, Navarro fue enviado en una misión ante el emperador Aurangzeb, y con unas negociaciones muy complejas obtuvo el permiso para los comerciantes ingleses.
Murió en 1692.
Las firmas comerciales judías crecieron y continuamente se expandieron internacionalmente. El mercado de gemas se volvió una ciencia. El mayor especialista en el corte de diamantes, pulitura y avalúos era Isaac Sardo Abendana ( 1662-1709). Natural de Holanda, era un judío observante que conocía el hebreo, se convirtió en un consejero experto para muchas compañías de Madrás y amigo personal del gobernador William Pitt, quien, curiosamente en su testamento, estipuló que si su viuda debía volverse a casar lo haría en una ciudad donde hubiera una sinagoga. Madrás no la tenía. Su viuda se casó con un luterano alemán.
Las grandes casas comerciales de Madrás comenzaron a mudarse a Londres, y dejaban sólo a un miembro de la familia en la India. La enorme y prestigiosa firma Castro, fundada por Samuel de Castro, se fue de Curazao a Madrás y de allí progresivamente a Londres, donde prosperó. Otra de las casas era la de Salomón Franco de Leghorn, que tras el éxito comercial en Madrás se fue a la capital británica. Por su parte, Álvaro da Fonseca, el mayor comerciante de la ciudad india, se fue también al Reino Unido donde se convirtió en uno de los más renombrados especialistas en el avalúo de diamantes.
A mediados del siglo XVIII ya no había judíos portugueses en Madrás. Las lápidas del viejo cementerio judío fueron llevadas al Parque Central de Madrás en 1934 junto con las entrada del cementerio donde se lee Beit Hahaím en caracteres hebreos, el mayor vestigio de la presencia judía en Madrás en el siglo XVII.

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