Gal Tamir pone de moda la tradición con su ROMANCERO SEFARADÍ, Por Chiquita Levov

Por Chiquita Levov

El cantautor israelí de fama internacional Gal Tamir, que se hizo acreedor a numerosos premios musicales y con dos discos a cuestas, llegó a América Latina para presentar su tercer álbum «Romancero Sefardí» un trabajo musical sobre canciones judeo-españolas de la Edad Media, titulado “Romancero Sefaradí”, con hermosos arreglos musicales actualizados a nuestros días y a su tan particular estilo musical, cuyo lanzamiento esta programado para dentro de algunos meses en Argentina.

El año pasado, Tamir estuvo en Chile para presentar su segundo disco solista, Voluntad, y cautivó los oídos con su vozy estilo musical con la intención de instalarse en el escenario musical latino. El artista confiesa que Voluntad se creó para llegar a un mercado más amplio que el israelí. Y agrega: «Este disco es mi carta de presentación en el mercado latino; está pensado y dedicado especialmente para ello».

Con mucho orgullo cuenta que el disco Voluntad ya ha cosechado éxitos en el extranjero. En julio de este año obtuvo el Premio Grindie de Excelencia, que entrega la emisora estadounidense por internet RadioIndy.com, además de ocupar por un año consecutivo el primer lugar del ranking latin/pop en el sitio numberonemusic.com, en el que el simple más escuchado fue Voluntad.

Ha obtenido importantes premios en numerosos festivales internacionales de la canción:

Primer Premio, Disco de Platino, con el tema Muchacha ojos de papel, y el tercer lugar por la interpretación de ¿Dónde van?, ambos en la categoría de «Intérpretes de Canciones Conocidas» en el Vigésimo Sexto Festival de la Canción Latinoamericana de California, en San Francisco, Estados Unidos. También participó en la sexta edición del Festival Internacional de la Canción de las Islas Canarias, donde obtuvo cinco menciones de honor y dos diplomas especiales como intérprete y compositor; y fue uno de los tres semifinalistas en el Equinoccio Latin Awards of South America, capítulo Uruguay.

Extracto de un artículo de Aurora