FYODOR DOSTOEVSKY, Los Hermanos Karamazov y el libelo del crimen ritual

Maria del Carmen Artigas
University of New Orleans

Especial para Maguén – Escudo
Los Hermanos Karamazov (1880) fue editado y traducido por Richard Pevear y Larissa Volokhonsky recientemente. En la Tercera Parte aparece el famoso libelo del crimen ritual. Fedor Dostoevsky menciona la repetida difamación que aparece desde la antigüedad clásica hasta el presente. Esta difamación aumenta o disminuye y cobra diferente formas según los deseos políticos, sociales o personales de perseguir al pueblo hebreo.
Los judíos sufrieron toda clase de atropellos, torturas y matanzas debido a este libelo. Flavio Josefo escribió En contra Apión negando la absurda difamación. La acusación se la repitió en Inglaterra en 1168, en Francia en 1171. Alfonso X el Sabio, menciona que los judíos roban y comen niños en Las Siete Partidas.
En España momentos antes de la Expulsión de 1492, se acusó a unos humildes judíos de haber raptado y crucificado a un niño de La Guarda y usado la sangre para los rituales. La propaganda sirvió como causa inmediata de la expulsión. Torquemada conoció perfectamente todos los detalles del juicio. Con seguridad los Reyes Católicos sabían lo que pasaba. Según el escritor Julio Caro Baroja el juicio y la acusación que se conoce como «La del niño inocente de La Guarda» se usó para como propaganda para conmover la opinión pública en contra los judíos, y crear el falso y dramático motivo para ayudar la causa de la expulsión.
En el siglo XVII unos judíos de Lituania fueron acusados de torturar a un niño. En 1759, se le pidió al papa Clemente XIV que organizara una investigación. Esta terminó con una defensa al pueblo de Israel y un pedido por parte de Roma de que la calumnia no continuara. Sin embargo, en 1881-82, un importante periódico católico en Italia Civiltá Catholica comenzó una campaña para que el libelo fuera aceptado como verdadero.
Lo que se conoce como «El suceso de Damasco» fue un verdadero drama del cual participaron, prácticamente, numerosos países europeos y asiáticos. En 1840 el Consulado Francés en Damasco envió a París una nota notificando la desaparición de un religioso y su sirviente. El capellán del consulado, Padre Tommaso, con su sirviente Ibrahim fueron al barrio judío de la ciudad para poner en la puerta de la sinagoga un cartel sobre una venta pidiendo ayuda a las familias pobres. El Padre Tommaso y su sirviente nunca volvieron al monasterio. La calumnia de que los judíos habían matado al religioso y a su sirviente creó una disputa internacional política y religiosa. Los periódicos publicaron noticias a favor del crimen ritual, probablemente para culpar al nacimiento de numerosos movimientos internacionales, como el darwinismo, el socialismo y el nacionalismo. Las acusaciones del libelo no terminaron en 1840, sino que continuaron en 1880, 1860, 1889. En la Alemania de Hitler el 1º de mayo de 1934 uno de los principales periódicos, Der Stuermer, dedica un número al «crimen ritual». El investigador Jonathan Frankel en su meticuloso estudio sobre el libelo de Damasco, anota que si bien con este se crea la agitación del pueblo en contra los judíos, el Segundo Concilio Vaticano repudió específicamente «la acusación del crimen ritual a los judíos», en 1965.
En el caso de Los hermanos Karamazov, los personajes son extremadamente contradictorios y de gran intensidad humana y psicológica, especialmente Iván y Dimitri. Este último es acusado del homicidio de su padre, que, aunque no fuera él quien lo matara, es condenado a prisión en Siberia. El tercer hermano, Alyosha, que balancea los dos mencionados por su religiosidad y bondad, duda de si el «crimen ritual» es verdadero o no. Alyosha es un monje novicio, que puede dejar el monasterio si lo deseara.
En la Tercera Parte, en la página 583, Alyosha visita a Lisa, una joven de familia adinerada que no está segura si el «crimen ritual» es cierto. En las Notas señaló la traducción inglesa del pasaje.
Liza, le pregunta a Alyosha, «¿… es verdad que los judíos roban a los niños durante la fiesta de la Pascua y los matan?»
Alyosha le contesta, «No sé».
La joven continúa: «Tengo un libro aquí que explicaba un juicio en donde se juzgaba a un hombre que en algún lugar cortó todos los dedos de la mano a un pequeño niño de cuatro años, y luego lo crucificó en la pared con clavos. El niño murió en cuatro horas. El hombre dijo que el niño se quejaba y quejaba. Se paró y agregó: “Eso es bueno”
Alyosha responde: “¿Bueno?”»
El pasaje es ambiguo y contradictorio. La joven explica que llamó a otra persona que le confirmó que lo del niño era cierto. Luego continúa y añade que le gusta la compota que está comiendo y la une a la preocupación por el niño. Lisa mezcla la delicia de una compota al dolor de un niño que supuestamente había sido crucificado por un judío. Lo que llama la atención es que el personaje que parecería contrarrestar a sus hermanos tenga inseguridad sobre el libelo. Si bien responde «¿Eso es bueno?», esto último no es claro. De todas manera hay una duda, Alyosha no está seguro.
El pasaje es mucho más extenso, pues Lisa continúa que llamó a un segundo hombre, que nuevamente confirmó el suceso. Lisa añade que lloró toda la noche pues pensaba en el niño de cuatro años.
En todo texto literario existen el escritor, el subconsciente del mismo, el de la sociedad que lo rodea y los personajes que el escritor crea. Decididamente Dostoevsky estaba familiarizado con el libelo y lo hace dudar al más serio y «normal» personaje. Dostoevsky fue arrestado por Nicolás I y condenado a pena de muerte. A último momento fue perdonado en 1849 y solamente después de este episodio en su vida emprendió la escritura de Los Hermanos Karamazov. Después de la publicación de la novela, Dostoevsky participó activamente de la vida de la corte de Alejandro II. Entonces, el lector se pregunta: si escribió lo del libelo para complacer a la corte, a sus amigos, o si se unió consciente o inconscientemente al antisemitismo que reinó en Rusia en el siglo XIX. Dostoevsky en otras páginas anota un interesante comentario: «…Los pecados no pertenecen a una persona, sino a la comunidad…» (p. 591). Alejandro II promulgó leyes en contra el pueblo hebreo. Por ejemplo: los judíos no podían emplear cristianos como sirvientes, no podían viajar libremente y no podían tener tierras. Asimismo, hubo numerosas persecuciones. Con toda seguridad, Alejandro II, que se adhería estrictamente a la religión cristiana ortodoxa, aumentaría el antisemitismo de la población.
Después de 1880 los crímenes en contra los judíos aumentaron así como las horribles matanzas y acusaciones, pero Dostoevsky ya había publicado el libro.