Entrevista con Stanley Hordes ¿Así que piensas que eres CRIPTOJUDÍO?

Amy Klein

Stanley Hordes es uno de los expertos más famosos en el estudio de los criptojudíos, con su libro reciente denominado «The end of the Earth: a History of the Crypto-Jews of New Mexico» (Prensa de la Universidad de Columbia, 2008) y su próximo trabajo sobre los marranos del Caribe hispánico, Puerto Rico, Cuba, República Dominicana y Jamaica preinglesa. El exhistoriador del estado de Nuevo Méjico (Estados Unidos) e investigador de Instituto Iberoamericano de la universidad de esa misma entidad federal explica qué es exactamente un criptojudío y cómo se puede indagar en el pasado.
–¿Qué es un criptojudío?
Hordes –Es alguien que profesa una fe abiertamente y el judaísmo en secreto. Después de 500 años este remanente cultural abarca un amplio espectro, desde gente que no está consciente de ello ni tiene prácticas religiosas, sino un nexo sanguíneo, un nombre sospechoso o la tendencia a padecer ciertas enfermedades típicas de poblaciones judías; hasta gente cuya abuela aún enciende velas los viernes por la noche, que observa el Shabat o que se abstiene de comer carne de cochino y no mezcla leche y carne en el mismo plato; gente que aún circuncida a sus hijos y lo han hecho mucho antes de que los médicos llegaran a Nuevo Méjico.
Técnicamente, la palabra «converso» se refiere a una persona que se somete a un proceso de asunción de una nueva religión; pero, el término se ha estado usando para referirse a sus descendientes. Un criptojudío o judío secreto es alguien que practica su judaísmo de forma clandestina, mientras en público practica otra religión. Anusim es el vocablo en hebreo que se aplica a los que obligaron a bautizarse, mientras que meshumadim se refiere a los que lo hicieron por voluntad propia. El término «marrano» es más complejo y tiene diferentes explicaciones históricas. La que me parece con más sentido es que se trata de una combinación de dos hebraísmos: mumar (convertido) y anús (obligado). No hay que olvidar que marrano también significa cerdo y fue usado por los judíos como peyorativo para sus correligionarios que se bautizaron.

–¿Cómo se relacionó con el estudio del criptojudaísmo?
Hordes –En 1981 me volví el cronista del estado de Nuevo Méjico. Comencé a recibir muchas visitas de gente que decía «sabe usted que más o menos yo enciendo velas los viernes por la noche». Yo meditaba sobre el porqué esta gente me contaba esto, puesto que no era normal que una católica encendiera velas. Un par de semanas después, alguien más vino a mi oficina y a manera de confidencia me dijo: «bueno, más o menos, nosotros no comemos cochino». En las siguientes semanas mucha gente me contaba cómo sus colegas observaban rituales que sugerían un pasado judío. Yo sospechaba de que estaban hablando de sí mismos. Tiempo después me pregunté: «¿Será posible que quede alguna conciencia remanente de judeidad y no solo costumbres hebreas?».

–¿Un apellido puede ayudar a alguien a decirle si tiene sangre judía?
Hordes –Hay un poco de confusión sobre esta pregunta, pues hay mucha gente que piensa que los apellidos terminados en «ez» o «es» son exclusivamente judíos. Esos sufijos simplemente significan «hijo de». Pero, póngase usted en los zapatos de alguien que en 1492 tomó la decisión angustiosa de permanecer en España y convertirse al catolicismo. Entonces, si su nombre era Avraham bem Moshé y usted estaba tratando de asimilarse rápidamente a la vieja sociedad cristiana, la primera cosa que usted habría hecho es desprenderse de ese nombre. Entonces quizá habría tomado el nombre de los cristianos viejos, como González o García –o De la Cruz, De Jesús o Santa María–. Hubo solo un grupo pequeño de casos conde el apellido era exclusivamente judío. He oído algunas historias en las que se dice que el apellido Rael viene de «Israel». Cada Rael que he hallado en Nuevo Méjico proviene de una familia judía del sureste de España que se convirtió al judaísmo por el año de 1480. Pero, hay que ser muy cuidadosos con los apellidos. No hay otra forma de probar ciertamente el origen sino averiguando «quién engendró a quien» o haciendo una investigación exhaustiva en los archivos de registros genealógicos.

–¿Qué hay con el ADN?
Hordes –Las pruebas de ADN potencialmente pueden decirnos un montón. Pero, estamos apenas en una primera etapa de este tipo de investigación, al punto que las compañías comerciales que hacen estos exámenes solo pueden decir quién es la madre de tu tatarabuela, siempre por el lado materno; o quién es el padre de tu tatarabuelo, siempre por la rama masculina. Estos no revelan nada sobre la familia del padre de la madre de uno ni nada sobre otros miles de antepasados. Empero, la cultura no se transmite por los genes. Es interesante, pero la herencia genética no defines quiénes somos. Muchos de nosotros estamos atraídos por los rasgos culturales y la conciencia de ser judíos, incluyendo la tendencia por la cual los descendientes de criptojudíos se casaban siempre entre ellos. La investigación genética y genealógica nos da una verosimilitud histórica de prácticas supuestamente marranas que pudieron haberse transmitido. Todas estas vías de investigación se complementan unas con otras.

–Algunos piensan que todo este asunto es falso, como es el caso de la folclorista Judith Neulander, que cree que algunos latinos de Estados Unidos pudieron haber inventado una «identidad criptojudía imaginaria».
Hordes –El antropólogo Seth D. Kunin respalda esta posición. Sabemos que hubo miles de marranos de la península Ibérica, convertidos al catolicismo, pero que secretamente mantuvieron su fe judía ancestral y sus costumbres. Algunos creen que esa gente está inventando un pasado que nunca tuvieron para ocultar un origen negro o indígena, a fin de escalar socialmente al mostrar cuán «blancos» son. No obstante, hay otras formas más convencionales de reforzar la «blancura», entonces, ¿para qué quieren ser judíos cuando ser diferentes es despreciado en esa comunidad?