El dialecto JUDEOLIVORNÉS (bagitto)

Gabriele Bedarida

La nación judía (nazione ebrea) de Liorna (Livorno, en italiano) nació con el nombre de nazione portoghese, puesto que fueron los sefardíes exiliados de la Península Ibérica los sujetos de los edictos de Fernando I en 1591 y 1593 que se conocieron como las «livornine», y en Italia se les conocía como portugueses, aunque muchos de ellos eran españoles. Sin embargo, tanto el castellano como el lusitano eran los idiomas oficiales de la comunidad hasta principios del siglo XIX: el portugués para los actos administrativos internos y el español como lengua literaria para los sermones en la sinagoga.

No obstante, entre la mayor parte de los integrantes de este conglomerado judío, la lengua italiana, en la versión toscana de la costa, pronto se extendió, enriqueciéndose con términos, expresiones y proverbios que eran típicamente ibéricos, así como también con vocablos hebreos, algunos de ellos en forma hispanizada, y, debido al intercambio comercial de larga data con la costa sur del Mediterráneo, o debido a la llegada en el siglo XVIII de judíos del norte de África, muchos términos de origen arábigo.

De esta manera apareció el bagitto (o bagito): no era una lengua ni un dialecto, sino más bien, como mi padre Guido Bedarida acostumbraba a decir, una jerga (gergo), una especie de mezcla de tradiciones familiares y alocuciones que obedecían a la necesidad de evitar ser entendidos por el mundo externo: una jerigonza de la calle, en verdad, con la que se pretendía tratar de proteger ciertas reservas, en una ciudad en la que nunca hubo un gueto, y que por lo tanto permitía a los judíos mezclarse libremente, o casi, con el entorno.

Desde el punto de visto lingüístico, tal como lo hemos advertido, era toscano; pero con un «cantadito» o cadencia particular (quizá de origen portugués), y con la pronunciación de ciertas palabras que permitían al interlocutor distinguir al hablante judío de sus coterráneos gentiles.

Por ejemplo, la «s» sonora intervocálica [típicas del portugués, italiano y francés, y parecida a la «z» en inglés] en la palabra «casa» se hace sibilante [como si fuese escrita con dos eses en italiano y que es típica del español]; una «g» [que en italiano tiene el mismo sonido que la «y» en español] reemplaza a la «c» [que se pronuncia similar a la «ch» española] así tenemos «dogente» en vez de «docente», «bagio» por «bacio». La «p» se debilita para convertirse en «f» («fetto» por «petto», pecho); la «v» se confunde con «b» («caballo» en vez de «cavallo»). Las consonantes dobles del italianos se singularizan («balare» por «ballare»); mientras que en el livornés hay una característica que duplica las consonantes entre dos palabras, en el bagito desaparece. Si un cristiano livornés dice «ammé» o «atté» («a mí» o «a ti»), los judíos dicen «a me» o «a te».

Los discursos normalmente empiezan con un mismo recurso retórico: «Siamo liberi? Non siamo liberi». [¿Somos libres? No somos libres] o «C’è la su’ sposa? S’è intesa male». [¿Aquí está su esposa? Desgraciadamente ya no está con nosotros].

Nos llevaría mucho espacio hacer una lista de las contribuciones de las lenguas ibéricas a la jerga de los judíos de Liorna: hay innumerables palabras que enriquecen el bagitto, desde «aggasagliato» [casado y asentado] a «meldar» [rezar], desde «tomar» [sic, en español] a «stampita» [una caminata]. ¿Y qué hemos de decir de los verbos formados con palabras hebreas con la terminación española –ear, como «gannavear» [robar, de gonev, en hebreo, más –ear]; schochear [que suena a shojear y que se parece al chonjrear en jaquetía, que proviene del árabe y significa roncar o dormir] o bachear (de bojé, llorar en hebreo). Gran número de vocablos hebreos contribuyeron a la formación del bagitto y le dan la característica de lengua familiar, derivada especialmente de la tradición religiosa y de la práctica litúrgica. Así tenemos achlare y achleggio del verbo ejol (comer y comida); chacham (de jajam, sabio) por rabino; scheghez por chico [probablemente del castellano antiguo chiquez, o infancia, tal como se conoce en ladino] shoté (tonto, en hebreo); rashá (malo); davar (palabra); haratá (por retractarse); ain ará (mal de ojo) y así por el estilo. Tardaría mucho en confeccionar una lista estéril de palabras en sí, sin insertarlas en una oración, que le dan un sabor particular al discurso.

Lamentablemente, nunca se ha hecho un diccionario del bagitto y, por ende, debido a que sus hablantes ya no están entre nosotros, de ahí surge la necesidad de revisarlo en la literatura: comedias, composiciones rimadas, sonetos, lo poco que se ha dejado en papel a lo largo de tres siglos, yendo de los poetas cómicos a otros que se declararon a sí mismo antisemitas, a entusiastas que a toda costa quisieron preservar la tradición, puesto que, querámoslo o no, forman parte de la cultura e historia sefardíes.

Sin embargo, hay un área en la que Liorna no se compara con las grandes comunidades sefardíes, desde Marruecos y otras del Magreb a Salónica, Esmirna o Rodas y otras en los Balcanes, que crearon en judeoespañol una gran producción literaria y periodística, la expresión del espíritu, la sabiduría y el humor popular. En Liorna, a razón del reducido número de judíos que aquí vivían y a la ausencia de un gueto, que permitió mezclarse libremente con el entorno, o, finalmente, por la prevalencia del dialecto toscano, como hemos visto, poco se creó y poco se preservó.

Llama la atención que hayan sido los cristianos los que comenzaron a escribir poemas humorísticos en bagitto. El primero fue Natale Falcini con su obra Giuditta o la Molte d’Ulufelne (Judit y la muerte de Holofernes) que, lamentablemente, no conozco, seguida por Betulia Liberata (Betulia liberada) que escribió en dialecto judeolivornés Luigi Duclou (o al menos se le atribuye) en el que el elemento bagitto se limita a cambiar la «p» por la «f» y la «v» por la «b», y unas cuantas alocuciones, y que constituye un poema humorístico sin intenciones de sátira antisemita.

Giovanni Guarducci tiene un estilo totalmente diferente en su tonada antisemita Pensieri e mosse di un eroe della Nazione (pensamientos y deseos de un héroe de la nación) o en Leone Cesana o un passo abante della Nazione (Leone Cesana o un paso adelante por la Nación): en el primero un zelote trata de organizar una revuelta de los judíos para vengarse de las ofensas y humillaciones de las que cada uno ha sido sujeto; pero, el intento termina en el ridículo; en el segundo, los judíos defienden sus méritos y sus organizaciones frente al pueblo donde viven; mientras en Statuti del Teatro Rossini (Estatutos del teatro Rossini) el autor quiere realzar cómo los judíos supuestamente han estado apoderándose de la ciudad tras su emancipación. Todos estos escritos están en versos en un estilo infamante y –¿por qué no– divertido, expresados en un lenguaje ponzoñoso que uno no esperaría en una ciudad como Liorna: el idioma que utiliza es similar al de Duclou.

La obra de Rafaello Ascoli llamada Gli Ebrei venuti a Livorno (Los judíos que llegaron a Liorna) es un poema corto en italiano que merece la pena resaltar. Publicado a finales del siglo XIX, en una edición de apenas 20 ejemplares, se creía que estaba perdido hasta que el profesor Fornaciari afortunadamente lo descubrió. Contiene información de gran calidad y cantidad sobre la comunidad judía de hace 150 años, con tantas frases en bagitto con explicaciones de su origen, que constituye casa una ilustración en verso de cómo era la vida judía en aquel tiempo en Liorna.

Sin embargo, el principal autor de la literatura bagitta es Guido Badarida, nativo de Ancona que llegó a Liorna a la edad de 15 años, y se enamoró de la lengua hablada que ya, hace ochenta años, estaba desapareciendo, por lo que asumió la tarea de rescatar su memoria. Cuando oía cualquier cosa que se consideraba una sbagittata él la anotaba en cualquier papel que tuviera a mano, y entonces, cuando no podía dormir, componía un soneto basado en esa frase particular. Su principal trabajo es, de hecho, Ebrei di Livorno in 180 sonetti giudaico-livornesi (Los judíos de Liorna en 180 sonetos en judeolivornés) que es una retahíla que empieza con una historia de la Nazione Ebrea desde la disputa entre un marrano y un inquisidor en el siglo XVI en Liorna, hasta la despedida de un judío livornés, que tras sufrir persecución, se va a Israel. Un trabajo que intenta presentar un fresco de las vidas, mentalidad y costumbres de la población israelita desde sus inicios hasta nuestros días.

No es un trabajo fácil de leer, puesto que los personajes obviamente hablan en verso; hay varios hablantes en el mismo poema y utilizan un amplio repertorio de expresiones en jerga (gergali) que ya no se usa y lo que dificulta el acceso para los lectores actuales. El panorama que presenta es, sin embargo, variado y vívido: palabras del mercado, la familia y de los negocios, así como chismes, todo viene junto en un fresco colorido de la vida del barrio judío de Liorna; entre la alegría y el dolor, la riqueza y la pobreza, sazonada con el ingenio toscano y la viveza sefardí, trayéndonos, en estos días de periódicos ilustrados, cine, televisión, teléfonos celulares y viajes supersónicos, una atmósfera que ya no existe.

Del mismo autor tenemos varias comedias: Vigilia di Sabato (En la víspera de Shabat); Il Siclo d’Argento (El siclo –shékel– de plata), Un intermezzo di canzone antiche (Un intermedio con canciones antiguas), que fue montado, en los años 20 y 30 del siglo pasado, por una compañía de teatro judío en varias ciudades italianas. Las dos primeras piezas se volvieron a publicar recientemente a cargo de Umberto Fortis, mientras que la tercera, la más cercana al objetivo de esta disertación, ha salido ahora de la mano del profesor Fornaciari, en una antología de escritos en bagitto que igualmente contiene una colección de sonetos, así como composiciones de otros dos escritores livorneses: Cesarino Rossi y Mario della Torre.

Hay dos poemas cortos de Rossi: La Nozze (La boda) y La Milá (la circuncisión) que son realmente deliciosos, debido a los chistes que expresan la psicología popular y crean un efecto humorístico que se disfruta. Del segundo poeta hay algunos sonetos resaltables que son muy fáciles de entender.

He tratado, en mi condición de lego y no como lingüista ni dialectólogo, darles una idea del habla antigua de los judíos de Liorna, que debe ser incluida, por justicia, en la amplia familia de los dialectos sefardíes que caracterizaron la diáspora de los refugiados de la Península Ibérica y hoy dan testimonio de las vicisitudes de su historia y de su vida diaria.

Sephardic Horizon. Volumen 2.