EL CEMENTERIO JUDÍO más antiguo del Caribe está desapareciendo

Karen Attiah

Las lápidas muestras señales de deterioro y sus inscripciones están borradas. Las piedras tumulares que han cubierto las tumbas durante siglos sucumben. El mármol blanco se ha ahollinado, debido al humo acre que expulsa la refinería de las cercanías.
Uno de los cementerios judíos más antiguos del hemisferio occidental, el Bet Haim de la isla de Curazao, poco a poco está desapareciendo bajo el sol del Caribe.
El Bet Haim se estableció en el siglo XVII y está considerado un hito importante en una isla tan rica en historia que incluso la UNESCO declaró Patrimonio Mundial de la Humanidad el centro de su capital. Este lugar escasamente poblado por 150 mil personas, situado al frente de la costa de Venezuela, es más conocido actualmente como un lugar de buceo o por el licor azul sabor a naranja que lleva su nombre.
Con sus monumentos prodigiosos y sus epitafios en varios idiomas, el cementerio de Curazao es una guía para contar la casi desconocida historia de los judíos del Caribe que huyeron de España y Portugal evitando la Inquisición, destinada a erradicar a judíos, musulmanes y otras personas consideradas heréticas de las naciones cristianas. Muchos de los exiliados encontraron refugio en Holanda, con algunos de sus descendientes que se establecieron en la colonia neerlandesa, y que hoy conforman un sociedad heterogénea, que tiene un estatus semiautónomo del Reino de los Países Bajos.
Pero, este hito está en peligro. La corrosión continua, intensificada por la cercanía a una vetusta refinería, se considera ahora indetenible, dijo René Maduro, presidente de la sinagoga Mikvé Israel-Emanuel, que posee y administra el camposanto.
«Créeme, quisiera que hubiera algo que pudiéramos hacer para proteger el cementerio», dijo Maduro, cuya familia llegó a Curazao en el siglo XV y tiene 75 de sus cien antepasados enterrados en el Bet Haim. «Sobrepasó el punto en que se podía reparar».
El cementerio de Curazao está entre uno de los camposantos en peligro que «preservan la historia cultural, étnica, biográfica y religiosa» de los judíos del Caribe, dijo Rachel Frankel, una arquitecta de Nueva York que ha estudiado y documentado estos lugares en las Américas, incluyendo sus pares de Jamaica y Surinam.
La comunidad de Curazao está tratando de preservar electrónicamente el cementerio con el establecimiento de una página web que contienen videos y fotografías, explicó Maduro. El plan de establecer un camposanto digital está aún en desarrollo, pero una esfuerzo de poca tecnología ha logrado colocar réplicas de las diez lápidas más ornamentadas en una exhibición en el Museo Histórico Judío de Willemstad, la capital.
Además de ser lugares sagrados, Frankel explicó que los cementerios ayudan a documentar la inmigración de los judíos sefardíes del Caribe, cuyos antepasados huyeron tras ser expulsados de la Península Ibérica durante la Inquisición, además de los askenazíes que más tarde abandonaron Europa del centro y del este buscando fortuna en el Nuevo Mundo. Además de Curazao y Jamaica, grandes grupos de judíos algunas vez vivieron en la pequeña isla holandesa de San Eustacio, así como en Santo Tomás y Barbados.
En algunas de las islas, los judíos coloniales llegaron a sumar centenas, y otras hasta miles, dijo Frankel. A mediados del siglo XX, muchas de las comunidades entraron en declive, pero los cementerios que estuvieron activos durante dos siglos permanecieron.
La comunidad judía de Curazao data de 1650, y erigiò la sinagoga Mikvé Israel-Emanuel, que está considerada la sinagoga más antigua aún en funcionamiento del Hemisferio Occidental, así como también el cementerio Bet Haim. El kahal cuenta aproximadamente 350 miembros, de los cuales solo 200 viven realmente en Curazao. Una sinagoga ortodoxa en otra parte de Willemstad cuenta con aproximadamente 60 familias.
El cementerio ocupa lo que alguna vez fue una plantación en las afueras de Willemstad. La inscripción más antigua es de 1668 en una lápida hecha de arcilla, que según los registros fue mantenida por la comunidad, que cree que hay aproximadamente 5 mil tumbas en este lugar, aunque solo una tercera parte de los epitafios aún es legible, en una mezcla de idiomas que incluyen portugués, español, holandés y hebreo. También están desapareciendo los bajorrelieves conocidos como ilustraciones sepulcrales, algunas tenidas como verdaderas obras de arte.
Iván Becher, presidente de la sinagoga Shaare Tsedek de Willemstad, afirma que su abuelo está entre los últimos enterrados en el Bet Haim, hace 60 años.
«La tumba de mi abuelo está muy bien mantenida; pero, el resto de los túmulos han sido víctima de la erosión… Es muy malo», explica.
Los expertos que han estudiado las lápidas dicen que el deterioro es causado por una combinación de factores, como el viento, el salitre y la humedad, dijo Michael A. Newton, un arquitecto que trabaja con la Fundación de Monumentos de Curazao, un grupo de conservación patrimonial.
Un vocero de la refinería, cuya propiedad es del gobierno curazoleño y está operada por contrato con Pdvsa, no contestó las llamadas que se le hicieron para conocer su punto de vista.
Los operadores de la refinería ocasionalmente han ayudado con la manutención del cementerio, señaló Maduro.
Los miembros de la comunidad han consultado a varios expertos de Holanda y Estados Unidos para buscar una posible solución para detener la corrosión; pero, los correctivos eran excesivamente altos y en la mayoría de los casos se consideran solo paños calientes.
Las leyes judías prohíben desenterrar los cadáveres, por lo que mudar el cementerio a otra parte de Curazao que esté menos amenazado por el humo de la refinería está fuera de consideración, aseveró Maduro.
La arquitecta Frankel dijo que la preservación también ha sido difícil para otros cementerios históricos del Caribe que ya no están activos y las comunidades que los heredaron cada día merman más.
Según Frankel, «en los sitios donde no hay contaminantes, hay otros problemas… La vegetación crece rápido y con bríos en el clima subtropical. Las cabras, que existen incluso en los centros urbanos, se meten por las puertas abiertas. Y ya que las ciudades del Caribe están creciendo, estos cementerios se convierten en vertederos de basura donde falta la higiene». El acceso al cementerio virtual puede hacerse por la página http://www.snoa.com/snoa.html

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