CRÓNICA DE LA BÚSQUEDA DE MI ORIGEN SEFARDÍ (Los avatares de una PARDO)

Mariela Briceño Pardo

 

En el proceso de búsqueda de antepasados sefardíes, con el propósito de recuperar la nacionalidad española, se descubren no solo conexiones con los antepasados, sino con la saga de una familia en su exilio pre y post 1492
¿POR DÓNDE COMENZAR?
Había iniciado en los avatares de buscar mi origen sefardí; mas, una vez promulgada la Ley de Naturalización de los Sefardíes, esa fue la primer pregunta que me hice: ¿por dónde comenzar? Le comenté a mi hija sobre la ley y le dije: «¿Sabes?, el apellido Pardo es de origen sefardí; voy a investigar a ver hasta dónde llego».
Con la maravilla que es Internet, se inició mi búsqueda colocando, «Pardo judío sefardí Venezuela» y comenzó a repetirse un nombre, Isaac José Pardo Abendana; se ha de reconocer que hasta ese entonces yo desconocía su existencia y la importancia que iba a tener en la investigación y especialmente en mi vida.
Es así que se comienza a indagar quién era él y se encontró con diferentes reseñas que lo referencian como «judío sefardí proveniente de Altona, ciudad alemana cercana a Hamburgo. Llegó a Venezuela, con solo 17 años de edad en el año 1841. Promotor y fundador del primer banco del país, llamado Banco de Venezuela, y creado por decreto del presidente José Antonio Páez, prominente jurista con participación protagónica en la redacción del Código de Comercio, lo que le valió una condecoración del presidente de la época, Guzmán Blanco. Administró y dirigió el primer telégrafo de Venezuela. Además fue cofundador del primer periódico de La Guaira y del teatro Caracas…».
Surgió la pregunta y se decide comenzar a reconstruir la filiación a partir de los hermanos Pardo Soublette. Seguir ese caminoera muy fácil: mi abuelo Antonio, era uno de los siete hermanos de la estirpe formada por Jacobo Isaac, Carlos, Antonio, Margarita Teresa, Arturo, Guillermo e Isaac. De los hermanos del abuelo, remembranzas muy vagas de la tía Margarita; lo que se recuerda son algunas historias que contaba mi mamá, referidas a ciertos riesgos en los que incurrió en la Francia de la Segunda Guerra Mundial –que no se pueden confirmar– y una foto pu- blicada en el diario El Nacional, fechada jueves 12 de febrero de 1970, que reseña el traslado de los restos del general Carlos Soublette al Panteón Nacional, en el cual aparece firmando el acta de la inhumación en su carácter de bisnieta; de los otros tíos abuelos no se tiene ninguna imagen muy presente; solo de uno de los hermanos Pardo Soublette, aparte, obviamente del abuelo, se tienen recuerdos certeros, el tío Isaac J. y su esposa, la tía Mercedes, con quienes se compartió en muchas reuniones familiares.
Isaac J. visitaba con frecuencia a su hermano; de esos encuentros se rescata de la memoria un hecho que siempre llamó la atención: cuando llegaba a la casa familiar subía a la recámara del abuelo y se encerraban por horas. Era un momento de intimidad entre los dos hermanos, que ninguno de los que hacíamos vida en esa casa, o por lo menos yo, sabía qué compartían, como también lo acongojado que lo vi con el fallecimiento de mi abuelo
EL ÁRBOL
Sabía por una foto que el abuelo le regaló a mi mamá, «su mayita», que su progenitora fue Amelia Soublette de Pardo, que, por palabras escritas de su pluma en el reverso de la foto, era nieta del General Carlos Soublette, se acota, y de su esposa, Olalla Buroz Tovar. Siguiendo lo que medianamente se conocía, se empezó a buscar información referida

el lado Soublette, se encontraron muchas reseñas de las que no es menester hacer mención, toda vez que esta crónica está referidama evidenciar la búsqueda sobre del origen sefardí del apellido Pardo; sin embargo, es pertinente señalar que el matrimonio Soublette-Buroz tuvo seis hijos. Uno de ellos fue Evaristo y es el que interesa.
Las razones por las que Evaristo Anselmo llega a Chile no se encontraron, pero sí que fue un personaje importante dentro de la sociedad local de ese entonces y en la masonería de ese país, siendo Gran Maestro para el período 1878-1881, época en la que aconteció la Guerra del Pacífico, conflicto bélico entre Chile, Bolivia y Perú (1879-1884)

Evaristo Anselmo se casó con Margarita Garrín y Varas en Valparaíso y de esa unión nacieron cuatro hijos: Carlos, Guillermo, Eduardo y Antonia Amelia. A resaltar en esta crónica es esta última –mi bisabuela– que nació en Copiapó, Chile, el 9 de enero de 1858. Como no se lograba seguir construyendo el árbol por desconocimiento, se decide hablar con el tío Ignacio (el hermano menor de mi mamá y siempre sumergido en las historias de la familia), a la pregunta de quién fue el marido de la abuela Amelia, respondió: «El esposo de tu abuela Amelia fue Jacobo Pardo Monsanto», fue la primera vez que supe de él… Seguidamente dijo: «Tu abuelo Jacobo era hijo de Isaac José Pardo Abendana y María de Jesús Monsanto, quienes que se casaron en la Catedral de Caracas el 22 de junio de 1846».
La sorpresa fue grande, en un mismo instante se había logrado armar la primera parte del rompecabezas y la filiación con los Pardo Monsanto y por ende, con Isaac José Pardo Abendana. El haber descubierto el parentesco con Isaac José, que había sido conocido como judío sefardí, tornaban relativamente cercanas mis raíces sefarditas. ¡Mucho me faltaba por conocer de este extraordinario personaje!, pero se sigue con la historia
Isaac J. Pardo Abendana y María de Jesús Monsanto
En uno de los intercambios que hubo con el tío Jorge, (el hermano mayor de mi mamá) este comentó que Isaac José Pardo se había convertido al catolicismo recibiendo las aguas bautismales un día antes de su matrimonio con María de Jesús (ella católica, pero descendiente de judíos), se presume que ello ocurrió en virtud de que en aquel entonces no estaba permitido el matrimonio de contrayentes que profesasen religiones distintas (matrimonio mixto) y no existía el matrimonio civil, que fue instituido por Guzmán Blanco el 1° de enero de 1873.
Cuando se comenzó a escribir esta crónica no había sido posible conseguir la partida de bautismo ni la del matrimonio, ambos sacramentos celebrados en la Catedral de Caracas; esos hallazgos se comentarán más adelante.
De acuerdo con la bibliografía consultada, se puede afirmar que existen incongruencias con respecto al lugar y fecha de su nacimiento, de lo que no queda ninguna duda es que era hija de Antonio Mendes Monsanto y Lucía Rivas de León, por ende, sus apellidos originales eran Mendes Rivas, se desconocen las razones por las cuales asumió el apellido Monsanto, siendo este el que aparece en el acta del matrimonio celebrado en la Catedral de Caracas. Conviene referenciar que el apellido Monsanto es de origen sefardí y de acuerdo con las remembranzas familiares, los padres de María de Jesús fueron judíos conversos.
EL ORIGEN
Una vez que se logró identificar que los Pardo de Venezuela tenían un mismo origen y que no era otro que Isaac José y María de Jesús, surgió la pregunta: ¿hasta dónde debo reconstruir la filiación para demostrar los orígenes sefardíes de mi familia? Como no estaba clara, se tomó la decisión que se debía seguir indagando sobre la historia de los Pardo más allá de Pardo Abendana.
Evidencias documentadas que ubican a los Pardo en España antes de 1492; mas, existen discrepancias en cuanto al lugar exacto de su origen. Hay informaciones que señalan que es originario de Toledo, Castilla la Nueva, pero también se tienen otras menciones que con bastante certeza lo ubican en Prado del Rey, provincia de Cádiz, Andalucía, lo que coincidiría con algunas alusiones que se refieren al apellido original como Prado. La razón de esta dualidad, Prado-Pardo, la conocería tiempo después. En épocas antiguas, muchos judíos usaban como apellido el lugar donde habían nacido o en la ciudad- pueblo en la que hacían vida y el origen del apellido con el que hay más coincidencia es Prado del Rey.
Luego de infinidad de informaciones que se encontraron, de revisarlas y contrastarlas se pudo construir los comienzos documentados del linaje Pardo vinculados a mi familia

que se inician con el patriarca Pardo (1539), su hijo Joseph, su nieto David, su bisnieto Josiah y tantos otros, pero esta parte de la historia tiene su mención especial. El transitar posterior a la diáspora española, lo sitúan en Portugal, luego en Salónica, Ámsterdam, Nueva York, hasta llegar a Altona, hoy parte de Hamburgo; también hay referencias documentadas de los Pardo en Curazao, Jamaica, Surinam y Venezuela, como se refirió todas estas reseñas fueron verificadas, se confrontaron datos e informaciones y algunas de ellas forman parte de esta crónica. Cuando se tuvo la seguridad de poder exponer mi realidad sefardí, se acudió a la Sinagoga Tiféret Israel ubicada en Maripérez, sede de la Asociación Israelita de Venezuela (AIV), donde me dan un nombre, Sima Taranto, un correo y un teléfono.
Haciendo caso a Sima, se acuerda la primera reunión con el doctor Abraham Levy y, por indicación de este, seguidamente se comenzó a elaborar el árbol genealógico con los datos que se iban dando a partir de Pardo Abendana, su matrimonio con María de Jesús Monsanto y sus trece hijos, y pregunta: «¿Eres familiar del escritor!?», la respuesta fue que era su sobrina nieta: «Isaac J. era el hermano menor de mi abuelo, el último de los siete hermanos de la familia Pardo Soublette», sonó a redundancia, pero esa fue la respuesta. Cuando se concluyó el árbol dijo: «Conozco algo de tu historia y hay indicios ciertos de tu origen sefardí, pero ahora debes buscar los documentos que sustenten la filiación tuya y de tu hija, a partir de Isaac José Pardo Abendana».
«El Pariente»
Habiendo pasado la primera prueba, se debía iniciar la búsqueda de los documentos legales que respaldaran la filiación directa con Pardo Abendana.
Mientras me organizaba, supe que en una reunión de amigos, mi nombre había surgido, comentándose la investigación que sobre el origen sefardí Pardo había hecho; como consecuencia de esa reunión y gracias a terceras personas se obtienen señas del «Pariente», quien hace vida allende los mares, y se contacta vía correo contándole las circunstancias. Su respuesta fue inmediata y envió datos, fotos, la traducción al español del Diario de Pardo Abendana en su travesía a Venezuela. Luego se sabría que Henry Pardo, hijo de Manuel Pardo Monsanto y Enriquetta Laygonier de Pardo, nieto del matrimonio Pardo Monsanto, tradujo al español el Diario en su viaje a Venezuela 1841. Sin embargo, lo más importante fue la mención el libro A la caída de las hojas, escrito por Isaac J. Pardo S., nieto del matrimonio Pardo Monsanto y también hizo referencia sobre el sidur de Ángela (la mamá de Isaac José), señalando: «Si lo encuentras, tómale fotos». Se había insistido que lo más importante era encontrar la partida de defunción de Pardo Abendana, búsqueda que se inició por Cumaná, ya que había encontrado informaciones que nos remitían a esa ciudad oriental, debido a que la hija mayor del matrimonio Pardo Monsanto, Angelina, se casó con Ramón Coll, oriundo de allí, y así da cuenta el libro del Dr. Carlos Iturriza Guillén, Algunas familias de Cumaná, Genealogía Coll, Ese fue el motivo del desencuentro.
LOS DOCUMENTOS LEGALES
Conseguir las partidas de defunción del abuelo Antonio y mi mamá era sencillo; pero, dado que la búsqueda de la partida de defunción de Isaac José por Cumaná estaba resultando infructuosa y como se tenía suficiente información referida a que había recibido las aguas bautismales en la Catedral de Caracas antes de contraer matrimonio con María de Jesús, se decidió que se debía comenzar la averiguación por Caracas; se acude a la parroquia y se solicitaron las dos partidas de los sacramentos que se sabía allí se habían celebrado, ya de salida, se pide el acta de defunción de Pardo Abendana, señalan que las copias de documentos antiguos son costosas, ya que deben convocar a una persona que es la única que sabe reproducir las partidas manuales de la época y se autorizó la búsqueda. Luego de dos semanas y con múltiples disculpas se nos informó que se había conseguido el acta de defunción de Isaac J. Pardo. Desearía poder describir la emoción de la sorpresa, los consecuentes gritos en mi casa aquella tarde de viernes, la llamada a mi hija a Bruselas, «¡Carlota, conseguimos la aguja en el pajar!». La tan anhelada acta de defunción expresamente señala que Isaac J. Pardo murió en Caracas el 6 de agosto de 1887, que estaba casado con María de Jesús Monsanto y que era hijo de Jacobo Pardo y Ángela Nehemías Belmonte 3, quien murió en La Guaira el 4 de agosto de 1847 y ese mismo año sus restos fueron traslados y enterrados en Altona.
A LA CAIDA DE LAS HOJAS – Isaac J. Pardo Soublette
Comienza la búsqueda del libro que me llevó a las librerías de libros usados… Se tra- tó afanosamente de conseguirlo por Internet, pero sin resultados; entonces se decide acudir a la biblioteca Isaac J. Pardo, con sede en la Casa Rómulo Gallegos –Celarg– y se encontró, pero no se pudo leer. Llegó a la Biblioteca Nacional y me enviaron a la sección Folletos y ahí estaba, un librito pequeño, de carátula verde, fue la primera vez que se tuvo acceso a ese ensayo que Isaac J. Pardo S. denominó su Cédula de Identidad, en el cual reseña la historia de la familia, el origen judeocristiano que compartimos, datos desconocidos para mí, y en el que cuenta la estrecha relación que hubo entre esos dos parientes que me son cercanos, Isaac José Pardo Abendana y Carlos Soublette. Ese encontrar devino el poder validar gran parte de la estirpe y cómo se entrelazaron dos familias (Pardo Monsanto Soublette Buroz), mi familia, quienes procuraron construir una Venezuela de probidad, prosperidad y libertad. Además, se encontró la respuesta a esa leyenda referida al sidur de Ángela Nehemías Da Costa: «Su libro de oraciones en hebreo (sidur), conservado en la biblioteca del hijo, vino a mis manos y yo lo doné a la Unión Israelita de Caracas»
JACOBO PARDO MONSANTO
Luego de haberse revisado todos los documentos y referencias bibliográficas, se va a entregar a la AIV el expediente que respaldaba el origen sefardí de Carlota –mi hija– y el mío. teniendo ya en mi poder la partida más importante, el acta de defunción de Isaac José, pero a sabiendas que faltaba el enlace con el abuelo Jacobo, pero que se complementaba con las evidencias documentales que se consignaban. Conseguir la acta de defunción de Isaac José Pardo Abendana había sido todo un acontecer y ahora se tenía que buscar un documento que estableciera la vinculación con alguno de los Pardo Monsanto. Lo ideal era con el abuelo Jacobo, porque así se construiría la consanguinidad directa y no era suficiente la partida de defunción del abuelo Antonio que señala que era hijo de Jacobo Pardo y Amelia Soublette. Durante la investigación se había logrado determinar que la fecha de nacimiento del abuelo Jacobo fue el 27 de enero de 1857 y su fallecimiento el 11 de enero de 1927 Como no sabía por dónde empezar, se decide concentrarse en tratar de encontrar su acta de defunción y se consideró que era lo más sencillo dado que en la Caracas de la época había un solo cementerio, es así que se decide en visitar por primera vez el Cementerio General del Sur, era la opción, por comentarios se tenía conocimiento que ese tipo de información había sido digitalizada. Se llegó al archivo del cementerio con la fecha de defunción del bisabuelo y pregun- tando, a pesar de algunas situaciones incómodas de parte de funcionarios excedidos, se tropezó con un personaje de nombre Gregorio Franco, la autoridad del archivo del Cementerio, quien de forma desprendida y ex-traordinariamente gentil, consiguió todos los detalles, desde los linderos del Panteón Pardo hasta la copia de la boleta de enterramiento de Jacobo Pardo, que da cuenta de que fue enterrado el 12 de enero de 1927 y que era vecino de la parroquia Santa Teresa de Caracas. En fin, a pesar del fracaso en ubicar el Panteón Pardo, la visita había sido un triunfo, ya sabía dónde se podía buscar la segunda ansiada partida!
LA VISITA DEL «PARIENTE» A VENEZUELA
El«Pariente» viene a Venezuela a mediados del mes de abril de 2016 y nos conocimos una tarde en su casa. La calidez de la reunión, el compartir anécdotas, pues él ha estado mucho más involucrado con la historia de los Pardo que yo, hubo referencias a las pinturas de retratos de Isaac José, de María de Jesús, así como de una foto del matrimonio Pardo Monsanto. Se sintió sorprendido al entregarte la Genealogía Pardo desde 1539 hasta hoy, pero por el lado del abuelo Jacobo –mi bisabuelo– él desciende de Rafael, el décimo de los hijos del matrimonio Pardo Monsanto.
En esa reunión se supo del mote con el que se conocía en el ámbito familiar a Isaac José – Papá Viejo– y a María de Jesús –Mamá Susa–. Me da a revisar dos libros, el primero que ratifica que Ángela Nehemías Da Costa –madre de Isaac J. Pardo A.– murió en Venezuela y que sus restos luego fueron traslados para ser sepultados en Altona; y el segundo, la historia de las tumbas de los Pardo en el Cementerio Judeoportugués de Ámsterdam.
Como si las emociones no hubieran sido suficientes de ese encontrar familiar, el «Pariente» llama cuando se va en camino al Cementerio General del Sur, diciendo: «Te estoy enviando copia de un artículo publicado en El Nacional de fecha 26 de junio de 1946, escrito por Elba Isabel Arraiz que denominó Los Pardo de Caracas». Era una reseña de Isaac José, de Mamá Susa y de la descendencia Pardo Monsanto; esa nota se realizó con motivo de la celebración de los 100 años de los Pardo en Venezuela y la misa en la caraqueñísima iglesia de Santa Teresa. Cuando se leyó en la tranquilidad de la casa, fue un encontrar con las raíces, le das vida y te identificas con los personajes que se describen; es que eran míos, son mi familia.
DE LA COTIDIANIDAD Y LOS RETRATOS
El «Pariente», en nuestros primeros intercambios de correos, envió algunas imágenes de Isaac José y de María de Jesús, como se refirió antes, en el entorno familiar los llamaban «Papá Viejo» y «Mamá Susa», por primera vez se pudieron ver los rostros de esos nombres que ya eran tan familiares. De la época en que la familia Pardo Monsanto hacía vida en la esquina de Camejo en Caracas, se tienen diversas referencias, muy pocas de la cotidianidad de la numerosa familia –y no hay a quién preguntarle–; pero, sí de quiénes la visitaban con frecuencia dada la ascendencia que tuvo Isaac José en la Caracas de la época. Por ello, era común la visita de aquellos que hacían vida pública en ese entonces: José Antonio Páez, Diego Bautista Urbaneja y Carlos Soublette, a quien lo unió una relación fraternal que luego trascendió a la familiar, por solo citar algunos; en el ámbito financierocomercial, se tienen referencias de relaciones con Vicente Egui, Mauricio de la Cova, Roberto Basalo, Luis Irribarren, entre muchos otros, nombres estos que se desprenden de los informes previos a la constitución del Banco de Venezuela y de las innumerables reuniones llevadas a cabo para tal fin.
También del compartir con pintores venezolanos de la talla de Arturo Michelena
y Martín Tovar y Tovar, quienes plasmaron en sendos lienzos retratos de «Papá Viejo» y «Mamá Susa», que hoy reposan en colecciones privadas de los Pardo.
LA PARIENTE
En la vorágine del trabajo, un día de mayo de 2016 se recibe la llamada de la «Pariente», quién comentó que el «Pariente» le había dado mis señas (comparten amigos en común) y además, le había comentado que estaba imbuida en la investigación del origen sefardí del apellido Pardo y de las gestiones que ya había iniciado ante la AIV. Acordamos vernos una tarde…
Hubo que organizar las agendas de las dos y finalmente se tuvo el encuentro. Se le entregó el árbol que da cuenta de los orígenes del apellido Pardo hasta 1539. Entonces se le comenta que faltaban algunos datos y ella entrega una genealogía familiar, realizada por Roberto Pardo Figueredo (bisnieto del matrimonio Pardo Monsanto), en colaboración con otros familiares que denominó Origen de la familia Pardo en Venezuela y sus descendientes. Con la investigación de Pardo Figueredo en mano, se pudo terminar de construir todo el árbol de la familia Pardo-Monsanto. Una vez obtenida el acta de defunción que faltaba, –Jacobo Pardo Monsanto– para demostrar la línea consanguínea directa, así como otras evidencias bibliográficas destinadas a corroborar el origen sefardí, se entregó en la AIV la solicitud de la constancia de mi rama familiar, los Briceño Pardo y nuestros hijos, quienes devenimos del matrimonio Pardo Soublette.
Las constancias de la AIV a favor de mi familia directa fueron emitidas el 6 dejunio de 2016, señalando: «Es descendiente de Isaac José Pardo Abendana (Hamburgo 1824/Caracas 1887), judío sefardí». Una vez emitida la constancia de la AIV, iniciamos mi hija (Carlota) y yo la convalidación de esta ante la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE). Una vez iniciado el proceso y por exigencias bibliográficas de la FCJE, se comenzó la segunda gran investigación bibliográfica de esta aventura, con la ventaja que en esta etapa estaba el Clan Pardo reunido.
Ancestros sefardíes
Cuando se decidió que se debía investigar hacia el pasado partiendo de Isaac José, hubo de leerse mucha literatura y desechar toda información que no pudiera validarse; fueron meses de arduo trabajo, porque hasta en las bibliografías más especializadas se encontraron inconsistencias… Sin embargo, a medida que se iba construyendo el árbol comenzaron a repetirse nombres y la curiosidad por saber más de ellos, fue razón más que suficiente para seguir buscando más detalles. La bibliografía a partir de los descendientes directos del patriarca Pardo es muy extensa, comenzando con Joseph (1561-1619), su hijo; David (1591-1657), nieto; Josiah (1626-1684) bisnieto; y Saúl (1657-1702), tataranieto. Estas fueron cuatro generaciones que se dedicaron al estudio de la teología judía, creando y consolidando congregaciones sefardíes como Joseph y David Pardo en Ámsterdam o constituyendo unas nuevas en aquellos luga- res en las que hicieron vida como Saúl Pardo en Nueva York en la congregación Shearith Israel como hazán. Josiah Pardo (hijo de David) merece una mención especial, pues fue el primer Pardo que viajó al Nuevo Mundo. Luego de su transitar como profesor en algunas congregaciones en Europa, viajó a Curazao casado con Sarah, la hija de quién había sido su profesor Saúl Levy Morteira. Fue el primer hazán de la congregación Mikvé Israel, fundada en la isla, durante su rabinato se construyeron dos sinagogas en Curazao y sobre él recae el establecimiento de muchos usos y costumbres que estuvieron vigentes hasta 1963, mas aun, hay referencias bibliográficas que afirman que todavía se venera su memoria en la comunidad judía de Curazao.
Además fue un descubrimiento encontrar que los abuelos de Isaac José (Aarón Pardo y Hannah Belmonte), inscribieron a sus hijos en la Comunidad Sefardita de Ámsterdam, ello reforzaba el origen sefardí del apellido Pardo. La historia de cada uno se especifica con particular precisión en la Genealogía a la que se hace mención en esta crónica. Se tenía noción de que la Biblioteca Leo y Anita Blum de la Unión Israelita de Caracas, es quizás la biblioteca en Venezuela con la más extensa bibliografía referida a la historia de los judíos. Al llegar la primera en examinar fue la Enciclopedia Judaica Castellana, es imposible describir la excitación cuando se leyó: «PARDO, familia judía de origen español, originaria de Prado de Castilla. Varios Pardo se han distinguido como rabinos, médicos, y escritores en el Próximo Oriente, Holanda, las Antillas y en América. La familia Pardo de Venezuela (hoy católica) desciende de la misma».
LaEnciclopaedia Judaica (en su versión inglesa) es mucho más profusa en detallar con particular descripción la historia de los Pardo, iniciando con Joseph, hijo del patriarca Pardo y seguido de sus otros descendientes. También, por requerimientos de la FCJE, había decido enviar todo el capítulo denominado Los Pardo del libro A la caída de las hojas, escrito por su nieto, Isaac J. Pardo Soublette, pero previendo cualquier cuestionamiento debido a la relación filial, se resuelve documentar con otros libros la historia del tatarabuelo, como el Diccionario de la cultura judía en Venezuela-Una mirada inconclusa, con la coautoría de Abraham Levy y Jacqueline Goldberg, que contiene una breve reseña de «Isaac José Pardo Abendana» y del libro La comunidad judía de Venezuela de Jacobo Carciente, que señala expresamente que a Isaac J. Pardo, como «jurista y financiero nacido en Altona…».
En esta etapa, como se expuso, se formó una cofradía de intercambios con el clan Pardo. Fue un equipo en constante interacción; gracias a que se tienen familiares en Hamburgo se pudo ubicar a Michael Studemund-Halévy, quien cedió copia del libro donde consta el asiento del enterramiento de Ángela Nehemías Da Costa, en Altona, más otra cantidad de referencias bibliográficas. En la investigación original que se hizo, se pudo establecer que Josiah Pardo había hecho vida en Curazao y luego había partido para Jamaica en 1683; el lugar de su fallecimiento, así como de su tumba no se tuvo conocimiento hasta el 2008 cuando se encontró en el histórico cementerio judío de Port Royal en Hunts Royal Jamaica, lo que constituyó, de acuerdo con la bibliografía encontrada, un enorme hallazgo.
En la incesante búsqueda, nos tropezamos con un artículo escrito por Michael Nosonovsky, New findings at the old Jewish Cemetery of Hunts Bay Jamaica – Hebrew epitaphs as historical and anthropological source (Traducción libre al español, Nuevos hallazgos en el antiguo cementerio judío de Hunts Bay Jamaica – epitafios hebreos como fuente histórica y antropológica); en dicha investigación se hace referencia a la importancia de Josiah en las Américas y menciones especiales a su entorno familiar.
Michael Nosonovsky, extremadamente gentil, compartió su investigación para que se usara como prueba del origen sefardí de los Pardo, obviamente pidió que dentro de la autorización que había otorgado se respetasen los derechos de autor. En simultáneo se decide releer los apéndices del Die Sefarden in Hamburg, de Michael Studemund-Halévy (1997), que se adjuntó a la solicitud que se había hecho ante la AIV, referida a la familia Pardo (Some Episodes – Marian y Ramón Sárraga), de esa relectura se rescatan afirmaciones como la siguiente: «El árbol de la familia Pardo no deja ninguna duda sobre su vinculación con la historia de Hamburgo, pero, quizás la más importante a destacar es, “La historia del clan Pardo es la típica historia de otras familias sefardíes”» (tra ducción libre de la versión en inglés).
Una vez compilados todos los datos –fueron muchos–se decide rehacer la genealogía con la finalidad de correlacionar la información que ya se tenía con la encontrada y efectuar el vínculo con cada uno de los ancestros-parientes sefardíes, para enviarla a la FCJE.
Esto se tomó su tiempo. En el devenir la FCJE les solicita a otros parientes que demuestren que el Isaac José Pardo que está reseñado en la acta de defunción es el mismo que aparece en la constancia les fuera emitida por la AIV: «Isaac José Pardo da Costa», dada la disparidad de los apellidos de Isaac José, con respecto a otros Pardo que ya habían solicitado la convalidación de la FCJE de la constancia de la AIV–Pardo Abendana o Pardo Nehemías Abandana, a buscar el acta de nacimiento de Isaac José o la de su matrimonio con María de Jesús Monsanto, así como cualquier otra referencia que evidenciara que era la misma persona. Una tarde se recibió una llamada de la parroquia de El Sagrario de Catedral, señalando: «Encontramos la partida de matrimonio de Isaac José y María de Jesús», la misma se señala que el 22 de junio de 1846, contrajeron matrimonio « Ysaac José Pardo, natural de Amburgo, hijo de Jacobo Pardo y Ángela Naamías, con María de Jesús Monsanto, hija de Antonio Mersedes Monsanto y Lucía Rivas»
¡A pesar de los errores en los nombres, no quedaba duda del vínculo familiar y de quienes fueron los tatarabuelos!
LA APROBACIÓN DE LA FCJE
El lunes 29 de agosto de 2016, muy temprano en la mañana me despierta de mi hija:
«¡Mamá, la FCJE aprobó mi solicitud, revisa tu correo, porque sí aprobaron la mía, la tuya también…!». Es muy difícil poder describir con palabras la sensación de la etapa cumplida, ser reconocida como «sefardí originaria de España» por la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) fue un logro y la recompensa al arduo trabajo que hubo de hacerse; esta afirmación no desmerece de ninguna manera lo acuciosa que es la AIV en la revisión que hace de los documentos que se entregan para su análisis, evaluación y emisión de la constancia de origen sefardí. A lo mejor, era necesaria toda esta ulterior investigación, particularmente, en el caso de los Pardo que somos tantos.
En fin, ahora mi hija y yo debemos cumplir otros trámites ante las autoridades españolas, pero son de distinta índole; esta crónica se inició con la única finalidad de compartir las aventuras y desventuras de demostrar el origen sefardí que deviene de mi familia.
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