CAIV promovió diálogo interreligioso EN FAVOR DE LA PAZ

Lorena Rodríguez Morales / Fotos: La Patilla

La liberación de los hebreos del yugo egipcio es una narración común a todas las religiones monoteístas. La Torá, la Biblia y el Corán recogen con fervor el relato del profeta Moisés quien, por orden divina, dialoga con el opresor para dignificar a su pueblo. Precisamente en torno a un Séder de Pésaj, la comunidad judía venezolana fungió como anfitriona de sus «hermanos menores», la Iglesia Católica y diversas confesiones cristianas, así como de sus «primos» musulmanes, junto a representantes del gobierno nacional, durante un encuentro en que se puso de manifiesto la expresión tangible de la espiritualidad, tarea ardua de las religiones: la lucha por la justicia y la libertad, la defensa de la vida y los derechos humanos, y la educación al servicio de la fraternidad, la reconciliación y la paz, en estos momentos difíciles para la nación

«Cuán bueno, hermoso y grandioso es que los hermanos se sienten juntos» reza el Salmo 133, proposición que se convirtió en leit motiv del encuentro que el 7 de abril se llevó a cabo en la Sinagoga Tiféret Israel de Maripérez, organizado por la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV).
Enmarcado en un séder de Pésaj, acudieron a la convocatoria del rabino Isaac Cohén el nuncio apostólico en nuestro país, arzobispo Aldo Giordano; el cardenal Jorge Urosa Savino, arzobispo de Caracas; monseñor Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV); y el padre Numa Molina, rector de la iglesia de San Francisco, en representación de la Iglesia Católica; el pastor Samuel Olson y José Piñero, presidente y vicepresidente, respectivamente, del Consejo Evangélico de Venezuela; el pastor Carlos Rojas Galarraga, presidente de la Confederación de Iglesias Pentecostales de Venezuela; el pastor Alexis Romero; Omar Abdul Hadi y Abdul Rajaman Mondol, presidente y asesor jurídico, respectivamente, del Centro Islámico Venezolano; el ministro del Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres; y Walter Boza, director de Cultos, por el gobierno nacional; entre otras personalidades.
Promoción del diálogo
Una misma mesa. Las velas se encienden para dividir y consagrar el tiempo: el antes y el después. La matzá invita a la humildad, mientras el maror evoca las angustias de la vida trasformadas en dulce alegría, la invitación a reconfortar al afligido…
El llamado espiritual –y también moral– del séder, apunta a la promoción del diálogo en todos los escenarios, la búsqueda de la concordia y coexistencia del pueblo venezolano, en un ambiente de respeto, de reconocimiento del otro y de demanda de acuerdos para la prosperidad de todos.
De este modo, tal como lo indicó David Bittan, presidente de la CAIV, durante sus palabras de bienvenida, el encuentro se convirtió en un ejemplo de la Venezuela anhelada. «La convivencia interreligiosa no es solo producto de la providencia divina, sino que también la construyen los líderes. Construir convivencia demanda esfuerzo y coraje de los líderes, y aquí damos ese ejemplo. El diálogo interreligioso es instrumental para la construcción de la convivencia, no es un fin en sí mismo. En el marco de la búsqueda de la paz y en los momentos que vive nuestro país, queremos ratificar que nuestra comunidad apuesta por un diálogo sincero y sin condiciones, por el reconocimiento de todos y por la suscripción de acuerdos entre quienes pueden pensar diferente».
Por su parte, el rabino principal de la AIV, Isaac Cohén, recordó un cuestionamiento que se escucha con frecuencia entre quienes indagan en la festividad:«¿Por qué los judíos seguimos celebrando Pésaj después de 30 siglos? (…) Para mí la respuesta radica en que Pésaj es más que nada un desafío vital que cada generación y que cada quien, de manera individual, debe asumir y resolver: el desafío consiste en rechazar la opresión como medio de interrelación humana, la estrechez de miras y propósitos, y las limitaciones impuestas por el prejuicio. Todas estas son formas de esclavitud. Como hombres de fe que somos, no conocemos otra solución satisfactoria y adecuada que no sea la de la paz. Nosotros abogamos por el entendimiento, la comprensión y el respeto de todos y cada uno de los elementos que componen la sociedad en la que vivimos. No creemos en la exclusión».

La paz de la reconciliación
Teniendo una historia en común, los representantes de la Iglesia Católica recordaron que también celebran su propio Pésaj cada vez que se revive la última cena de Jesús. Haciendo énfasis en los puntos coincidentes entre las diversas religiones monoteístas, el nuncio Aldo Giordano insistió en las posibilidades de reconciliación del venezolano, basadas en su profundo deseo de paz. Reafirmó entonces la disponibilidad de la Santa Sede para contribuir al diálogo entre las partes,«si así es deseado y si se dan las necesarias condiciones».
El presidente de la CEV, monseñor Diego Padrón, enfatizó:«Este encuentro técnicamente pertenece al diálogo interreligioso que realizamos con motivo de la fiesta de Pésaj. Pero hoy adquiere un significado especial, por ser nuestro interlocutor el gobierno de Venezuela (…) Estamos convencidos de que las religiones llevan en su esencia el principio de la liberación y la superación de las divisiones por creencias, ideologías y estatus social (…) Las diversas religiones que nosotros representamos coinciden en la necesidad del diálogo y del encuentro de los factores antagónicos que polarizan el país, gobierno y oposición; y este diálogo es de suma urgencia dada la crisis global que sacude a Venezuela». Esto fue convalidado luego por el cardenal Jorge Urosa, quien insistió en que«es importante que el gobierno nacional, que es el factor más determinante en la vida de la nación, atienda las voces de tantas personas que señalan que vamos por mal camino. Entre tantas voces, la de la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, que de buena fe y sin pretensión alguna de poder político, ha indicado recientemente la necesidad de rectificación, de modificar líneas de acción y conducta para que el país pueda avanzar, ser la casa de todos y superar los problemas concretos del día a día que estamos confrontando».
Durante su histórica participación en un recinto de la kehilá, Abdulá Mondol, miembro del Centro Islámico Venezolano, recordó que«el sagrado Corán nos cuenta las historias de todos los profetas para que aprendamos de ellos y apliquemos ese aprendizaje en nuestra vida. Alá escoge al profeta Moisés para que vaya a hablar al faraón y deje salir al pueblo de Israel porque ha sido oprimido. Y Alá le ordena que vaya a hablarle con las mejores palabras. Él tiene todo el poder, y habría podido sacar al pueblo de Israel cuando quisiese. Sin embargo, le dijo al profeta Moisés: habla con el faraón. ¡Dialoga! Y con esto aprendemos que el diálogo es una muy importante herramienta para expresar nuestro deseos, acordar, sin dañar a los demás (…) Eso es lo que nuestra comunidad está haciendo al participar de este diálogo interreligioso (…) Venezuela es como un barco que está navegando entre tormentas muy fuertes, olas muy altas y está que se hunde. Y todos nosotros estamos dentro de ese barco. Así que cada uno está poniendo su grano de arena y esfuerzo para que no se hunda. Por eso debemos estar unidos para contribuir con la paz de Venezuela».
Para concluir con las participaciones de los representantes de las religiones, los pastores Samuel Olson y José Piñero, del Consejo Evangélico, celebraron la importancia de un encuentro de los«diferentes». Afirmó este último que «como país, cada vez estamos más urgidos de comprender que el desafío y la coexistencia no consisten en convivir con el parecido sino con el diferente, y en ese sentido el reconocimiento del distinto nos invita a reencontrarnos en el verdadero intercambio dialogante, pues nada es tan peligroso como el silencio entre los hermanos (…) La paz de la que queremos que los venezolanos podamos hablar no es la paz del silencio que no disiente o que se aísla del otro, no es la paz de los castigados, ni la paz del miedo y mucho menos la paz de los sepulcros. Es la paz de la reconciliación con Di-os y también con el prójimo, la paz de una conciencia limpia al ser perdonados por Di-os y perdonar al otro, la paz del justo derecho, la paz que no necesita el atropello y la violencia para imponer su idea a otro, sino que convive y promueve al ser humano en toda su expresión y singularidad, la paz libertaria en toda su integridad espiritual, económica, física y ciudadana (…) La paz de la reconciliación».
El cierre del encuentro recayó sobre el ministro del Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, quien insistió en que«si Venezuela requiere de algo en este momento, es de un verdadero sacudón espiritual. Que se haga sentir la voz de sus líderes religiosos; que todos los venezolanos, sin distingo alguno, escuchen un discurso no parcializado ni politizado, sino uno que realmente vaya al sentir espiritual, a la fe, a despertar el amor que debe unirnos a todos los venezolanos para poder construir un país de paz, basado en la verdad y en la justicia. No pueden ser razones políticas las que nos lleven al odio y el único camino para romper con eso estructuralmente es Di-os. Venezuela necesita que nos sentemos uno frente al otro y que nos perdonemos lo que nos tengamos que perdonar, pues tenemos que construir un país de paz, de solidaridad y de convivencia».
La ocasión fue propicia para que David Bittan manifestara el deseo de la kehilá venezolana de que se restablezcan las relaciones con el Estado de Israel,«un país que acoge de forma viva a todas las religiones monoteístas. Esperamos, con mucho respeto, que podamos contar pronto con el restablecimiento de esa relación que había existido de forma ininterrumpida desde la creación del Estado de Israel. Estamos convencidos de que este es un buen momento para eso y será muy bien recibido».
Encuentro fraternal
Más allá de las palabras oficiales pronunciadas durante el séder, algunos representantes de las diversas religiones monoteístas que compartieron el encuentro conversaron con nosotros acerca de sus perspectivas sobre este y su percepción de las relaciones con la comunidad judía venezolana.
Aldo Giordano, nuncio apostólico:«Estamos aquí con nuestros hermanos mayores en la fe para compartir un momento muy bello: la cena de Pascua, y adicionalmente, por la importancia de contribuir con la paz en Venezuela. Yo espero que este encuentro permita que se dé un paso de reconciliación. Yo acabo de asumir el cargo de nuncio en el país, pero mi primera impresión es que la relación entre la Iglesia y la comunidad judía venezolana es una hermandad y una alianza muy fuerte, que testimonia el avance de esta sociedad».
Cardenal Jorge Urosa Savino, arzobispo de Caracas:«A este encuentro le doy un gran valor religioso. Se trata de conmemorar la liberación de la esclavitud, lo que es un evento grande y para nosotros también es motivo de celebración. Las relaciones entre la Iglesia Católica y la comunidad judía en Venezuela se fortalecen cada vez más, al igual que el acercamiento que se ha dado entre el mundo judío y la Iglesia Católica en los últimos 50 años a partir del Concilio Vaticano II. De este diálogo interreligioso podemos extrapolar valores como la búsqueda de la fraternidad, el fortalecimiento de las relaciones, y dejar a un lado las diferencias para solucionar esta situación país».
Abdul Mondol, Centro Islámico Venezolano:«Nosotros somos representantes del Centro Islámico de Venezuela para la promoción de la paz, y lo que buscamos es eso: que exista paz. Es muy importante promover este tipo de actos de diálogo interreligioso para aportar un grano de arena en la búsqueda de soluciones a los problemas del país. Hay que hacer un llamado para que cada ser humano regrese a su religión, a las bases, a su práctica. Estos encuentros llenan de fe de nuevo a las personas y eso afecta profundamente la paz de Venezuela, pues si cada persona se comporta como le pide su Creador que lo haga, habrá paz».
Samuel Olson, presidente del Consejo Evangélico de Venezuela:«Esperamos que las palabras que aquí se pronuncien puedan afirmar de nuevo la profunda, real y seria necesidad de un genuino diálogo entre todas las partes que conviven en Venezuela, todos afectados por el momento histórico del país. Desde hace algún tiempo inicié mi relación con la kehilá por medio del rabino Pynchas Brener, y era muy importante para nosotros crear un sentido de relación, de aceptación mutua. Eso surgió con CRISEV, que ha sido una bandera de comunidad entre todos nosotros y estableció la base para que un evento como este pudiese darse. Para mí CRISEV sigue siendo una realidad. Esperamos que lo que estamos haciendo llegue a tener un gran impacto en Venezuela. Se trata de un paso que nos llevará luego a otro paso».
Numa Molina, rector de la iglesia de San Francisco:«Yo tengo mucha esperanza alrededor de este encuentro pues, por ser las religiones monoteístas, detrás hay toda una experiencia espiritual, y cuando vamos a resolver los conflictos, si no vamos a los orígenes, a las profundidades, no vamos a conseguir nada. A veces creemos que la respuesta está afuera, pero no, la respuesta está dentro de nosotros mismos. Yo creo que si todos nos ponemos de acuerdo para apostar por la paz y por la negociación, por la resolución de conflictos desde nuestras propias espiritualidades, tenemos muchísimo qué aportar. La relación de la Iglesia con la comunidad judía la veo muy bien, veo que hay acercamiento, y lo que percibo en la gente, en el pueblo, es que han ido entendiendo mejor lo que es el judaísmo como religión».
Nuevo Mundo Israelita