Así PORTUGAL RESTITUYÓ LA NACIONALIDAD a los sefardíes

Néstor Luis Garrido

Especial para Maguén – Escudo
El 12 de abril de este año, la Asamblea (parlamento) de Portugal otorgó por unanimidad la nacionalidad de ese país a los descendientes de los judíos que expulsó oficialmente en el año 1496. Utilizando el recurso del correo electrónico, la revista Maguén-Escudo contactó a algunos de los protagonistas de este suceso: el rabino Luciano MordejaiHalevi de Lopes, natural de San Pablo (Brasil) y residente en Florida; el joven judeoportuguésArtur de Oliveira; y los profesores Francisco CunhaRêgo y Mendo Henriques, miembro y presidente respectivamente del Instituto de Democracia Portuguesa.

Maguén -¿Cuándo y cómo surgió la propuesta de llevar ante la Asamblea portugués la propuesta de esta reparación histórica?

Rab. Luciano Lopes –Comenzó hace exactamente trece años, al volver de una visita de estudios con algunos profesores, como Mori Yosef Qapah Z’L y el moré Ya’aqobHalewi de Oliviera S’T en Israel, pasé por Lisboa y me gustó mucho el país. Por tener la mayoría de mis parientes exiliados en Italia y algunos otros en Holanda, todos oriundos de Portugal, entre judíos de Beira y de la región del Miño, decidí investigar cómo se podía recobrar la nacionalidad. A pesar de que mis bisabuelos judíos portugueses residían en Italia, nunca pensé en pedir la de ese país sino la de Portugal. Comencé a indagar con el cónsul luso en Vancouver, pero nunca tuve respuesta del consulado. Después, en otra visita a Israel, contacté la embajada, mas me dijeron que no existía una ley y no sabrían cómo proceder. De modo que consulté a varias delegaciones diplomáticas en Brasil, Estados Unidos, Francia, Alemania y siempre fue lo mismo. En Portugal, la primera persona que se interesó por el asunto fue una diputada por Lisboa, AlineGallasch-Hall de Beuvink, que presentó el caso a sus colegas, pero salió decepcionada, tal como dijo, por la ignorancia de sus pares. Por tanto, tuvimos que elaborar una serie de textos, muy cortos, pero muy directos, sobre quiénes eran los sefardíes y, en especial, los judíos portugueses, sus orígenes, relaciones, diferencia ritual y particularidades. Por ejemplo, señalamos que no eran místicos, que mantenían apellidos portugueses, españoles o gallegos; que tenían casi siempre un nombre civil y otro religioso, que se usaba en los servicios en la sinagoga; de emplear la lengua portuguesa, incluso donde ya no se habla, en ciertos servicios sinagogales; y que no hablábamos ladino, como los que emigraron al Imperio Otomano. En mayo de 2010, por primera vez, el diputado José Ribeiro e Castro gentilmente llevó mis inquietudes a algunos ministerios. El resultado no fue muy motivador, pues la respuesta fue que no había nada. Él, entonces, me explicó algunos puntos de la legislación y de cómo había que intentar crear esa ley. De ahí, resolví formar una comisión para que posibilitar una reforma, basados en lo que España había hecho hacía más de una década.

Artur de Oliveira –En el 2009 me enteré de un grupo de sefardíes brasileños y latinoamericanos en Facebook. YehonatánElazar de Motta (de República Dominicana), que en ese momento no era rabino, me puso en contacto con Luciano Lopes. Con el tiempo fuimos desarrollando una amistad y conocí a otras personas que hoy integran la Comisión Sefardita. Ya que soy militante del monarquismo, el rabino Lopes me pidió que intentara hablar con mis amigos y conocidos para sensibilizar la opinión pública en Facebook y otras redes sociales. Contacté a mi amiga AlineGalasch-Hall de Beuvink para que llevara el asunto al concejo de Lisboa, pero desgraciadamente no tuvo éxito…

Rabino Luciano Lopes -Si no me falla la memoria, aproximadamente en octubre o noviembre de 2010, mi amigo Artur de Oliveira, en Portugal, conformó una comisión con algunos judíos sefardíes, con mis primos Ariel Shemtob, de Israel, y SalomãoLeão, así como los profesores Carlos Zarur y SérgioCasses Vidal Mota; el médico Luciano Canuto de Oliveira y el genealogista Simón Albuquerque Sénior Coronel. Contamos asimismo con los amigos Mendo Henriques, presidente del IDP, y de Francisco CunhaRêgo, quien estableció toda la articulación posible y nos llevó a hacer contactos con el jurista Bruno Cabecinha, quien estudió la viabilidad legal del caso.

Francisco CunhaRêgo –A finales de 2010, Artur de Oliveira, secretario del IDP, nos hizo llegar la inquietud a una reunión de la dirección de la que formo parte, presidida por el profesor Mendo Henriques, diciendo que había sefardíes empeñados en esta causa. En ese momento me interesé por considerar que era hacer justicia y dije que podía ayudar. Empecé a buscar información y documentación para trazar líneas de acción posibles. La primera fue usar la ley que estaba vigente en ese momento, tal como lo había recomendado el abogado Cabecinha, sugerencia que fue acogida muy bien por Luciano Lopes. Después, a lo largo del 2011, el rabino me fue informando que en España las cosas estaban más avanzadas y que Portugal bien podía seguir el mismo ejemplo. Al leer la ley española vi que era posible hacer más, pero solo el parlamento estaba facultado para ello. A principios de 2012, me encontré con el doctor Carlos Zorrinho, líder de la bancada socialista, y le hablé del asunto, lo que consideró de interés, y le envié información. Mientras tanto, leí en las noticias que en abril de ese año se realizaría un encuentro lusoespañol de diputados socialistas, por lo que le mandé lo que tenía a mano para que los parlamentarios pudieran intercambiar opiniones sobre este asunto. Lo cierto es que el doctor Zorrinho no dejó en el olvido el tema y se lo hizo llegar a la doctora Maria de Belém, junto a otros diputados socialistas (…) que decidieron avanzar con la propuesta de cambiar la ley de Nacionalidad de Portugal, que se aprobó por unanimidad.

Maguén -¿Cuáles son las consecuencias de este hecho?

Artur de Oliveira –Naturalmente son buenas. Si se verifica que hay un grupo de sefardíes que solicitan la nacionalidad en los próximos años tendremos una población mayor en un país envejecido y con una juventud que emigra.

Luciano Lopes–No sabría decir. La comunidad sefardí, en general, está cada vez más asimilada, y de sefardí solo le quedan los rituales, puesto que el lituanismo y los extremismos de los judíos eslavos cada vez más se apoderan de las comunidades. Mucha de la tolerancia y de la apertura de los sefardíes ante el mundo, la visión humanista que siempre nos acompañó y su sistema de estudios directamente originadas en las academias de Babilonia, van escaseando. Quizá, este hecho devuelva un poco el orgullo de los sefardíes a recuperar sus propias escuelas, BateiMidrash, en las se estudian a Rambam, RIF, a jajamim como ShlomoHaleui de Oliviera, Zacarías Aghamati, IshaqCanpantón, Ishaq Castro o a los Durán, entre otros. Para hacernos una idea de cuán anormales andan las cosas, hay rabinos nuestros que tienen miedo de practicar tal cual indica nuestra tradición, para no ser tratados de «menos observantes» o heterodoxos, a pesar de que los sefardíes jamás tuvieron rótulos o crearon separaciones basadas en extremismos. Los nuestros ni siquiera tenían «diploma de rabino», como mucho se acostumbra hoy. O sea, la asimilación es muy negativa para todos los judíos ibéricos, así como a los orientales, persas, uzbekos o yemenitas. El recuerdo de Portugal puede devolverles a muchos el rumbo casi perdido, para que lo sefardí no sea solo borrecas, ladino y una nostalgia vacía, cómoda y conveniente. Vivir como si el mundo fuese una gran Vilna simplemente es una idea pavorosa.

Maguén – ¿Cuántas personas podrían acogerse a esta medida? ¿Hay algunos casos?

Artur de Oliveira –Es difícil preverlo, pero sé que hay gente interesada en Turquía, Estados Unidos, Brasil y República Dominicana.

Mendo Henriques –Tengo que informar que entró en contacto con el IDP un representante de Turquía, que dijo que había una comunidad de 30 mil judíos sefardíes de origen portugués, de los cuales un porcentaje aún desconocido quiere acogerse a la ley

Luciano Lopes –Esto es competencia exclusiva del gobierno portugués (…) A mi manera de ver, todos los sefardíes y sus familiares podrían solicitarla. Cada quien ha de decidir, pues no es obligatorio. El otro día conversé con mi amigo el jajamElíezerShai di Maritino, rabino de la comunidad de Lisboa, y me dijo que varios judíos turcos lo habían contactado. Si eso se concreta, les garantizo que ellos van a vivir en un excelente país. (…) Ojalá esto despierte a muchos correligionarios que aún viven con miedo en la península Ibérica o en Brasil o México, donde está la mayor parte de la población sefardí, durmiente, algo temerosa, ignorante de sus tesoros, que necesitan simplemente, sin ceremonialismo ni engaños por parte de inescrupulosos u organizaciones antiéticas, que se aprovechan de la buena fe de las personas, para regresar a lo suyo.

Maguén -¿Cómo es el proceso de recuperación de la nacionalidad?

Francisco CunhaRêgo –La ley ya existe, pero falta el reglamento para saber cómo va a aplicarla la administración pública portuguesa.

Luciano Lopes–Probablemente, haga falta una carta de un rabino, atestiguando que fulano o zutano es sefardí, incluso de aquellos que no sean de origen, sino culturalmente sefardí, como hay muchos casos de judíos alemanes o polacos, que crecieron en una de nuestras comunidades. Claro está que aquellos testimonios que vienen de judíos portugueses tienen más peso, pero no necesariamente serían los únicos en presentarse ante el gobierno lusitano. O bien, la carta de un presidente de una comunidad o de judíos que atestigüen que alguien es sefardí. Tal vez eso haga falta, así como una carta de buena conducta y la falta de antecedentes criminales. Mi propuesta fue que todos los sefardíes, sean o no de origen portugués, puedan ser acogidos. Sefardí es cualquier judío ibérico, punto.

Maguén – ¿Qué significado histórico tiene esta ley?

Francisco CunhaRêgo –Históricamente, creo que finalmente se inició un camino posible de reparación. No podemos volver atrás, ni entender verdaderamente lo que era vivir en aquella época; pero, podemos percatarnos de los hechos que quedaron registrados en la Historia y tratar de hacer justicia a los que sufrieron el terror de la Inquisición, la cual le quitó a Portugal algunos de sus mejores hijos. Quedo contento por haber contribuido, aunque sea un poco, para que hayamos logrado un paso importante en este sentido.