AIV otorga PREMIO AL MÉRITO COMUNITARIO a Hillo Ostfeld

En Ostfeld la AIV reconoce su incansable labor como expresidente de su organización hermana y socia, la Unión Israelita de Caracas.
Sara De Santa Clara / Fotos Archivo de la UIC

La Asociación Israelita de Venezuela le otorgará el Premio al Mérito Comunitario a Hillo Ostfeld por su valiosa y extensa trayectoria en la kehilá. El evento se realizó el 3 de noviembre en la sinagoga Tiféret Israel del Este, en Los Palos Grandes.
El Premio al Mérito Comunitario de la AIV es el reconocimiento que la institución otorga a aquellas personas de la colectividad judía venezolana que a lo largo del tiempo, y de una forma constante, se hayan distinguido por su trabajo sobresaliente dentro de la kehilá. En el caso particular de Ostfeld privó el valor que este líder comunitario le dio a la unidad de la comunidad, lo que permitió favorecer la compenetración entre la Unión Israelita de Caracas y la Asociación Israelita de Venezuela; además de su apoyo irrestricto al Estado de Israel.
«Vivimos en la mejor comunidad del mundo»
Hillo Ostfeld nació en Rumania en 1926. Es un empresario y dirigente de la comunidad judía de Venezuela. Sobreviviente de la Shoá. El 26 de enero de 1953 llegó a Venezuela y asegura que de este país no se va.
Luego de poco más de un año de terminada la guerra, Ostfeld tomó un tren a Bucarest. «Era una ciudad muy grande, de más de dos millones de habitantes, y yo venía de una con apenas 145 mil personas; cuando llegué no tenía dirección, no sabía qué hacer, y me tuve que quedar esa noche durmiendo en el piso de la estación de ferrocarril. Pensé: ¿Por dónde empiezo? Y se me ocurrió que en todas partes hay una comunidad judía, así que al día siguiente me levanté y le pregunté a alguien: ¿Usted sabe dónde hay una comunidad judía? Y me dijeron: Sí, como no. Me dieron la dirección y llegué.
»En esa comunidad me recibieron con los brazos abiertos, me vistieron desde la cabeza hasta los pies y me pusieron plata en el bolsillo. También comentaron sobre unos galpones en donde podría comer y dormir. En aquel momento de mi vida decidí que si algún día llegaría a tener algo, le iba a dedicar mi vida a la comunidad, porque la comunidad me salvó la vida.
»La comunidad, para mí, es lo más importante. Como dice la Biblia: “No te apartes de tu comunidad”. Yo les digo a mis hijos que nunca se aparten de ella y que el día que les toquen la puerta a pedirles algo, si tienen la posibilidad de dar, no lo dejen salir con las manos vacías. Esto, para mí, es lo más importante. Y lo he practicado».
Ostfeld participó en diversas instituciones comunitarias, así como en la Unión Israelita de Caracas y la CAIV: «Siento como una obligación de estar ligado a la comunidad, me importa muchísimo y peleo por ella. Creo que sin la kehilá la vida estaría vacía pero, eso sí, hay que tener vocación».
Hillo Ostfeld, a sus 86 años, agradece haber tenido la oportunidad de servir a la colectividad: «Quiero ser optimista, creo que la comunidad seguirá existiendo por muchos siglos más; y para ello todos tenemos que pelear por ella, mantenerla, aportar, cada uno según sus posibilidades».

Tiempos felices
Ostfeld recuerda que muchos políticos israelíes visitaron Venezuela: «Recuerdo cuando Igal Alón vino a Caracas, su siguiente parada era Bélgica; cuando llegó a Bélgica le dijeron que ellos tenían la mejor comunidad del mundo, pero Alón les respondió que ellos solo podían llegar a ser la número dos, porque la número uno la conocía y era la de Venezuela».
Ostfeld asegura que esta kehilá es distinta a otras en el mundo. «Aquí no tenemos diferencias entre sefaradíes y askenazíes; en otros países se separan. Aquí solo hay una comunidad, y por esto he luchado toda la vida, he luchado para que sea una sola comunidad, un solo colegio y gracias a Di-os lo hemos logrado.
»Venezuela es el mejor país del mundo. No hablo de la política sino del venezolano, Como sobreviviente del Holocausto, que perdí mis padres en un campo de exterminio, puedo asegurar que no hay pueblo más noble sobre la tierra que el venezolano. Aquí llevo 60 años y nunca me he sentido un ciudadano de segunda categoría. Así como tengo amigos judíos, tengo amigos no judíos y no siento ninguna diferencia.
»Hoy en día uno viaja a Europa y ve el crecimiento del antisemitismo, y aquí en Venezuela, a pesar de todo lo que estamos pasando, es distinto. Al venezolano se le puede tocar la puerta, decirle que necesitas algo para comer y te va a dar el último café que tiene. Además, se va a quedar compartiéndolo contigo.
»La población venezolana, y ni siquiera ellos lo saben, son lo mejor que hay en este mundo –y yo que conozco bastante–. No hay ser más noble que el venezolano. Y esta es una de las razones más importantes por la que aquí me quedo y aquí me voy a morir, porque yo adoro este pueblo. Aquí me siento un igual, como nunca lo he sentido en ningún lugar de Europa, donde era ciudadano de segunda o tercera categoría».
Honrado por muchos
Ostfeld se ha desempeñado exitosamente como empresario, y ha recibido reconocimientos por el Estado venezolano, como la Orden al Mérito al Trabajo en su Primera Clase, la Orden Diego de Losada en su Primera Clase y Orden Francisco de Miranda en su Primera Clase.
También ha sido galardonado internacionalmente. Sus últimos reconocimientos se los entregaron en Rumania el pasado mes de mayo: Diploma de Onoare (Diploma de honor) del Ministerio de Relaciones Exteriores y, Medalia de Onoare (Medalla de honor) de la Federación de Comunidades Judías de Rumania.
El líder comunitario agradece que existan jóvenes que continúan el trabajo voluntario, y asegura que hoy es más complicado hacer este tipo de labor por la situación que enfrenta el país. «Felicito a todos los que se dedican a la comunidad y merecen mi mayor respeto».
Hillo Ostfeld se complace por recibir el premio que le otorga la AIV: «A pesar de que he recibido muchas condecoraciones y reconocimientos mundiales, para mí sobre todo está la comunidad, por lo que un premio comunitario vale más que cualquier otro premio».
Ganadores del Premio al Mérito Comunitario
1990. Moisés Garzón Serfaty, Marina Benchimol, Gonzalo Benaím Pinto z’l, León Cohén z’l , David Katz z’l y José Albo.
1991. Wálter Czenstochowski z´l
1992. Jacob Carciente
1993. Marcos Wahnón Bencid
1994. Rubén Merenfeld z’l
1995. Abraham Sultán z’l
1996. Ena y Eliézer Rotkopf
1997. Natalio Glijansky z’l
1998. Aquiba Benarroch Lasry
1999. Maly Faidengold Schnapp y Jacob Benzaquén Sananes z’l
2000. Isaac Bendayán Levy z’l
2001. Amram Cohén Pariente y Elías Garzón Serfaty z’l
2002. Messod Encaoua Benatar y Moisés Chocrón Levy
2003. Trudy Spira y Benek Jelinowski z’l
2004. Abraham Levy Benshimol
2005. Alberto Silvera
2006. Harry Segal K.
2007. Jaime (Jimmy) Benarroch Cohén
2008. Isaac Bentata Taurel y Moisés Nessim Sherem
2009. Margot Labunsky y Moisés Bencid Wahnon
2011. José Benzaquén Murcián.