N. 173 Octubre – Diciembre 2014 Tishrí – Kislev 5774

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SETE CIVDADES YO PASÍ…

Casi nadie en el mundo puede hablar con tanta probidad sobre los movimientos
migratorios como los judíos, que desde los tiempos en los que el patriarca Jacob y
sus hijos bajaron a Egipto, hasta los actuales, en que comunidades como la nuestra
se van vaciando poco a poco, constituyen ciclos históricos en los que nuestra memoria
colectiva va haciendo acopio.
Algunos sitios más que otros han dejado huella en el imaginario colectivo judío
–como muestra el fragmento de la canción Asherico que nos sirve de título–, y entre
esos lugares que tienen un lugar preponderante en la cultura judía está Sefarad,
entendida esta en un sentido lato como la Península Ibérica, compartida en este
momento por dos Estados: España y Portugal.
Llama la atención que en los reportes que se escriben en España y en Portugal
sobre lo que esos medios presumen será una vuelta masiva de judíos a esos países, se
resalta el interés de los israelitas de dos comunidades por acogerse a los pasaportes
que ambas naciones están ofreciendo: la turca y la nuestra.
El interés suscitado por el anuncio de ambos países de «reparar el daño histórico
» que representó la expulsión de ambos países, en 1492 y 1496 respectivamente,
nos ha puesto a revisar los conceptos que hasta ahora se manejan de identidad, en
el que Sefarad era una referencia nostálgica de un pasado glorioso, e Israel, la de un
presente palpitante y en pleno desarrollo. Asimismo, tampoco es de desdeñar el
peso que representa la identificación con el suelo natal, el terruño que desde mediados
del siglo XIX y más patentemente en el XX, nos ha servido de hogar: Venezuela.
No hay que dudar del peso que tiene hoy en día la emigración en nuestro país,
no solo como fenómeno meramente judío, sino general, el cual ha sembrado de
«areperas» América, Europa, el Medio Oriente (incluido Israel) y Australia. Pero, la
historia judía nos enseña que, si bien muchos optarán por irse, siempre quedarán
remanentes de correligionarios para quienes irse de sus casas no es posible o no es
una aspiración. Así como el fin del exilio en Babilonia dejó comunidades judías
milenarias tanto en Persia como en lo que después se conoció como Iraq, así pasará
aquí y ahora, tal como lo demuestran las kehilot de países como Cuba, Bulgaria,
Macedonia, Siria e Irán. Así, es necesario que nos preparemos para vivir en una
kehilá más modesta y más reducida, pero con la suficiente templanza para seguir
siendo fuerte en lo que siempre ha sido: espiritualidad, cultura y solidaridad con el
otro. Lo importante y transcendente es seguir perteneciendo, es decir, seguir conectado
con el otro, esté cerca o esté lejos, lo que es factible ahora por la Internet, que
nos permite mantenernos aunque estemos distantes.

De esta forma, el Centro de Estudios Sefardíes de Caracas renueva la presencia
de nuestra publicación en la web mediante la dirección https://revistamaguenescudo.
wordpress.com/ con lo que queremos seguir estando presente en sus hogares y
en sus corazones.

Índice

DAVID BASSAN: «Una vida de servicio llena el espíritu»

AIV INAUGURÓ nueva sala de fiestas en la Sinagoga Tiferet Israel del Este

A 42 años de su fundación FESELA se reunió en Bogotá

Apartamientos judíos en el cementerio LA PRIMAVERA de Maracay (II parte)

El derecho de nacimiento de los sefardíes a las CIUDADANÍAS ESPAÑOLA Y PORTUGUESA

ESPAÑA: requisitos para el otorgamiento de la nacionalidad a los sefardíes

CONVERSOS en los responsa de las autoridades halájicas sefardíes
del siglo XV

EXPRESIONES Y REFRANES HAKÉTICOS

Joan Airas de Santiago, Cielo d’Alcamo y el tópico folclórico románico
de EL VIAJERO ENAMORADO

UNA HISTORIA DEL HOLOCAUSTO rumano en ladino

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