N.158 Enero – Marzo 2011 Shevat – Adar 5771

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EDITORIAL

La palabra

En el judaísmo, la palabra tiene un papel central. Di-os creó el mundo mediante esta y cada manifestación de teofanía llegó hasta nosotros como fonemas y morfemas. El título de «pueblo del libro» que los musulmanes atribuyen a los judíos, según lo expresa el propio Corán, no es fortuita ni un recurso literario al azar, sino que describe con precisión la esencia misma del judaísmo: sus sefarim, o rollos de pergamino donde están escritos los textos bíblicos, y sus libros, en los que los escritores religiosos y laicos han volcado sus saberes, sus reflexiones, sus imaginarios y toda su creatividad.

Es por eso, que la presencia de una biblioteca en cualquier institución cultural que se precie no puede tomarse como un lujo, sino como una necesidad para la concreción de su misión y visión. En estos momentos, la biblioteca del Centro de Estudios Sefardíes de Caracas es un proyecto que necesita de apoyo: no solo se trata de asegurarnos un lugar en los espacios que las oficinas administrativas van a dejar en la sede de Maripérez, sino de hacer de esta un lugar de consulta, de investigación, de intercambio entre judíos y todos aquellos que necesiten obtener información o que sientan curiosidad por conocernos. La biblioteca del CESC es, junto al Museo Sefardí de Caracas Morris E. Curiel son los dos brazos culturales con que la comunidad judía entera va a mostrar ante el público venezolano su verdadero rostro.

Esta debe ser una parte integral de nuestra institución; pero, no a espaldas de otras similares como la Leo y Anita Blum de la UIC o la del Liceo Moral y Luces. Todas deben complementarse con el establecimiento de una red virtual en el que se sepa en cuál estante de cuál institución está el texto que se anda buscando.

Muchos han comprendido el verdadero valor de una biblioteca judía, no solo adentro sino también afuera. Tal es el caso de don Ricardo Ramos, un ingeniero español que vivió durante muchos años en Venezuela y que actualmente reside en Alicante, que, de manera voluntaria y desinteresada, donó seiscientos libros al CESC en 2009 y que acaba de completar un segundo envío en iguales condiciones con cincuenta textos más, la mayoría de ellos recién adquiridos, todos especializados en el tema de la Inquisición. El gesto de Ramos, más que llenarnos de agradecimiento, nos obliga a concretar el proyecto de la biblioteca, que es un compromiso de la Asociación Israelita de Venezuela y su nueva junta directiva, a la que saludamos desde estas líneas, con él y con nosotros mismos, que nos hemos puesto como meta servir de puente entre la comunidad judía y el resto de la sociedad de la que formamos parte mediante la cultura, la educación y la palabra.

Índice
HAIM BENTOLILA tomó las riendas de la AIV, Por Néstor Luís Garrido
Nueva junta directiva de la AIV
Un grupo de estudiantes de sociología de la UCAB recorre la AIV, Por Natán Naé
VISADOS PARA LA LIBERTAD se pasea por Caracas, Por Abel Flores
La razón de los VENCIDOS, Por Míriam Harrar de Bierman
Los judíos y LAS BRIGADAS INTERNACIONALES, Por Momy Sultán
EL ANTISEMITISMO DE FRANCO: MI EXPERIENCIA PERSONAL, Por Aquiba Benarroch
EDIRNE Y SU COMUNIDAD JUDÍA a finales del siglo XIX, Por Erol Kaher
TEMUCO: Génesis de una comunidad, Por Moisés Hassón Camhi
BURGUILLOS DEL CERRO y sus judíos, Por Dr. Alberto Osorio Osorio
LA «APERTURA» RABÍNICA SEFARDÍ en la Trípoli del siglo XIX: examen de un mito moderno en el contexto, Por Harvey E. Goldberg
LOS PROCESOS DE LUIS DE CARVAJAL en película, ópera y teatro, Por José Schraibman
Abraham Benarroch Béker presidirá la Sociedad Venezolana de Geotecnia
UNA CANCIÓN SEFARDÍ de Rodas y una alboreá gitana andaluza, Por José Manuel Pedrosa
CONVERTITO, Por Adam Kirsh
Se celebró en Palma de Mallorca la I Jornada Internacional de Chuetas, Por Natán Naé