N.152 Julio – Septiembre 2009 Tamuz 5769 – Tishrei 5770

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Según sus estatutos, el Centro de Estudios Sefardíes de Caracas es el garante del patrimonio cultural de la Asociación Israelita de Venezuela, y por extensión, de la comunidad judía de origen español y oriental que ésta concentra.

Uno de los logros del CESC en este año es el inicio de los trabajos de refacción del cementerio judío de Coro, ciudad donde se asentó la primera judería venezolana, cuya herencia ibérica se evidencia en los apellidos anotados en las lápidas de quienes allí reposan.

El trabajo que se inició, a cargo de la Constructora Sambil, es apenas un primer paso en la preservación de lo que nosotros podemos considerar patrimonio. Creemos que si bien es necesario e imperioso mantener y conservar los bienes inmuebles, nuestra labor tiene que ir más hacia el rescate de ese bien móvil, inasible, dinámico, cambiante como lo es la cultura.

La Diáspora nos ha enseñado que el judaísmo es transportable y capaz de sobrevivir en cualquier circunstancia y contexto. La destrucción del Templo no fue el fin del judaísmo.

Por eso, el CESC traza su estrategia en defensa del pueblo judío mediante la difusión del patrimonio espiritual, histórico, lingüístico y artístico. Lo construido por el hombre puede derruirse; el lazo cultural, no. Una sinagoga puede ser expropiada, pero nuestras creencias, nuestra lengua y forma de pensar son inalienables. En el campo espiritual y cultural los judíos hallamos nuestra fortaleza y nuestro empuje.

Desde hace más de tres décadas, Maguén ha estado presente difundiendo el legado judío. Esto ha sido reconocido recientemente por el CIDICSEF, que decidió otorgarle una distinción a quien fuera su director, el doctor Moisés Garzón Serfaty.

Nuestro trabajo no da resultados inmediatos; pero, se pueden observar cuando una cantante novel decide interpretar viejas melodías de sus abuelos; o cuando un profesor universitario incursiona en la dramaturgia con una historia sobre el Marruecos de sus padres.

La aparente apatía de algunos, sobre todo en las nuevas generaciones, hacia el patrimonio espiritual que representa el judaísmo, ha sido excusa para un meaculpa paralizante de algunas instituciones o para malgastar esfuerzos que resultan infructuosos por desconocer la naturaleza del problema. A nadie se le atrae mediante la culpa, sino con propuestas que le sean significativas. Penetrar en los medios novedosos, usar sus lenguajes, y tener presencia en los espacios donde están los apáticos es un reto que nos falta acometer. Aquí no se trata de abandonar lo que se tiene ni lo que se viene haciendo en lo cultural, sino de sumar y enriquecer, creativamente, nuevas maneras de regar la antigua raíz judía de la que sorbemos y nos hace fructificar.

Índice
CIDICSEF homenajeará a Moisés Garzón Serfaty
Refaccionan el Cementerio Judío de Coro: Patrimonio histórico de la kehilá venezolana
Meldar TEHILIM: una actividad que cumple 45 años en Caracas
Presentaron el libro «Dejando Huellas» del doctor Abraham Levy Benshimol, En la Asociación Israelita de Venezuela
Un espacio en la memoria para los refugiados olvidados
El drama de los desplazados Mizharíes
Vivencias de los judíos en Coro en el siglo XIX
Los Judíos de La Rioja
Después de cinco siglos La Rioja volvió a exportar vinos kasher, Por Pilar Mazo
La obra litúrgica de Shelomó Ben Gabirol en los Yamim Noraím
El Yom Kipur de los marranos – 1609
El Judaísmo Marroquí
Tánger: Perfume Sefardí
Haketia: El Djudeo-Espagnol de la Afrika del Nord
El camino de un pueblo singular: Entrevista a Fernando Carbonell
«El poeta no tiene que servir a ninguna autoridad», el autor habla de su obra literaria
Para Leer: Glosario de haquetía y ladino-judezmo