N. 140 Julio-Septiembre 2006 Tamuz-Elul 5766

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Carta del Director

En este 2006 se cumplen quinientos años de la muerte de Colón. El 20 de mayo de 1506 murió en Valladolid el heroico e ilustre descubridor de un nuevo mundo, Don Cristóbal Colón, Almirante de la mar océana, viso rey y gobernador de las islas y tierra firme descubiertas. Se dice que sus restos fueron trasladados de Valladolid a las Cuevas de Sevilla, al monasterio de Santa María de las Cuevas en esa localidad, donde fue enterrado en la Capilla de Santa Ana, pero también se dice que de allí fueron trasladados sus restos a Santo Domingo, después a La Habana y de nuevo a España. Así pues, varios lugares se disputan el honor de ser depositarios del cadáver del judío Juan, su nombre cristiano, Colom, nombre que a los catorce años, al ser circuncidado, un rabino le cambió, imponiéndole el de Jaffuda. Pero como había que ocultar la condición de judío y fingir constantemente, además de su deseo de servir al pueblo de sus ancestros, Colón ingresó a la Hermandad de los Xptos. Ferens, integrada por conversos que llevaban interiormente su antigua fe, aunque vivían como cristianos. El nombre de esa Hermandad, en su sentido cristiano, significa: Portadores de Cristo, como lo fue San Cristóbal. De aquí su nuevo cambio de nombre. Debo consignar también que, por sus padres y abuelos, nuestro personaje era de linaje judío; nació en la Alquería Rossa y fue criado en el caserío de Génova, aledaño a la ciudad de Mallorca. El nombre de Génova, dado al pequeño asentamiento de escardadores de lana y tejedores, vino del recuerdo de la gran ciudad de Italia que los antepasados de Colón tuvieron que abandonar a mediados del siglo XIV, a causa de las guerras que allí y en ese tiempo se daban.

Todos estos datos que expongo tienen su fuente en un libro extraordinario de Ángel Rodríguez Valdés, que lleva por título El azotador de vientos, del que se hace una breve reseña en la sección “Para leer” de esta edición de Maguén-Escudo. Como se puede apreciar, la historia de Colón, descubridor de América, que nos enseñaban en el Liceo, dista mucho de la verdad, porque no convenía a los amos del poder que fuera divulgada. Exactamente como ocurre hoy, la historia sigue siendo tergiversada, amañada, atropellada. En estas páginas publicamos un trabajo del Dr. Leandro Rodríguez y un comentario de la Agencia EFE, en homenaje a la memoria del ilustre navegante, que no descubridor, para no herir la sensibilidad de los que abogan porque en lugar de descubrimiento se considere un “encuentro” de dos mundos, entre los que se encuentran quienes derriban estatuas de Colón, a la mejor usanza talibán, se oponen al Día de la Raza y niegan la hispanidad de la gesta, así como negaron y siguen negando la contribución judía a la misma. También encontramos en esta edición un interesante artículo sobre la contribución de judíos de Marruecos en la fase inicial de la creación de la comunidad portuguesa de Ámsterdam, del Dr. Moshé Liba; una exposición de pasajes notables en las comedias de Lope de Vega, de la Dra. María del Carmen Artigas; y un trabajo sobre las características de la religión de Israel, de Joseph D. Benmaman, PhD, además de otros no menos atractivos que completan este número de MaguénEscudo. Mis mejores deseos para todos en este nuevo año 5767.

Índice

XIII. Características de la religión de Israel

De Tarsis a Jerusalén-Sión

Cristóbal Colón

Juderías españolas

Afrontando el enterrado pasado judío

Contribución de judíos de Marruecos en la fase inicial de la creación de la comunidad portuguesa de Ámsterdam

Notables pasajes en las comedias de Lope de Vega: su relación con los judíos españoles

Pascua marrana

Una historia real

Isaac J. Pardo: una vida transparente

Presentacion de Exilio a la Vida

Los judíos en Marruecos y Melilla: su historia y status jurídico